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*RADIONOVELAS: CHUCHO “EL ROTO”.

Por José Antonio Trejo Rodríguez.

En el México del siglo XIX se llamaba “roto” a la persona que, sin ser adinerado, andaba bien vestida, elegante; en otros lares se les llamaba “petimetre”, “catrín” y hasta “snob”. De allí le llegó el sobre nombre a Jesús Arriaga, entre otras fuentes se puede consultar el portal en Internet de San Juan de Ulua a cargo del INAH https://www.sanjuandeulua.inah.gob.mx/leyendas-de-la-fortaleza/chucho-el-roto; además de que en páginas electrónicas se citan a otros autores como Adrián Curiel Rivera que escribió el capítulo sobre nuestro personaje en la continuación de “El libro rojo” publicado en 2009 por el Fondo de Cultura Económica y a la historiadora Sofía Valencia que identifica el origen de Arriaga en Chiautempan en el año 1858.

La historia dice que, siendo un hábil carpintero, Jesús era contratado para trabajar en las mansiones de familias acaudaladas, como la de don Diego de Frizac, en donde conoció y se enamoró de Matilde, teniendo una hija a quien nombraron María de los Dolores. Arriaga fue rechazado por los Frizac y decidió raptar a su pequeña. Las autoridades lo hallaron y recluyeron en la penitenciaría de la Ciudad de México y luego en el temible castillo de San Juan de Ulúa en el puerto de Veracruz, de donde se dice escapó oculto en un barril.

Se dice que Chucho el roto solía realizar estafas, robos, fraudes, vestido de forma elegante, pues era un maestro del disfraz y la actuación, al estilo del célebre personaje francés creado un par de décadas después por Maurice Leblanc: “Arséne Lupin”, que se dice sirvió de inspiración a la historieta “Fantomas, la amenaza elegante” y que hace un par de años retomara la plataforma Netflix en su serie “Lupin”. En sus andanzas, Arriaga contaba con la ayuda de sus cómplices, entre ellos “La changa” y “El rorro”; el primero con un sobrenombre que, la lírica popular llevó al corrido de “Cananea”, la cárcel que está situada en una mesa, a través de la pluma de “El cucharón Romero” que llevó por nombre Francisco o Guillermo, de apellidos Romero Sotillón, según se difunde en el sitio del Instituto Sonorense de Cultura: “De tres amigos que tengo, ninguno me quiere hablar, comenzando por la changa, el leoncito y el caimán…”

“Chucho el roto. La historia de un hombre que protegió a los pobres y luchó contra la injusticia” rezaba la introducción en medio de agradable música de piano y un silbido “Con la presentación del galán cantante cinematográfico Manuel López Ochoa en el papel de Chucho el roto” Más música. “El pobre será menos triste, si conoce la sonrisa y el apoyo de un amigo” decía López Ochoa y continuaba la presentación: “Chucho el roto, con la primera actriz Amparo Garrido interpretando a Matilde de Frizac”. Enseguida, la voz del conocido locutor Héctor Martínez Serrano brindaba una amplia y maravillosa descripción de lo que estaba aconteciendo en la historia.

“Esa mañana en la hacienda de don José María Argumedo, Jesús Arriaga estaba a punto de realizar sus planes. El amo había regresado a sus propiedades, según lo anunció el capataz y era oportuno aprovecharse de la visita. Los campesinos trabajaban ahora a mayor ritmo, agotando sus últimas reservas físicas trabajando las tierras. Por allí a lo lejos, comenzó a destacarse la silueta de un brioso caballo, trayendo sobre sus lomos al señor amo. Bernabé el capataz, fustigaba rudamente a los trabajadores para que don José María no fuera a sorprenderlos ociosos y Jesús Arriaga hablaba muy discretamente con uno de sus compañeros: la changa.” Hasta allí la inigualable voz de Héctor Martínez Serrano.

Se escuchaba la voz de Arriaga: “Changa, no levantes la cabeza” a lo que su compañero respondía “No, don Jesús” y de nuevo Chucho: “Sigue trabajando como si nada, para que no vayan a sospechar. Ya sabes de lo que hablamos ¿eh? Tienes que actuar con toda decisión, todo al pie de la letra, tal como te lo he ordenado ¡Ya viene el patrón! Yo voy a acercarme a Bernabé para provocarlo.” La changa recomendaba: “Con mucho cuidado, don Jesús.” Mientras Arriaga seguía dando instrucciones: “Debes estar muy vivo, changa, no hables, no levantes la cara; no hables ya. Esta es la oportunidad y vamos a aprovecharla, changa, ya lo verás.”

Héctor Martínez Serrano describía el escenario: “Unos instantes después llegaba don José María Argumedo, vistiendo un valioso traje de charro y montando un penco retinto, cabos negros que espumaba por los belfos. El caballo nervioso por el roce de las rodajas pasaba entre los peones atropellándolos, sin que el jinete se diera por enterado. Jesús Arriaga esperaba de pie, en mitad del surco, teniendo en la mano una pala y dispuesto a usarla como arma agresiva en la primera ocasión. El caballo se detuvo en donde estaba el capataz y este como siempre, se acercó al amo, dando vuelta a el ala destrozada del sombrero de palma, en actitud sumisa y servil.”

Hablaba Bernabé, el capataz, con marcado acento torvo, similar al usado por Miguel Inclán en su consagrado personaje de “don Carmelo, el ciego” de la laureada película “Los olvidados” de Luis Buñuel, filmada y estrenada en 1950: “Buenos días tenga el señor amo.” Don José María gritaba: “¿Qué pasó con este trabajo? No veo que avancen.” A lo que Bernabé respondía: “Si avanza, señor amo, todos los hombres trabajan rete duro.” Argumedo insistía: “¿Todos? Se me figura que estas descuidando todo esto, Bernabé y ya sabes que los descuidos se pagan con sangre.” Bernabé trataba de convencerlo: “Ya lo sé señor amo, pero, de verdad de Dios le digo que no han parado de trabajar, tenemos días y días de estar labrando la tierra, hasta que los hombres se caen de cansados.”

Una radionovela exitosísima, que duró más de una década en la programación de la XEW, con la pluma de Carlos Chacón Jr. y que a fines de la década de los 60 fue llevada por Valentín Pimstein a las telenovelas con la actuación del propio Manuel López Ochoa, Blanca Sánchez, Susana Alexander, Luciano Hernández de la Vega, curiosamente Arturo Benavides que hizo el papel de “El rorro”, en la radionovela de Felipe Reyes personificó a “El tlacuache”.

El personaje de Chucho el roto también llegó a las películas, la primera en 1954: Chucho el roto, el bandido generoso”, con la actuación de Luis Aguilar. Y otras cuatro cintas en la década de los 70, con Manuel López Ochoa: “La vida de Chucho el roto”; “Yo soy Chucho el roto”; “Los amores de Chucho el roto” y “El inolvidable chucho el roto” estas cuatro últimas las encuentra en Amazon en un precio de $580. Sin olvidar que en 1951 el gran Tin Tan interpretó “Chucho el remendado”.

El propio Manuel López Ochoa interpreta el “Corrido de Chucho el roto” que puede disfrutar en YouTube: “Voy a cantarles señores, las coplas de Chucho el roto, a quien el pueblo ha nombrado el bandido generoso”. *NI*




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