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Revestir sí o no el río Tula

Por MARLENE GODÍNEZ PINEDA

Reza el dicho popular que “cada uno habla de la feria como le va en ella” y se puede aplicar con lo ocurrido el lunes 5 de abril, con la muy anunciada manifestación que protagonizaron damnificados y afectados, algunos de ellos aglutinados en asociaciones como la Gran Asamblea, Unidos por Tula, Red de Conciencia Ambiental y del Rescate del Río Tula, por la inundación del 6-7 de septiembre del año anterior.

¿Por qué en esa fecha? Simplemente porque era el día en que arrancarían formalmente los trabajos del proyecto de Conagua para el río Tula y consecuentemente, sostiene la dependencia, lograr que no haya más inundaciones. Los manifestantes cumplieron a tiempo su marcha que pasó por la calzada Melchor Ocampo.

Ellos, los que planearon la manifestación desde el sábado 2 en la reunión que sostuvieron en instalaciones del colegio Teresa Martín en la calle Leandro Valle, se presentaron con cartulinas en mano y grandes lonas, en donde se podía leer que no quieren más inundaciones, pero tampoco están de acuerdo con el revestimiento del río.

Pero no fueron los únicos, también acudieron al llamado vecinos que sí quieren la obra de Conagua, con todo y el revestimiento, porque para ellos constituye una protección, porque recordaron que a diferencia del otro grupo, no es la primera vez que entran las aguas negras a sus casas.

Entonces se distinguen dos grupos que hablan de acuerdo a los daños o perjuicios de un evento que, han insistido las autoridades, no se podía prevenir. Por un lado, quienes no quieren que el río se convierta en una canal y por otro los que ven con buenos ojos que exista un revestimiento para que todo lo que trae el río no termine dentro de sus viviendas.

En contra

El río se convertirá en canal


Ya se había advertido con antelación que la manifestación programada para el lunes 5 de abril no afectaría a terceros y que se realizaría de forma pacífica. Así sucedió. Únicamente en dos ocasiones parecía salirse de control este movimiento que reunió a varias asociaciones y ciudadanos en general con una idea fija: ya no más aguas negras.

Con cartulinas en donde se podían leer varias leyendas en contra de las inundaciones, el revestimiento del río y de recibir aguas negras, los damnificados -entiéndase que son quienes perdieron más- y los afectados -cuyos daños fueron menores- recorrieron a pie la calzada Melchor Ocampo, una de las arterias más afectadas con la inundación de hace siete meses, justo porque ahí se ubicaba el hospital del IMSS donde fallecieron 17 personas.

Pasaron por el puente Metlac, que cruza el río ahora calmo, continuaron en un solo carril para permitir el flujo vehicular en el otro y llegaron a la Plaza del Nacionalismo, donde personal de la presidencia se apuró a cerrar el zaguán que a manera de protección le colocaron a la puerta de cristal del palacio municipal.

Los gritos para exigir que saliera el alcalde no esperaron y se oía decir que “un buen presidente siempre está presente”. Por el ventanal del balcón se alcanzaba a ver al secretario de Seguridad Pública Mario Vargas Soto, pero no apareció en escena, únicamente elementos policíacos vestidos de civil hicieron acto de presencia para resguardar al presidente municipal durante el tiempo que permaneció rodeado de los manifestantes.

Salió a recibir al contingente de damnificados y afectados el secretario municipal Jordan Lara Cervantes, quien, como siempre lo hace, pidió que integrasen una comisión. Se negaron los manifestantes y uno de ellos pidió apegarse a lo que tenían planeado, por lo que se dio el desencuentro por tener ideas diferentes. Finalmente aceptaron ir al gimnasio de la Unidad Deportiva.

Ya en la llamada duela se instalaron los representantes de algunas asociaciones y en las gradas los ciudadanos que exigieron solución a la problemática del río, mientras que en medio de algunas aplausos arribó el alcalde y munícipes; la prensa estorbó al instalarse en torno a las autoridades municipales con sus micrófonos, cámaras de video y fotográficas, celulares y demás herramientas, y así se lo hicieron saber a los reporteros.

Le dieron la palabra primero a representantes de algunas asociaciones como Berenice Pecina, Noé Paredes, Manuel Olguín, René Romero, Héctor Estrada y de los denominados técnicos a Andrés Noé Paz y Carlos Paillés, quienes coincidieron en no querer que Tula se convierta en un canal y con ello se acabe la vida natural en su ribera.

Si bien quieren la obra en algunos de sus aspectos como el desazolve, no están de acuerdo con el revestimiento, le apuestan al tratamiento de las aguas residuales, el desazolve de los vasos reguladores, etc. No faltó quien se refiriera entre los asistentes al tema de los apoyos a damnificados.

