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Parte del camino que se llevó el río

*Hoy es un desgajamiento peligroso en la ribera del Tula. Era un área verde que tendrá que esperar a los trabajos de Conagua para ser reparada.

Por MARLENE GODÍNEZ PINEDA

Cuidado si corres por el callejón de los Ponientes, como se le conoce al camino que continúa por la barda de la escuela primaria Artículo 123 “Madero y Pino Suárez”, en la Unidad Habitacional Pemex, hasta llegar a la orilla del río Tula y de ahí al puente Benicia. Tienes que meter el freno porque puedes seguir de filo y caer en las pestilentes aguas negras.



Ya le pasó a un niño que a punto estuvo de caer porque se resbaló por ir corriendo. Esa parte de la orilla del río Tula, antes de la fatídica inundación causada por su desbordamiento a principios de septiembre del 2021, estaba bien arreglada como área verde y contrastaba con la triste imagen que dan las aguas residuales que corren por el afluente.



Así lo mantenía un vecino de la Unidad Habitacional Pemex, cuya casa se ubica en Poniente 10 y la parte trasera de su vivienda da hacia el camino que pasa cerca de la ribera del río; lo que aprovechó su familia para poner un negocio de arepas colombianas, dado que una buena cantidad de personas caminan por ahí para llegar al centro de Tula por el puente Benicia.

Las plantas, el pasto y la malla con la que delimitaron el camino de la ribera del río se fue entre la noche del 6 y la madrugada del 7 de septiembre, además de inundar alrededor de 90 casas de las calles Poniente 10, 11, 12, 13 y 14 asegura el señor César Cabrera Mundo, quien mostró a este medio de comunicación hasta dónde subió el agua negra por el desbordamiento.

A raíz de lo ocurrido han pedido, dijo en su calidad de representante de los afectados de esa zona de la UHP dentro de la Gran Asamblea de Damnificados, que las autoridades arreglen el área desbalagada, ante el riesgo que representa. En presidencia municipal le respondieron que esperan a que terminen los trabajos de Conagua.

El vecino pensaba arreglar la zona afectada, pero le explicaron que retirarán todo para revestir, pues la idea es hacer menos ancho el río, pero más hondo. No se podrá detener el flujo de agua, reconoce César Cabrera, porque el proyecto de los vasos reguladores que se requieren no se concreta.

Las lluvias fuertes se acercan y por ello espera a ver si queda arreglado el problema, con la garantía de que no habrá otra inundación, para poder arreglar su casa en cuanto a mantenimiento de su propiedad que afortunadamente no sufrió daños estructurales.

Recuerda que antes había paso a orilla del río hacia la calle siguiente por atrás de la primaria, pero desconoce cómo una persona obtuvo el permiso de construir en esa parte; la vivienda está desocupada, pero se alcanza a ver que la afluente del río que creció en septiembre del año pasado se llevó parte del patio.


“La inundación se pudo evitar hace siete u ocho años, pero los ambientalistas no quisieron”, comenta César Cabrera y añade que no se consideró entonces la opción de reforestar. “Es fácil hablar para ellos”, expresa, porque muchos no viven aquí, venían de la Ciudad de México. *NI*



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