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*No se mata la verdad…

Por Magda Olguín

Este inicio de año ha sido difícil para el gremio periodístico en México; luego de que el país ha sido catalogado como uno de los más peligrosos para ejercer la profesión, lo anterior se ha confirmado ya que en lo que va del año han ocurrido cinco asesinatos de colegas periodistas en territorio nacional.

El último ocurrió el pasado jueves 12 de febrero el reportero y comunicador radiofónico Heber López Vázquez de 39 años, fue asesinado por dos sicarios en el momento en que entraba a su oficina y centro de grabaciones ubicado en el Barrio del Espinal del puerto de Salina Cruz, Oaxaca.

Según las primeras indagatorias, dos sujetos que lo esperaban le dispararon directamente a la cara, ocasionándole la muerte en forma instantánea. Las autoridades informaron que los presuntos homicidas fueron detenidos e inclusive les decomisaron el arma homicida .

Apenas hace algunas semanas la colega periodista Lourdes Maldonado López, quien sostuvo y ganó un juicio obrero patronal contra el ex gobernador de Baja California, Jaime Bonilla Valdez, fue asesinada a bordo de su automóvil cuando llegaba a su domicilio de la Colonia Pórticos de San Antonio del municipio de Tijuana.

A la comunicadora se le había otorgado el Mecanismo de Protección Federal, después de que denunció ante el presidente, Andrés Manuel López Obrador, que temía por su vida. Por lo que contaba con vigilancia policial eventual.

Luego de este asesinato el presidente informó en su conferencia mañanera del jueves 27 de enero que los mecanismos de protección a periodistas y luchadores sociales están en revisión a cargo del subsecretario de Gobernación, Alejandro Encinas; agregó que se buscarían acuerdos con gobiernos estatales para mayor énfasis a este tema, pero la violencia contra los comunicadores no cesa.

El pasado 31 de enero el periodista y abogado Roberto Toledo fue asesinado a la entrada de la sede del portal de noticias “Monitor Michoacán” de Zitácuaro, Michoacán. Se informó que fueron tres sicarios quienes tocaron a la puerta y cuando la abrió el comunicador le dispararon a quemarropa para después huir con toda tranquilidad.

El 17 de enero, alrededor de las 12.45 horas, el fotógrafo Margarito Esquivel salía de su casa en Tijuana, en la colonia Sánchez Taboada. Allí fue abatido con arma de fuego. El reportero gráfico, de 49 años, estaba especializado en sucesos y noticias policiales. Trabajaba para el Grupo Cadena y el semanario Zeta, además colaboraba con medios internacionales como la BBC .

“Información revelada por testigos señalan que uno de los vecinos de Martínez Esquivel, se encontraba consumiendo bebidas embriagantes, identificado solo con el nombre de Juan, fue quien disparó a Margarito Martínez”, apunta el semanario donde laboraba el fotógrafo. Según los testigos, los dos hombres tenían una disputa por la propiedad de unos terrenos. “Lo cual, señala la autoridad en la primera línea de investigación, sería el móvil del asesinato. El identificado como sospechoso, Juan, huyó del lugar con rumbo desconocido”, publicó el medio.

El miércoles 12 de enero ocurrió el asesinato del periodista veracruzano, José Luis Gamboa Arenas, director del Diario Digital Inforegio y ex director del periódico La Noticia.

Los hechos habrían ocurrido en calles del Fraccionamiento Floresta del puerto de Veracruz, en donde vecinos reportaron la presencia de un hombre de 40 a 45 años, vestido de pantalón de mezclilla y camisa café, quien habría sido apuñalado en lo que aparentaba haber sido un robo.

México es el país más mortífero del mundo para la prensa, según el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés). Jan-Albert Hoosten, representante del CPJ, explicaba a EL PAÍS que México es la única nación donde los niveles de violencia letales contra los periodistas no han cambiado, sino que se mantienen con los distintos Gobiernos: “La violencia es una constante. Y la conclusión después de tres años de Gobierno de López Obrador es que no sólo no ha podido resolver las decenas de asesinatos de periodistas, defensores y activistas, sino que ha hecho muy poco para prevenirlos”.

Las comparaciones son odiosas, pero de no parar esta ola de violencia contra los mensajeros el sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador con 53 asesinatos puede igualar los de sus antecesores Felipe de Jesús Calderón Hinojosa con 104 y Enrique Peña Nieto con 101.

En consecuencia, de 1983 a la fecha, de acuerdo con el monitoreo permanente del gremio periodístico organizado, suman 349 asesinatos, de los cuales han sido víctimas: 204 periodistas; 4 locutores; 11 trabajadores de prensa; 16 familiares y 10 amigos de comunicadores; 2 civiles, y 2 escolta. Además 28 desapariciones forzadas están pendientes de aclaración.

“Tal parece que el gremio periodístico en México tiene que vivir en continuo duelo por la vergonzante impunidad prevaleciente, ahora corroborada por las propias autoridades federales, mismas que aceptan que el 90 por ciento de estos crímenes no han sido investigados correctamente puesto que los autores intelectuales y materiales no han sido llevados a los tribunales”, afirmó en comunicado conjunto la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos, FAPERMEX; Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo, CONALIPE: Club Primera Plana, CPP, y Federación Latinoamericana de Periodistas, FELAP-México

“La situación es insostenible, no sabemos las razones de este repunte, porque el año pasado fueron nueve reporteros muertos y en este año ya van cinco”, comienza Juan Vázquez, oficial de comunicación de Artículo 19. “Son necesarias medidas integrales, es decir, que no se queden en políticas de protección, que acaban depositando la responsabilidad en la víctima. Se requiere prevención, que se identifique al instigador y que se combata la impunidad”, añade Vázquez.

Son momentos turbulentos para la prensa. Se les desprestigia y estigmatiza mientras se produce una agresión cada 12 horas . La Ciudad de México, sede de los poderes centrales, se mantenía un tanto a salvaguarda de estos crímenes, pero las balas están ya llamando a sus puertas, como declaran los periodistas amenazados durante la manifestación del 14 de febrero a las puertas de la Secretaría de Gobierno; no se le ve fin a esta ola de ataques que día a día se agravan más y más, nos negamos a que se “normalicen” este tipo de acontecimientos contra la prensa en el país. El grito permanente del gremio periodístico en México es uno solo ¡YA BASTA! No se mata la verdad, matando periodistas.

Mis redes sociales Magda Olguín en FB y @malenitaol en Twitter e Instagram. Nos leemos pronto. *NI*


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