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Largas filas, riñas y hasta personas desmayadas en la entrega de enseres

*Se quejan los damnificados de las horas de espera y el trato prepotente de los militares. Incluso la Gran Asamblea ya se pronunció al respecto.

Por Marisol Martínez Cruz.

Para poder recibir enseres que envía el gobierno federal para los damnificados de la inundación ocurrida la noche del 6 de septiembre, las personas tienen que vivir "un verdadero calvario", así lo expresaron a Nueva Imagen mientras esperaban de pie a que les toque su turno para la entrega de la base de cama, el refrigerador o la estufa en las canchas de la Unidad Habitacional Pemex en Tula.

Mucha gente llega desde las 4:00 de la mañana a formarse para ser de los primeros atendidos, no hay un horario, se dice que empiezan a las 9:00 de la mañana, pero todo depende de los militares y personal encargados de hacer la entrega.

Además de esperar horas de pie soportando las bajas temperaturas, la gente tiene que lidiar con la prepotencia de los militares, incluso el lunes 06 de diciembre, alrededor de las 17:00 horas, una camioneta de los soldados subió rápidamente la banqueta y atravesó las canchas para poder entrar a la bodega donde se almacenan los enseres.

Pero iba a una velocidad inmoderada sin precaución y sin tener en cuenta que hay muchas personas que pasan por ese lugar y estuvieron a punto de atropellar a una niña, si no es porque el papá de la pequeña gritó fue como el conductor bajó la velocidad y la pequeña se salvó.

Al respecto, en las redes sociales el grupo voluntario denominado Gran Asamblea de Damnificados de Tula 2021 publicaron un documento que enviaron, dirigido al gobierno federal en específico a la Secretaría del Bienestar y a la ciudadanía en general de Tula

El documento dice: “A través de este comunicado, la Asamblea de Damnificados de Tula 2021, conformada por los representantes de las 70 calles vecinales afectadas por las inundaciones del pasado 6 y 7 de septiembre se pronuncian en total desacuerdo con la desorganización presentada en la entrega de enseres del programa del bienestar para personas en emergencia natural”.

Lo anterior por la falta de empatía y solidaridad por parte del equipo de Bienestar, en las instalaciones de la tienda de consumo de la Unidad Habitacional de Pemex (UHP), el pasado 3 y 4 de diciembre.

“Dadas las condiciones de la mayor parte de damnificados de no contar con vehículos, combustible y recursos económicos para el traslado de los apoyos en cuestión y de no ser considerado como un factor importante para el desarrollo del programa, siendo que estas decisiones afectan directamente a los damnificados, asimismo la espera prolongada que sobrepasó más de cuatro horas para ser atendidos, además de considerar que dentro de los afectados había personas de la tercera edad que no recibieron un trato preferencial.

“Además bajo este panorama manifestar que gran parte del equipo del Bienestar se comporta de forma grosera con los damnificados y que no brindan la información precisa a los cuestionamientos de la ciudadanía”.

“Exhortamos a los funcionarios públicos federales a brindar un trato digno y respetuoso a los damnificados asistentes, así como a diseñar, planificar y ejecutar una política sensible y que considere las necesidades y prioridades de la población”, agrega el documento.

Pero tal petición pareciera que no llegó a las personas indicadas porque la situación no ha cambiado y, al contrario, la gente sigue batallando para poder encontrar un vehículo, prestado o rentado que pueda trasladar los muebles.

Incluso, el lunes 6 de diciembre, una mujer de la tercera edad estuvo a punto de desmayarse, dijo que sólo sintió que todo le daba vueltas y que las piernas no le respondieron, por lo que sólo fue auxiliada por las personas que estaban también en la fila y ni por eso tuvo un trato diferente, ella siguió esperando su turno como todos los demás. *NI*





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