*Solo un priísta puede acabar con el PRI.

Por Carlos Villalobos

Desde las últimas derrotas electorales, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) no ha mostrado signos de recuperación. Contrario a lo que se proclama en redes sociales, la división y el encono dentro del propio partido no han hecho más que provocar aún más divisiones y la fuga de líderes naturales.

Si a lo anterior le sumamos que Alejandro “Alito” Moreno se ha encargado por sí mismo de derrumbar los últimos puentes de supervivencia del partido, como la alianza Va x México o la imposición de “cuadros”, de poner en riesgo la sobrevivencia del partido.

La militancia ha sido marginada, la imposición desde la Ciudad de México, el aislamiento de los líderes naturales y la falta de capacidad y competitividad han llevado al PRI, aquel partido que gobernó por más de 70 años, a estar en terapia intensiva.

De cara a las elecciones en Coahuila y Estado de México, el PRI está “rezando” por su supervivencia en un estado de crisis. Las derrotas acumuladas en las últimas elecciones han generado un mayor aislamiento de esta “fuerza” política.

Alito no ha hecho más que cortar el diálogo y evitar el consenso, algo fundamental en la democracia tal como la conocemos. Más bien, ha apostado por la división desde dentro del PRI con tal de permanecer en el poder.

Las elecciones de 2023 y 2024 son probablemente las últimas oportunidades que les quedan antes de caer en el abismo. Sin embargo, al menos en el papel, en Coahuila es el único lugar donde hay esperanza. No obstante, recordemos que esta posible victoria no es más que el resultado de la división entre MORENA y el Partido del Trabajo.

La cereza del pastel de esta “crónica de una muerte anunciada”: la posible pérdida del Estado de México. EDOMEX ha sido la joya de la corona, el bastión histórico y el formador de muchos cuadros tricolores.

¿Qué le queda al PRI? Esperar lo peor, no enemistarse con el resto de los partidos de oposición, promover el consenso y, sobre todo, conectar con las bases.

Sin embargo, parece que no entienden, que no logran comprenderlo.

Existe tal desconexión que, justo en un enfrentamiento directo, sin sentido, con Movimiento Ciudadano a través de las redes sociales, se atrevieron a comparar que Margarita Zavala, una PANista, fue más votada que Salomón Chertorivski, candidato naranja, en la contienda por la diputación del distrito 10 electoral de la Ciudad de México, dando a entender que por sí mismos no cuentan con liderazgos “hechos en casa”.

Solo un priísta podría acabar con el PRI y, si Alito Moreno quería hacer historia, parece que lo está logrando. Si la situación continúa como hasta el momento, nadie podrá detenerlo.

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Por Nueva Imagen de Hidalgo

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