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*SIGUE SUCEDIENDO EN EL HUERTO.

Por José Antonio Trejo Rodríguez.

“Los hechos que en la presente edición se relatan son verídicos, algunos de los nombres de los protagonistas han sido cambiados para evitarles molestias; advierto que son de corte escalofriante y terrorífico, rayando en el terreno de lo inexplicable y ocurrieron en El Huerto, el único lugar de Tula en el que los muertos conviven con los vivos.” Escribí en “Sucedió en el Huerto” contenido en mi libro “Relatos de Tula” que puede consultar en www.nuevaimagen hidalgo.com.mx.

En dicho relato compartí una experiencia personal al encontrar a “doña Cruz”, vecina del barrio, a quien tuve oportunidad de saludar en compañía de un par de grandes amigos, un domingo por la mañana y que generosamente nos colmara de bendiciones y recomendaciones que nos llenaron el alma de paz y de agradecimiento. Narré que semanas más tarde me enteré del fallecimiento de “doña Cruz”, ocurrido varios meses antes de ese encuentro dominical.

Ahora les cuento que el pasado sábado tuve oportunidad de platicar con queridos amigos de El Huerto, quienes, en animada charla que inició con los saldos de la pandemia y ponernos al corriente de lo sucedido en dos años y medio de no vernos, derivó en compartirme hechos inexplicables. Uno de ellos tuvo que ver con “doña Cruz” quien fue vista y saludada frente a la primaria Benito Juárez un mediodía, sin que la persona que me lo platicaba supiera que hacía meses “doña Cruz” había fallecido. “Me pasó lo que a ustedes”, dijo mi interlocutora; marcando el inicio de una nueva serie de hechos sobrenaturales ocurridos en El Huerto y que ahora se los comparto.

“Tu afirmación de que aquí conviven los muertos con los vivos es cierta”, dijo un joven universitario antes de narrar lo que él y su hermano han experimentado en su casa paterna: “En la casa se mueven cosas. En algunas ocasiones se escucha que tocan la puerta de nuestra recámara, creyendo que es mi mamá le decimos que pase y al no obtener respuesta nos asomamos y no encontramos más que el silencio de la noche, advirtiendo que mis papás duermen plácida y silenciosamente en su cuarto y no tenemos explicación de quién llamó a nuestra puerta.”

“Así es”, dice su papá: “En nuestra colonia conviven vivos y muertos. En mi caso he visto figuras que parecen niños, sin embargo, los he visto como si se tratara de imágenes en blanco y negro; se acercan a mi cama y enseguida caminan hasta desaparecer a través de las paredes.” Su hermana asegura que ha tenido experiencias similares, solo que las figuras desaparecen a través de una puerta cerrada.

Y continúa con su relato: “Hace algunos meses tuve un sueño que me alertó. Soñé con una boda. Por la mañana recordé ese sueño y llamé por teléfono a mi mamá, le dije que creía que alguien cercano moriría pronto, pues cuando he tenido ese sueño, han fallecido personas que conozco. Pasaron unos días y encontré a uno de mis vecinos, él siempre nos saludaba con amabilidad y hasta con alguna inocente broma, por ello me sorprendió que en esa ocasión ni siquiera me dirigiera la palabra al estar en la tienda de la esquina comprando un garrafón de agua, mientras que mi hermana estacionaba su vehículo”.

“El vecino llegó a la tienda, vestido como acostumbraba, entró y se quedó viendo al interior, ni al señor de la tienda le habló, ya les dije que a mí menos. En unos segundos salió del local. Le comenté a mi hermana lo extraño de su comportamiento, aunque a ella le extrañó más mi comentario y me respondió que en el momento en que ella estacionaba su vehículo, el cadáver de nuestro vecino era conducido de su domicilio a una agencia funeraria. Me quedé helado”.

Interviene su hermana para comentar que su televisor es prendida y apagada por una mano invisible: “Salgo de mi habitación y de repente me sorprende que mi pantalla se prende sola, al igual que las luces, pero déjenme decir que no solo se prende la pantalla, lo más curioso es que se activa el internet, precisamente en YouTube y ustedes saben que para hacer eso hay que encenderla y manipular la pantalla para ingresar a internet y luego a la aplicación que les digo. Y eso ocurre seguido.”

Otro de los vecinos interviene “Uno de mis amigos acudía a diario a llorar al pie de la tumba de su mamá, llevaba flores, se sentaba en el monumento mortuorio y allí pasaba al menos un par de horas; hasta que el camposantero habló con él, le dijo que dejara descansar en paz a su jefecita, ya que al andar haciendo sus labores y caminar por el pasillo, observó a mi amigo en su visita acostumbrada y a su lado a su mamá, sentado junto a él. Cuando le platicó eso, mi amigo se asustó tanto que a partir de esa fecha evita pararse por el cementerio.”

Sucesos inexplicables, hechos sobrenaturales, despiertan desde la sorpresa hasta el miedo y el terror en quienes los llegamos a escuchar, haciendo que la piel se enchine. Las experiencias que ocurren a cualquier hora del día o de la noche, siguen sucediendo en El Huerto, el único lugar de Tula en el que los muertos continúan conviviendo con los vivos. *NI*



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