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La vida en francés de una joven tulense

*Laura Daniela Godínez Arana, egresada de la UTTT, ganó hace cinco años la beca Mexprotec; gracias a su perfil se quedó a trabajar en Europa.

Por MARLENE GODÍNEZ PINEDA

Valieron la pena las 10 o 12 horas que pasó en las instalaciones de la universidad cada día. Las fiestas y demás diversiones que se perdió, porque además de estudiar la carrera de Mecatrónica área Automatización decidió también aprender el francés, con miras a obtener la posibilidad de cursar por un año la licencia profesional en Francia, en Sistemas Automatizados y Redes Industriales .

La tulense Laura Daniela Godínez Arana es la joven de 25 años que hizo su sueño realidad, sin que fuera realmente una meta que se planteó al iniciar sus estudios en la Universidad Tecnológica Tula-Tepeji (UTTT), pero se presentó la posibilidad de concursar para la beca de movilidad estudiantil Mexprotec. No estaba segura de poder obtenerla, pero lo hizo junto con cinco jóvenes más de la misma institución.

Esto ocurrió hace ya más de cinco años y todavía lo recuerda como si fuera ayer; se convirtió en la única mujer del programa educativo de Mecatrónica en obtener la beca que la envió a Francia con todos los gastos pagados para cursar allá su licencia profesional. Lo cual cumplimentó sin mayores problemas, pues su proceso de adaptación al país galo fluyó adecuadamente.

Pero lo que hace de esta historia digna de contarse es que además de concluir allá su licencia profesional y realizar la estadía en una empresa peruana durante tres meses, ya tuvo la oportunidad de trabajar para otra que la contactó por su perfil, donde trabajaba en la agilización las líneas de producción; ahí estuvo un año y medio. Por la pandemia ya no se requerían empresas externas y su contrato terminó.

Laura Daniela Godínez no se desanimó y dos meses después tuvo la oportunidad de estar en una empresa como becaria, para obtener un nuevo título, el de Informática y un tiempo más. Sin embargo, vino a Tula ya contratada para otro trabajo que comenzará en febrero en la empresa francesa A5 SIS, dedicada a realizar aplicaciones de teléfonos y sitios web para empresas grandes y pequeñas.

Su perfil sigue siendo interesante, comenta la joven, porque además del francés que aprendió en la UTTT y la práctica de este que ha tenido durante su estancia en el país galo, su lengua materna es el español y para las traducciones las empresas prefieren tener a empleados que dominan varias lenguas.

Luego de tres años sin poder regresar a Tula a ver a sus padres Narciso Godínez y Virginia Arana, así como a sus hermanas mayores Patricia y Sandy, y a los amigos que dejó aquí, hoy está en tierras toltecas con la firme convicción de que no va a regresar más que de visita. Porque por lo pronto, se ve allá en Francia trabajando en lo que le gusta.

Sus padres, dice, siempre creyeron en ella, y aunque para su madre fue difícil dejarla ir, ambos hoy se sienten orgullosos de lo que ha logrado. Así como lo está la universidad de la que egresó porque la invitan cuando hay oportunidad a participar en charlas y Laura Daniela no se arrepiente de haber estudiado en la UTTT.

En esa institución obtuvo las bases para lograr estar en un país donde mucho valoran los conocimientos que ella obtuvo de la rama de la mecatrónica; porque allá casi no hay especialistas y es un campo que bien puede aprovechar. Por lo que ella ha alcanzado conmina a los jóvenes a estudiar, porque bien pueden no hacerlo, pero un título o un diploma sin duda te abre muchas puertas.

Todo implica un esfuerzo, de ello sabe bien Laura Daniela, pero al final tuvo excelentes resultados porque de 800 o mil que concursaron por la beca, eligieron a 200 y de entre ellos a seis de la UTTT; sólo ella resultó ganadora de su programa educativo en el 2017, con cinco más de diferentes carreras.

A poco más de cinco años de haber partido a Francia, hoy nos puede compartir que vivió durante el mes de adaptación en Brest, después en la universidad en Tours, su primer trabajo en Lemons y como becaria, así como en su nuevo trabajo, en Nantes. Este último lugar es el más lejano de París, la capital, pero no pierde oportunidad de disfrutar de sus museos.

La joven quien para concursar por la beca Mexprotec cumplió con el requisito de tener calificaciones mínimas de 9, pasar una prueba psicológica y cumplir con el nivel B1 y B2 de francés, muy bien recuerda que ya en el concurso leyó y contestó en francés, superó la prueba de conocimientos sobre programación y otra vez la psicológica.

Hoy su vida es en francés, tanto la laboral como la social, ha hecho amigos e incluso a algunos de ellos los invitó a venir a México, sorprendidos ellos por el clima cálido que en esta época se puede disfrutar en algunas zonas del país. Laura Daniela ya superó los inconvenientes del clima del país galo, la comida y lo caro que resulta vivir allá con un sueldo que aquí sería alto, pero que allá es suficiente. *NI*





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