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“Matarían al Valle del Mezquital”: Académica

*Sin la llegada de las aguas residuales, por ello se debe pensar desde una visión que incluya a los campesinos, ciudadanos y a la academia.


Por MARLENE GODÍNEZ PINEDA


Se debe desechar la idea de no recibir las aguas residuales porque en tal caso matarían al Valle del Mezquital, aseguró la académica Edith Miriam García Salazar durante su participación en el foro “De la crisis socio ecológica a la construcción de la esperanza”, en la que también se presentó Dean Chahim, quien escribió un artículo sobre lo ocurrido en Tula con la inundación en el periódico Washington Post.

García Salazar es licenciada en Economía por el Instituto Politécnico Nacional y por parte del Conacyt ha trabajado en la gestión del agua con perspectiva ecológica y ha escrito sobre la prevalencia de enfermedades asociadas al uso de agua contaminada en el Valle del Mezquital.

Durante el foro desarrollado de manera virtual en días anteriores, la académica recordó que se conoce como Valle del Mezquital a la región conformada por 28 municipios del estado de Hidalgo, caracterizada por un suelo semiárido que no se hubiera desarrollado sin las aguas residuales provenientes de la Ciudad de México.

En esta región se cosecha el 72% de la producción total del estado y en ellas se asientan los distritos de riego 003 de Tula que es el más importante con un aprovechamiento del 61% de las aguas residuales, el 100 de Alfajayucan el 33%, el y 112 de Ajacuba el 3%; otros son el 008 de Mezquititlán y el 028 de Tulancingo, ambos con apenas el 1%.

Conocedora del tema refirió que se siembra en esta región maíz, alfalfa, frijol y avena, principalmente; aunque están prohibidos para el riego de aguas residuales, desde el 2017 comenzaron con la producción de calabaza, tomate verde, jitomate y cilantro desde 2016. Pero en el 2020 casi desapareció la producción de cilantro, quizá debido a la pandemia por covid, comentó la ponente.

Hizo notar que luego de la inundación de principios de septiembre no se ha dado una postura por parte de quienes dirigen la Planta Tratadora de Aguas Residuales (PTAR) de Atotonilco de Tula, cuando se supone que detendría cierta cantidad de agua proveniente de los emisores central y oriente.

También se refirió a todas las aguas residuales que recibe el río Tula provenientes de las presas que son las receptoras y sin tratamiento alguno. Por ello en el 2019 se le declaró a Tula como zona de desastre ecológico, porque además se suma la contaminación generada por las industrias como Pemex, CFE y las cementeras.

Contaminación que, sin duda, dijo, afecta la salud de los pobladores; aunque los campesinos suelen no reconocerlo, precisamente porque con las aguas residuales se elevó la producción en el campo. Tan es así que le llaman el oro negro, pese a la presencia de enfermedades como cáncer, infecciones en la piel, desórdenes neurológicos, afecciones del corazón y tiroides, todo esto por la presencia de metales pesados.

Alertó la ponente de la escasez de agua limpia y la falta de recursos hidráulicos alternativos próximos a las zonas urbanas. Porque, aunque en Atotonilco de Tula se construyó la planta tratadora más grande de Latinoamérica y la quinta del mundo, no ha sido la solución, sobre todo porque ahora los campesinos se quejan de que le quitan al agua los nutrientes que venden en otra parte.

Se refirió igual a que en otro momento se pensó en plantas pequeñas y más baratas, pero no se aceptaron y Conagua optó por la mega planta. Por ello ahora deben pensar con una visión que abarque a los campesinos, a los ciudadanos y a la academia. *NI*





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