No querían escuchar a todos, por eso de las gradas salían gritos para acallar las voces “no autorizadas” y finalmente no se escucharon. Ya querían escuchar al presidente municipal Manuel Hernández Badillo, quien primero le dio el micrófono al controvertido Pedro Cardoso. Le dijeron que él no era damnificado y sobrevino otra vez el desencuentro.

No dejaron hablar al arqueólogo, quien defiende la idea de que antes de privilegiar el volumen de agua se piense en la velocidad; no es adecuado, asegura, el desazolve sino realizar obras que permitan que el agua corra más rápidamente. Pero no se le pudo escuchar entre gritos que le pedían se retirara y ya fuera del grupo donde estaba el alcalde se enfrentó a otro ciudadano en dimes diretes que no pasaron a mayores.

Le dieron el micrófono a Kim Ramos, regidor y presidente de la comisión especial que se formó al interior del Ayuntamiento. Entre los asistentes, no permearon las palabras del munícipe y se escuchó decir entre los que estaban cerca que él no es quien vive en una casa destrozada por la inundación y no lo ha perdido todo como muchos de ellos.

Por fin habló el presidente municipal a quien le preguntaron su postura respecto a la obra de Conagua y coincidió que con la idea general de que Tula no debe volverse a inundar. Se refirió al proyecto no conocido en detalle y por ello sugirió que integraran con representantes una comisión para ir ese mismo día a las oficinas de Conagua en Pachuca.

Dijo más el edil, pero se le vio incómodo con los micrófonos de la prensa cerca de su cara, caminó hacia adelante para evitarlos, pero lo siguieron y pidió que lo dejaran hablar, secundado por manifestantes de las gradas. Se le escuchó lo que ya ha dicho en otras ocasiones, que está con los ciudadanos y sus demandas.

Así terminó la reunión para dar paso a los acuerdos en cuanto a la comisión a integrar. El alcalde entrevistado por la prensa aseguró que no conoce a detalle el proyecto de Conagua ni sabe a ciencia cierta de cuántas y cuáles casas resultarían afectadas con los trabajos. Lo seguro, comentó, es la ampliación de algunos puentes, pero nada más.

Se refirió a los apoyos y ayudas que su gobierno ha dado a damnificados incluso a través de condonaciones en el pago de impuesto predial y licencias. De los colchones en mal estado dijo que el asunto está en Profeco, pero también en otras instancias para deslindar responsabilidades.

Del inicio de los trabajos programados para el 5 de abril, dijo desconocer si Conagua comenzará, porque mediante llamada telefónica le dijeron que necesitan que existan las condiciones para ello.

A favor

Para nosotros es una protección

Vecinos de La Mora en La Malinche y de la 16 de Enero están de acuerdo con la obra de Conagua. Que revistan los márgenes del río Tula para una mayor protección, porque no es la primera vez que vecinos de estas dos colonias se inundan. No olvidan la vez en que las aguas negras invadieron sus viviendas.

Por ello este mismo lunes 5, después de que el presidente municipal Manuel Hernández Badillo terminó de hablar con el grupo en contra del revestimiento lo invitaron a escucharlos y se reunieron en el auditorio municipal José María de los Reyes; ahí claramente dijeron los vecinos que el otro grupo puede hacer lo que quiera, pero ellos sí quieren los trabajos de Conagua.

Hicieron ver que si son ecologistas bien pueden hacer algo por ejemplo con el Parque Ecológico o reforestar otras áreas, recordaron que hace más de dos años lograron ellos - los ecologistas- frenar los trabajos de Conagua para malestar de quienes ven adecuado que sí se lleven a cabo.

Es otra postura la que tienen en torno al proyecto de Conagua, cuya primera versión de hace más de un par de años incluyó la contratación de vecinos para realizar algunos trabajos, participando en ello colonos de La Malinche y la 16 de Enero. Pero ahora argumentaron que el revestimiento les dará mayor protección.

Algunos viven muy cerca de los márgenes del río, por ello hace casi 15 años sufrieron una considerable inundación; entonces nadie los escuchó para evitar que volviera a pasar; hasta ahora se sienten atendidos y por ello piden que la obra de Conagua inicie y continúe, porque no a todos les han amueblado sus casas ni apoyado como en otros lugares.

Si después se logra frenar el envío de aguas negras, ya es otra situación, se les oyó decir. Por ahora lo que quieren es prevenir otra inundación; para ello debió iniciar el proyecto de Conagua desde enero, porque está muy cercana la época de lluvias.

Hernández Badillo los escuchó y luego les propuso integrar también otra comisión a fin de ir a Pachuca, al igual que el otro grupo, a las oficinas de Conagua, a fin de que la dependencia conozca su postura que es contraria a la del grupo atendido en el gimnasio de la Unidad Deportiva. *NI*


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