*Al día ingresan alrededor de 40 camionetas repartidoras que no cumplen con los requisitos necesarios; incluso la transportan en taxis y combis del transporte público.

Por Marisol Martínez Cruz.

Tepeji del Río de Ocampo, Hgo.- El rastro necesita de mucha inversión, la gente piensa que es un gasto, un elefante blanco, pero de aquí depende la salud pública, y que la encargada haga bien su trabajo, que no saque producto con clembuterol, que no saque vísceras contaminadas, de que el ganado que ingrese esté en buen estado y certificado fuera de las anomalías, así lo dijo el director de Salud, Juan Carlos Sierra Sosa.

Platicó que en el periodo de Moisés Ramírez Tapia cayó mucho la calidad del rastro y con ello la credibilidad, por ello muchas personas dejaron de ir, ahora ya hay más clientes que piden los servicios del rastro, se trabaja de la mano con Copriseh y Sanidad, cuando descubren que una persona no sacrifica en un rastro, se le toma los datos y se les manda hacer una inspección porque al matar en casa conlleva un riesgo.

Ahora hay cerca de 50 usuarios e incluso la matanza de ganado ha aumentado, por ejemplo, en un día, como el jueves, se sacrifican como 30 bovinos y unos 60 cerdos.

Existía mucha desconfianza

Para un carnicero todo cuesta, la cola, el cuero, las patas, pero no todo está sano, viene con problemas como con enfermedades crónicas que son detectados, cuando están expuestos y es ahí donde el médico checa perfectamente cada parte del animal.

Aumenta mucho el riesgo matando fuera del rastro porque la carne no está verificada por los expertos y así se pone a la venta al público.

En la actualidad existe un problema grave, porque al municipio ingresa carne de la Ciudad de México, para ello, se tiene el proyecto de la adquisición de una cámara de refrigeración aunada a la grande que ya se tiene en el rastro, para que cuando detengan una camioneta que transporta la carne y no cumple con las características necesarias, esa carne se vaya al rastro, pero no puede estar junto con la ya procesada en las instalaciones, porque corre el riesgo de contaminar la buena.

Las camionetas que son alrededor de 40, entran al municipio de manera clandestina, cambian vehículos e incluso de horarios a fin de evadir las supervisiones.Pero existe personal supervisando en el mercado para evitar que esa  carne entre a las carnicerías y se convierta en un foco de infección para los consumidores.

“Aquí en Tepeji, los repartidores ya están en la disposición de acatar las reglas, es gente positiva que toda su vida han vendido carne y han modificados sus vehículos donde transportan la carne, el problema es con gente que viene de otro estado clandestinamente”, platicó el médico veterinario,

Mencionó que han detenido vehículos en coordinación con el secretario de Seguridad Pública porque la transportan hasta en taxis, combis del transporte público y con camionetas ya en mal estado, es decir, muy viejas.

Se espera que en diciembre aumente la demanda de matanza de animales, aunque por las fechas navideñas la gran demanda es de puercos.

Una de las urgencias, dijo, es modificar los corrales, hay dos corrales para cerdo y cuatro para toros, y luego llegan muchos animales, pero no pueden ser recibidos, porque no se pueden juntar, porque muchas veces se pelean y se lastiman, esto perjudica la calidad de la carne.

Hay proyecto de modificar los corrales y dividirlos, así se podrá almacenar hasta 30 animales, esto es importante porque antes de ser sacrificados tienen que descansar por lo menos ocho horas, es ahí donde sale la calidad de carne.

Recordó que el rastro fue el número uno en el estado de Hidalgo, pero las pasadas administraciones lo dejaron caer completamente y no aparecía en ningún lugar y ahora, empieza a subir y se encuentra en segundo lugar, hasta Copriseh dejó de visitar el rastro, ahora llega hasta tres veces al año.

A la fecha, existen registradas en el municipio alrededor de 60 a 80 carnicerías, pero hay más de 120, algunas venden sin permisos, pero hay otras más que certifican en Tula.

Cuando entró la administración de Moisés Ramírez Tapia, muchos se fueron del municipio y ahora trabajan certificando en Tula.

Los domingos se hacen recorridos en los tianguis, donde se vende carne y ellos llegan a checar la temperatura que no debe de estar arriba de los 8 o 9 grados y se notifica si está a punto de echarse a perder. NI

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