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Los ladrilleros, olvidados

*No tienen servicios básicos en donde viven ni apoyos para realizar su actividad; viven tan cerca, pero a la vez tan lejos.

Por Marisol Martínez Cruz

Tepeji del Río, Hago.- A lo lejos se puede apreciar una columna de humo negro, esa que sale de los hornos de los ladrilleros ubicados en el ejido de Santiago Tlautla, a escasos 15 minutos del centro del municipio, viajando en automóvil, tan cerca pero tan lejos de apoyos de los tres órganos de gobierno.

Alfredo López e Isabel Trejo viven en una pequeña casa construida de láminas, plástico y cartón, no tienen televisor ni radio porque no cuentan con servicio eléctrico y aseguran que no conocen al presidente municipal, que ahí casi nadie los pasa a visitar ni para pedir apoyo en tiempos electorales porque son una pequeña comunidad de ladrilleros.

Aseguran que los apoyos del gobierno sólo llegan a la comunidad de El Caracol y con ellos nadie, pues ni siquiera cuentan con los servicios básicos, de la energía eléctrica les dice que como están muy alejados no les alcanza, pero en realidad están a pie de carretera.

“Nuestra jornada empieza desde las 6:00 de la mañana, sin importar las inclemencias del clima, aquí hasta mi nieto y los demás niños descalzos le entran a ayudar para preparar el producto para la elaboración del tabique”, narra el señor López.

El matrimonio platicó que para hacer el material necesitan barro y arena, se pone a remojar como si fuera mezcla y también se le agrega aserrín, se le tiene que dar muchas vueltas para que se revuelva todo, para hacer el material es un proceso que dura dos meses y medio, para quemarlo son 40 horas de día y noche, pero tiene que mantener el fuego vivo, no se puede bajar la intensidad de la lumbre, y para ello utilizan aserrín porque la madera es muy cara, todo el producto se vende a quien guste, no hay un cliente en especial.

Por lo regular cosen 10 millares, por eso el proceso es por dos meses y medio, también hacen de 400 piezas, cada que queman tienen que pagar al dueño de la propiedad 3,300 pesos, “la verdad sólo sale para ir comiendo, no alcanza para otra cosa porque está muy cara la vida”.


En un pequeño pedazo de tierra viven siete familias que se dedican a lo mismo y las casas están construidas de láminas, cartón y plástico.

Tenemos un pozo de donde podemos sacar agua, la colamos para nuestro consumo, y de la energía eléctrica, sale muy cara para que la pasen, no tienen apoyo, antes iban los hijos a la escuela del CONAFE que está en la comunidad de El Caracol, pero quitaron la escuela porque corría peligro debido a que escarbaron una mina y podría derrumbarse.

Uno de los hijos del matrimonio estudió hasta cuarto y el otro hasta tercero de primaria, saben leer, dejaron de ir a la escuela porque no alcanzaba para el pasaje, son tres hijos y ahora que ya son grandes estudian para terminar la primaria abierta.

Don Andrés platicó que el oficio se los enseñaron sus padres, “tengo 50 años, para mí es muy pesado seguir con esto, y no hay muchas ganancias, pero ya a mi edad es muy complicado encontrar empleo, este trabajo lo heredé de mis padres, a lo único que aspiraría sería de barrendero”.


Sonríen cuando les preguntamos si han platicado con el presidente municipal y sólo se limitaron en decir que ni siquiera lo conocen, que sólo una vez acudieron a presidencia al área de Desarrollo Social para pedir algún apoyo, pero les dijeron que no había nada. “Los apoyos esos que anuncian en la tele únicamente llegan para los que tuvieron la oportunidad de estudiar y que tienen una situación económica diferente a la nuestra, no pedimos despensas, pero quizá, algunos animalitos para poder obtener un poco de dinero extra”. *NI*

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