*A Fernanda Niño Torres, quien fuera lideresa de ese lugar en Tula.

Como una lideresa incansable que siempre veló por los artesanos, así describieron a la señora María Fernanda Niño Torres, en el emotivo homenaje de cuerpo presente que le realizaron en la Plaza de las Artesanías en Tula, antes de partir a su última morada.

Este martes 23 de enero el féretro de doña Fer, como cariñosamente la llamaban, llegó a la que fue su lugar de trabajo durante más de 20 años. En la Plaza de las Artesanías ya la esperaban locatarios, amigos y familiares, la mayoría de ellos con dos flores en la mano, una de color rojo y otro blanco.

Primero la ceremonia prehispánica para despedirla del mundo terrenal, sin olvidar recorrer esa pequeña plaza por la que tanto luchó. Después las palabras de María de Lourdes Montoya Mejía, para dar la bienvenida a quienes se dieron cita para despedir a quien fue hermana, madre, abuela, tía, suegra y amiga.

María Fernanda Niño Torres nació el 30 de mayo de 1956 en Coahuila. A la edad de 18 años se casó con el tulense Javier Montoya Pérez con quien procreó tres hijos: Karina, Javier y Oscar. Desde la creación de la Plaza de las Artesanía en 2002 fue una incansable gestora de los artesanos que aquí encontraron su fuente de trabajo.

La señora Fer participó en un sinnúmero de mesas y reuniones donde su liderazgo siempre salió a flote y gracias a muchas de sus intervenciones, logró el reconocimiento a los creadores del arte prehispánico en Tula. Se le recuerda como una mujer de carácter fuerte, pero firme en sus convicciones en pro de la Plaza y de la ciudad tolteca.

Sin duda, es uno de los pilares de la Plaza de las Artesanías, reconoció en el micrófono Magda Olguín Rodríguez, exdirectora de Turismo municipal, y a quien le correspondió dirigir el programa.  Otras personas de manera voluntaria decidieron también dedicar unas palabras, sin dejar de reconocer el apoyo que les dio y la huella que deja en sus vidas.

Con total respeto se realizó un ritual para despedir el alma de Fernanda Niño, quien dejó la vida terrenal de manera intempestiva el domingo 21 de enero, pero que siempre va a estar presente en el corazón de sus familiares y amigos. 

Finalmente, le brindaron un sonoro minuto de aplausos antes de partir a la misa de cuerpo presente en la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús en San José y de ahí a su última morada. (MGP)

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