*Integrantes del Movimiento en Defensa de las Aguas Negras, denuncian presuntas irregularidades en la rehabilitación de los canales.
*Los trabajos presentan un retraso considerable y no reúne las especificaciones establecidas, señalan los afectados.
TLAHUELILPAN, HGO.- En un posicionamiento público, durante la reunión que sostienen los lunes, representantes del campo denunciaron presuntas irregularidades graves en la ejecución de una obra de rehabilitación de canales, dentro del proyecto de Tecnificación del Campo que lleva a cabo la Conagua, al señalar que la empresa responsable y contratada por la dependencia federal, no estaría cumpliendo con el grosor de concreto estipulado en el proyecto, además de advertir retrasos significativos que ponen en duda su conclusión en la fecha prevista.
Integrantes del Movimiento en Defensa de las Aguas Negras (MODEN) se reunieron la mañana del lunes 26 de enero y el líder de la Unidad de Riego del Canal de Fuerza Tlamaco-Juandhó, Rosendo Cruz Rufino, agradeció de manera expresa a Hernando León, quien —según se dijo— se comprometió a entregar materiales de buena calidad y recientemente adquirió un cañón que permitirá documentar el avance de la obra mediante recorridos semanales. La propuesta es presentar, cada ocho días, evidencia visual del progreso de los trabajos, particularmente en zonas donde es difícil apreciar los detalles.
Sin embargo, se afirmó que, a partir de los recorridos realizados, resulta “imposible” que la obra concluya el 31 de marzo, como estaba previsto. En ese contexto, se reconoció la labor de los comisariados, entre ellos José Paz, quien habría verificado directamente el grosor del concreto con un metro, detectando tramos de apenas cuatro centímetros, cuando el proyecto establece 10 centímetros de superconcreto.
El orador aseguró que los comisariados han mantenido una supervisión constante, incluso sacrificando actividades personales y laborales, y reiteró que no aceptan actos de corrupción. En ese sentido, calificó como “corrupta” a la empresa responsable, vinculada —según dijo— a un ingeniero de nombre Héctor, y advirtió que, si no se hace valer la supervisión comunitaria, las irregularidades continuarán. Añadió que enviaría mensajes para dejar constancia escrita de estas observaciones.
Además de la denuncia sobre la obra, el pronunciamiento derivó en una amplia crítica política. Se cuestionó duramente a diputados y senadores, a quienes se acusó de corrupción, de enriquecimiento indebido y de no representar los intereses del campo ni de las comunidades indígenas. En particular, se criticó que un diputado federal propietario tenga como suplente a su esposa, situación que fue señalada como un “descaro”.
También se reprochó que los legisladores no se pronuncien sobre el precio del maíz ni sobre las condiciones económicas de los campesinos, mientras —se dijo— perciben altos ingresos. Se acusó que, pese a sus discursos y letreros que se ostentan como “la voz del campo”, no regresan a las comunidades ni defienden sus problemáticas reales.
El mensaje cerró con un llamado a la vigilancia permanente, a no ser “tapadera de corruptos” y a exigir un debate público, tanto sobre la obra como sobre el actuar de representantes populares, al advertir que el sistema político sigue beneficiando a los mismos grupos y dejando al campo en el abandono. (MGP)
