Enojo, decepción y más es lo que experimentan las familias de los detenidos en los hechos ocurridos en la madrugada del jueves 12 de febrero en Ciudad Cooperativa Cruz Azul. Pero no solo ellos, porque en esta historia hay dos partes, por un lado el “grupo México” y por otro el “grupo Hidalgo”, por así llamarlos.
Del lado de los familiares de trabajadores vinculados a la cooperativa asentada en Ciudad Cooperativa Cruz Azul cuestionaron el anuncio reciente sobre el pago de indemnizaciones, al señalar que existen múltiples demandas laborales acumuladas desde hace años, no solo en Hidalgo sino también en la Ciudad de México.

Bajo condición de anonimato, los entrevistados preguntaron: “Tiene demandas y ahora las quieren pagar, ¿por qué?”. Aseguran que durante años los procesos legales han avanzado sin que se concrete el cumplimiento de los laudos.
De acuerdo con su versión, las demandas no se limitan a Hidalgo. “Y no solo en Hidalgo tienen demandas, también en la Ciudad de México”, indicaron.
Señalaron además que, en el caso de quienes pertenecían a la llamada Cooperativa Hidalgo, los bienes habrían desaparecido, lo que complica la ejecución de sentencias. “Las personas que pertenecían a Cooperativa Hidalgo, solo desaparecieron sus bienes y la gente que está en demanda tiene que buscar propiedades”, afirmaron.
Incluso, aseguraron que hay trabajadores que ya ganaron sus juicios, pero enfrentan otro obstáculo: la falta de bienes para hacer efectivo el pago. “Ya hay gente que ganó su demanda, pero ahora no tienen de dónde cobrar. Y así muchos”, lamentaron.
Precisaron que esta situación afecta particularmente a integrantes del grupo que no tomó recientemente la fábrica, quienes —según dijeron— continúan en litigio y sin certeza de recibir el pago que les corresponde.
Hasta el momento, no se ha detallado públicamente el alcance del anuncio sobre indemnizaciones ni la forma en que se solventarán los laudos pendientes en distintas entidades.
Mientras tanto dicen estar en zozobra por lo que se avecina, porque aseguran que la toma de la planta se dio de forma violenta, en medio de balazos, gas lacrimógeno y violencia que vivieron no solo quienes resguardaban las instalaciones, sino todo aquel que se acercó al lugar, como ocurrió con algunos reporteros que cubrían los hechos. (MGP)
