Hasta un día después de recibir una amenaza de bomba, un colegio asentado en el municipio de Tula de Allende suspendió clases, aunque no lo hizo el mismo día en que se reportó la advertencia que afortunadamente resultó falsa, lunes 2 de marzo, cuando sus directivos debieron aplicar el protocolo correspondiente para estos casos.
De acuerdo con versiones recabadas, se realizó una llamada alertando sobre la presencia de un artefacto explosivo en las instalaciones del plantel. Tras el aviso, la escuela se comunicó con la Guardia Nacional, cuyos elementos acudieron al sitio.
Según lo relatado, la situación no escaló; sin embargo, las actividades escolares continuaron con normalidad ese mismo día. Incluso, hubo quienes recibieron evidencia de que se seguían impartiendo clases. Padres de familia señalaron que, ante el contexto de inseguridad que vive el país, debieron extremarse precauciones, principalmente para proteger la integridad de niñas y niños bajo resguardo de la institución durante el horario escolar, y cuestionaron que no se evacuara el plantel.
De la amenaza se enteraron la supervisora escolar de zona y la jefa de sector, quienes se comunicaron con la dirección del colegio particular para solicitar la activación del protocolo y evitar exponer a la comunidad estudiantil.
No obstante, de acuerdo con lo señalado, en un primer momento se hizo caso omiso y se optó por no “hacerlo más grande” ni “hacer un escándalo”, por lo que la mayoría del personal docente continuó con sus clases, lo que evitó alarmar a alumnos de primaria y secundaria.
Algunos padres que se enteraron de la amenaza acudieron por sus hijos al colegio; quienes no tuvieron conocimiento del hecho esperaron hasta el término de la jornada escolar.
El colegio, cuyo nombre se omite por cuestiones de seguridad, decidió suspender clases un día después de la supuesta amenaza de bomba en sus instalaciones. Los directivos no confirmaron si la suspensión estuvo relacionada con lo ocurrido el día anterior.
Finalmente, se indicó que la instrucción de aplicar el protocolo provino del mando de las supervisoras, quienes mantuvieron comunicación con la dirección del plantel para que se atendiera la situación conforme a lo previsto.(MGP)
