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*Los colchones.

Cuando Tula sigue muy lejos –pero muy lejos- de recuperarse de la inundación que sufrimos los primeros días del pasado mes de septiembre, hoy surge el tema de los colchones en mal estado que un grupo de vecinos de Denguí, comunidad cercana a Cruz Azul, recibió como ayuda a consecuencia de aquella contingencia que dejó a muchas familias sin nada, ni siquiera una cama para dormir.

El asunto es que alguien descubre la mala calidad del donativo y desde hace una semana el asunto ha servido para criticar en todos los tonos en primera instancia al alcalde y ya de refilón a algunas personas o grupos o asociaciones cuyo único pecado fue ayudar en la medida de sus posibilidades a recuperar, aunque fuese solamente parte de lo perdido bajo las aguas negras pestilentes del río Tula.

De la mala calidad de los colchones hay fotos, videos, comentarios que nos hacer no dudar de ello; sin embargo, lo ocurrido ha servido también para aprovechar el momento y como consecuencia descalificar la ayuda entregada y a priori sacar conclusiones de malos manejos en la compra y/o en el suministro del producto, actitud que nos parece injusta, por no decir irresponsable.

Es común que el político en funciones se transforme en el blanco preferido de muchos de sus gobernados, no en pocas ocasiones escondidos en falsos perfiles utilizados en las hoy casi imprescindibles redes sociales. Y es natural que las agresiones vayan contra el representante popular más cercano. En este caso el presidente municipal.

¡Vaya tarea de Badillo!

Pero él se lo busco, podríamos decir. Casi igual –toda proporción guardada- con López Obrador, quien también había buscado por todas las formas llegar a palacio nacional y hoy y desde hace tres años trae encima no sólo a millones en las redes sociales, sino a decenas de periodistas que, de buena, y por qué no hasta de mala fe, un día y al otro también, se han encargado de cuestionar duramente a su gobierno.

Y ya metidos en esta desigual analogía de Obrador-Badillo; mientras que el primero utiliza cuando menos dos horas diarias para atacar y contraatacar a sus detractores desde la tribuna más alta de México y llegando a millones en todo el país, el segundo ha guardado silencio cuando menos hasta el momento de escribir estas líneas sobre el tema de los colchones.

Al parecer el gobierno de Tula ya denunció los hechos ante la Profeco y ojalá que el asunto vaya hasta sus últimas consecuencias. No es menor el problema, pero el tema de los colchones no es en nada comparable con los daños causados, y no atendidos de la inundación. Ya a casi medio año de lo ocurrido la gente sigue en espera del apoyo del gobierno federal para rehabilitar sus casas o para reiniciar su negocio, y nada.

No se trata de “echarle tierra” al tema de los colchones que en malas condiciones recibieron los damnificados, pero sí hay que ver en realidad cuántos y en dónde se entregaron para poder ir en contra del proveedor. Seguramente la autoridad municipal es quien más colchones donó, pero también lo hicieron otras personas e instituciones y asociaciones.

En este sentido se ha dicho, por ejemplo, que la presidencia los compró en un conocido negocio de San Lorenzo, el hecho no puede ser criticable pues muchas veces todos hemos coincidido que es tiempo de fortalecer la economía local y hacer compras aquí de esta magnitud no tiene por qué ser criticable.

El otro ángulo que no debemos pasar por alto es el costo del colchón. De acuerdo con las cifras que se han manejado tanto de recursos invertidos como de mercancía adquirida, se trató sin duda de colchones económicos, baratos pues, que ello no significa ni menos justifica que hayan sido de segunda y hasta con restos de suciedad de todo tipo. Esto lo tendrá que aclarar Profeco en su momento.

Así las cosas, parece oportuno que los involucrados en el tema de los colchones den su versión de lo ocurrido y que el tema no sirva para alentar rencores. No utilizar a los afectados como primera línea de batalla con fines políticos. No podemos olvidar que estamos a cuatro meses de elegir gobernador en Hidalgo.

Pronto empiezan formalmente las campañas y será tiempo de escuchar propuestas de los tres personajes –dos hombres y una mujer- que todo parece ser se habrán de convertir en formales candidatos al gobierno de nuestra entidad.

Los hidalguenses esperamos una contienda de calidad. Queremos escuchar proyectos, compromisos viables que nos garanticen desarrollo, salud, seguridad, educación, empleo y tantas necesidades que deben atenderse.

Pero también es necesario que el tema de los colchones en Tula se resuelva. A los afectados que se les reponga; que el asunto no se utilice para fines aviesos, perversos. Que los responsables asuman su culpa y resuelvan tal escenario.

Pero, sobre todo –lo más importante- que las autoridades no echen al abandono a Tula, a sus cientos de damnificados por la inundación. Para cuándo responde Conagua; para cuándo el gobierno de la Ciudad de México y el del Estado de México. Es el problema de fondo y ese no ha sido resuelto; no ha sido atendido. Que no pretendan ocultar la falta de atención con los colchones ciertamente en mal estado, ese es otro tema.

Por hoy es todo, nos leemos en la próxima entrega, pero… En Confianza. *NI*




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