Por Magda Olguín

Las seis de la mañana, domingo 14 de enero de 2024, sonó la alarma para despertarme temprano y a decir verdad la cama me pedía más tiempo, pero recordé lo que me gusta seguir de cerca las elecciones como periodista y más ahora que me encuentro al frente de una organización política en Tula. Así que después de un acicalado profundo y mi chaleco rojo nos fuimos al cierre de precampaña de Xóchilt Gálvez.

Llegamos a la Arena CDMX, lo primero que notamos es que estamos a tiempo y con calma bajamos del transporte que nos trasladó hasta allá, es la primera vez que recibo un boleto de entrada para un evento político, así como si fuera a ver a tu rock star favorita en el emblemático lugar…caminamos, nos recibe una batucada del PAN, es extraña la mezcla de chalecos azules y rojos… amarillos… de éstos últimos pocos, pero de alguna forma se hacían notar. También había sociedad civil vestida de rosa y los famosos Xóchitl Lovers quienes también ponían el ambiente a las afueras del recinto.m44

Pasaron los minutos y abrieron las puertas, nos toca hasta los asientos del último piso de la Arena, ubicamos nuestro lugar, parada obligada al sanitario, en tanto los miles de personas van llenando el centro de espectáculos poco a poco, no pasa mucho tiempo cuando los acordes de la cumbia colombiana comienzan a sonar en la Arena, la Sonora Dinamita de Lucho Argaín: Se me perdió la cadenita, Oye, Hechicería, entre otros éxitos ponen a bailar y cantar a los presentes.

El área amarilla tarda en llenarse, los rojos y los azules prestos en sus puestos entonan porras y vivas a la precandidata Xóchitl Gálvez. La precandidata subió al escenario hora y media después, antes dio una vuelta a la arena en la que Gálvez se detuvo a saludar y tomarse fotografías con el público.

“Gracias por estar aquí, ciudadanas y ciudadanos libres”, abrió la precandidata, entre gritos de “¡presidenta, presidenta!” y arropada por los líderes nacionales de los partidos de la oposición, quienes se sentaron en la primera fila (Marko Cortés, del PAN; Alejandro ‘Alito’ Moreno del PRI, y Jesús Zambrano, del PRD) además de los cerca de 22 mil simpatizantes.

Ataviada con un pantalón rosa (como la llamada marea rosa que la acompaña), sus ya tradicionales blusas holgadas de algún bordado del país y unos aretes de flores vistosas, la aspirante hizo un balance del sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador –fundador de Morena– a quien le contabilizó un millón de muertes.

“Este gobierno ya es responsable de la muerte de más de un millón de mexicanos, más de un millón de muertos: 800 mil por la pandemia; 175 mil por la violencia y el crimen y, desafortunadamente, los que faltan y otros 200 mil muertos por la destrucción del sistema de salud y el desabasto de medicamentos.

“¡Carajo! Con un millón de muertos, ¿cómo pueden ofrecer continuidad?”, sostuvo Gálvez.

En las gradas, grupos con pancartas, lonas y gritos luchaban por hacer notar el apoyo de los precandidatos a las gubernaturas como Eduardo Rivera, de Puebla; Laura Haro, de Jalisco, y Santiago Taboada, quien busca gobernar la Ciudad de México.

La precandidata advirtió que el presidente “pretende quedarse con los ahorros” de los trabajadores en las Afores y pidió al INE sacar a López Obrador, así como a los gobernantes morenistas de los estados, de las elecciones.

Acusó también olvido y maltrato de la presente administración en contra de los migrantes, madres buscadoras, mujeres violentadas y jóvenes. “Quiero un país que recupere la seguridad y la justicia para todos”, dijo Gálvez, para luego señalar a sus hijos Juan Pablo y Diana, quienes la acompañaban en el mitin.

“Varias veces me han preguntado si no me da miedo enfrentar a la delincuencia, ¿y saben qué les he dicho? Que me da más miedo dejarles a ellos un país bañado en sangre”, afirmó.

Sin ponerlo como promesa, la aspirante a ser la primera presidenta del país afirmó que se ampliará el Metro de la Ciudad de México, se tendrá el mejor aeropuerto de América Latina y se construirá un tren eléctrico a Querétaro, no impulsado por combustibles fósiles.

Gálvez centró su cierre para ir en contra de Claudia Sheinbaum, quien ha avanzado en su carrera política: fue secretaria de Medio Ambiente en la capital con López Obrador como jefe de Gobierno, luego alcaldesa de Tlalpan, después jefa de Gobierno y ahora aspirante a la presidencia.

“Sheinbaum no entiende eso, porque ella no entiende a México. Ella viene del privilegio, yo vengo del esfuerzo; ella siempre ha vivido muy bien del presupuesto, de los sobres amarillos. Yo sí sé lo que es no llegar a la quincena, yo sí sé lo que es arriesgar mis ahorros en una empresa, yo sé lo que es crear empleos”, sentenció.

Para finalizar advirtió que “no hay presidente que sea más grande ni más fuerte que el pueblo de México, porque no hay trampa que le vaya a alcanzar para doblar la voluntad de los ciudadanos”. Los mexicanos quieren esperanza. Y la esperanza ya es nuestra, porque la esperanza ya cambió de manos”, dijo.

Al culminar su discurso subió a un grupo de jóvenes al escenario al que llamó “el futuro de México” e invitó a todos a cantar “color esperanza” de Diego Torres, a la una y 25 de la tarde nos encarrilamos a la salida, todo era un ambiente de fiesta y las porras y los gritos mientras descendemos al estacionamiento nos acompañaron durante el trayecto. Marco Antonio Bustamante nos encontró en la puerta de entrada y se tomó una foto con el grupo.

Media hora después enfilamos a Tula, comenzamos a buscar videos, fotos y notas del cierre opositor y recuerdo algo que dijo Xóchitl… ellos tendrán los millones de dinero, pero nosotros los millones de corazones, y es que sí, sin acarreos llenar la Arena CDMX no es cosa sencilla, los que estaban, estaban por convicción y no obligados… todo puede cambiar de aquí a junio… y tal parece que la esperanza acaba de cambiar de aires…

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