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*Ya hay diálogo, pero…

A tres años de iniciado el gobierno de López Obrador por primera vez se habla de acercamiento del poder ejecutivo con una de las fuerzas políticas diferentes a Morena. Se reunieron en fechas recientes el secretario de Gobernación y el senador panista Santiago Creel, en la oficina del primero, que fuera por cinco años la oficina del segundo durante la época de Vicente Fox.

El hecho pudiera parecer intrascendente en un país democrático como el nuestro, pero dada la actitud desde el comienzo de su administración, sí es relevante que, a través de Adán Augusto López, al fin AMLO reciba a través de su segundo de a bordo, a un representante del PAN quien entre otras tareas fue también precandidato de su partido a presidente de la República.

La preocupación es ahora cuando este hecho y otros posteriores no se conviertan en diálogo de sordos, sino que como el propio Creel dijo “sea un diálogo político con dirección y objetivos” para el bien del país en seguridad, empleos, bienestar y tantos temas en los que el gobierno federal no modifica en nada su actitud de “yo soy gobierno y yo mando”, muy distante por supuesto del ofrecimiento aquel del “gobernar para todos”.

Hacerlo ahora para algunos puede resultar ya muy tarde, porque comienza la segunda parte del actual gobierno y porque traen tras de sí una lista innumerable de temas en los que como regla se confronta con diversos sectores de la población. Y sino hagamos un breve recuento.

Se realiza el llamado AMLOFest reuniendo para ello –se dice- a 250 mil personas en el zócalo de la ciudad de México, ahora cuando a nivel mundial se recomienda evitar reuniones tumultuosas por la nueva variante ómicron del covid19. Pandemia que nos tiene como el cuarto país en el mundo con el mayor número de muertos que ahora ronda, de acuerdo con las cifras oficiales, en los 300 mil.

A pesar de que en muchas ocasiones ha dicho lo contrario, se sabe que hoy el gobierno federal ha endeudado al país por 265 mil millones de pesos, que equivale ya al 27 por ciento más que la administración anterior, con un crecimiento económico tan bajo como hace 40 años no se tenía y con una inversión extranjera menor en un 17 por ciento a la de la administración pasada. Aparte una fuga de capitales como nunca vista y que hoy ronda por los 504 mil millones de pesos.

Más: A través de un video de ficción López Obrador viajó en tren al aeropuerto Felipe Ángeles. A él y a varios de sus funcionarios se les ve en un vagón sin máquina ni mecanismo propulsor a la vista. Dando por hecho una obra ¡que ni siquiera ha comenzado! A un nuevo aeropuerto que se supone estará listo en cien días y al que solamente tres líneas aéreas nacionales han anticipado su uso, ante la falta de certidumbre sobre la seguridad de éste.

En materia de seguridad una y otra vez se insiste que “ya estamos pacificando al país”, cuando en realidad el número de homicidios por ejemplo se ha multiplicado dejando atrás cifras que a estas alturas del sexenio se manejaban en gobiernos recientes. No menos importante la falta de medicamentos. Ya cuando menos se aceptó el hecho, pero el drama de miles de pacientes sin medicinas por todo el país no ha terminado.

Una de las banderas del actual gobierno ha sido la lucha contra la corrupción; sin embargo, apenas como muestra hoy en día dos de sus funcionarios de más alto nivel son objeto de contundentes señalamientos. Santiago Nieto, hasta hace días titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, se le acusa de ser dueño de innumerables propiedades y vehículos, según acusación recibida en la Fiscalía General de la República. Mientras que el todavía titular de esta dependencia Gertz Manero, se le señala como el dueño de transferencias millonarias en pesos, dólares y euros. Sólo entre 2014 y 2015 el funcionario pudo comprar ¡122 vehículos de lujo por más de 109 millones de pesos!

En este escenario vale la pena leer a Ignacio Morales Lechuga cuando escribe que “se ha vuelto de gran interés para investigadores, académicos y periodistas desentrañar la contrastante dualidad entre los altos índices de aprobación presidencial y las crecientes bajas calificaciones que reciben su gobierno y sus colaboradores”.

Está claro que la abrumadora mayoría que apoya a Andrés Manuel López Obrador es porque recibe dinero en efectivo que antes “los funcionarios se lo robaban”; y con ello tiene a millones de mexicanos embaucados, de aquí hasta que se acaben los dineros públicos y no tenga ya qué repartir y, lo peor, ni siquiera para invertir y reactivar nuestra economía.

Por mientras ya comenzó el diálogo con otros partidos diferente al suyo –Morena- y a sus satélites el PT y el Verde, y con otros actores que piensan diferente a López Obrador. Con el PAN porque el PRI dejó de tener la fuerza que le hacía estar en la silla principal en cualquier tema local, nacional o internacional.

Las figuras priistas hoy no existen, para exigir o cuando menos pedir que sean tomados en cuenta. Los que saben aseguran que porque quienes podrían serlo están bien “aparrados” para que no le llegue la guadaña de la 4T.

Por hoy es todo, nos leemos en la próxima entrega, pero… En Confianza. *NI*




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