• nuevaimagendigital3

*LA PRIMAVERA EN LA BENITO JUÁREZ.

Por José Antonio Trejo Rodríguez.

Tula a mediados de la década de los años 70, hace medio siglo. Los alumnos de la popular primaria Benito Juárez, del cuarto al sexto grado, éramos convocados para, después de la hora del recreo, salir a formarnos alrededor de la plaza Leona Vicario; el motivo era preparar la participación de la escuela en el desfile conmemorativo del nacimiento de don Benito Juárez García.

Las calles aledañas estaban empedradas: General Anaya, Vicente Guerrero; Francisco Zarco concluía apenas unos cuantos metros de la esquina con General Anaya, después era una terracería. Atrás de la Benito Juárez había un terreno lleno de huizaches por el que cruzábamos para llegar a las instalaciones de lo que entonces se preparaba para ser la primaria Miguel Hidalgo. A un costado de la Benito, en lo que ahora es una calle y casas de la FOVISSSTE estaban las milpas de don Valente Jiménez, cuando se volaban pelotas hacia sus terrenos había que trepar la barda para rescatarlas.

La carretera hacia Nantzha era una terracería cubierta de frondosos árboles que formaban túneles, era cruzada por arroyos de agua fresca en los que se saciaba la sed, esa agua era recibida por zanja en un depósito ubicado en el seminario para distribuirla a los vecinos. En las manzanitas había un pequeño terreno en el que se podía descansar y hasta echarse una cascarita de fut o de voli.

El profe Raúl García Olguín, instruía a los integrantes de la escolta en la marcha, daba órdenes marciales y cuidaba con excesiva pulcritud los detalles, ante la necesidad de dar vuelta a la izquierda o hacia la derecha. En la Benito Juárez prevenían los cambios generacionales y elegían a alumnos de quinto grado para formar una escolta de suplentes, así durante todo un año la preparaban para que, cuando los alumnos estuvieran estudiando el sexto grado representaran dignamente a la escuela como miembros de la escolta.

No era todo para los integrantes de la escolta, ya que ensayaban todas las tardes en el patio de la escuela, después de terminar clases e ir a casita a comer, al igual que la banda de guerra. No solo acudían los integrantes de la escolta, también un nutrido grupo de estudiantes que se encargaban de pulir con brazo la asta, llevar a la tintorería la Bandera. La organización funcionaba como mecanismo de reloj.

El día de ensayo general, los maestros Augurio Basurto Pedraza, como Director, Alicia Trejo Escalante, Romeo Pérez, Raúl García Olguín, Víctor Rufino Martínez, Luis Bautista Rojas, Perfecto, Jorge, Pascual Ramírez, el instructor de la banda de guerra, formaban el pelotón de alumnos de cuarto a sexto: banderín, banda de guerra, escolta, escolta suplente, grupo de primeros auxilios, sexto, quinto, cuarto, formados por estatura; emprendíamos la marcha de El Huerto por General Anaya rumbo a Nantzha, hasta llegar a donde ahora es la calle Del Ejido en Alvarado, pasando por las manzanitas. Después de ensayar un par de horas, regresábamos cansados, asoleados y con los zapatos cubiertos de tierra. La rutina se repetía al menos un par de veces por semana, desde unos 20 días antes de la llegada de la primavera.

La mañana del 21 de marzo llegábamos a la escuela bien uniformados, preparados para marchar por el centro de la ciudad: tomábamos por General Anaya, Guerrero, Atanasio Bernal e Hidalgo para participar en el acto cívico que se desarrollaba enfrente del palacio municipal, ubicado en donde ahora está el teatro al aire libre; para marchar posteriormente por las calles: Zaragoza, 5 de Mayo, Morelos, Atanasio Bernal, cruzábamos las vías por Lázaro Cárdenas o en caso de que algún tren carguero estuviera parado en el cruce con las vías, utilizábamos el puente a desnivel de 16 de Septiembre y 5 de Febrero, para volver a la calle Vicente Guerrero y seguir por General Anaya hasta nuestra primaria, con la satisfacción del deber cumplido.

Ya después, al darse la orden de romper filas por parte del Maestro Augurio Basurto Pedraza, director de la escuela, era momento de comprar una paleta de hielo, caminar hacia el centro y disfrutar un rato de los juegos mecánicos que, en esos días se colocaban alrededor de la catedral, sobre las calles 5 de Mayo, Zaragoza, Hidalgo y en el circuito de la plaza de la Constitución, que entonces estaba abierta a la circulación vehicular.

Por la tarde, gustosamente se participaba en el festival cívico que la escuela preparaba para celebrar el natalicio del héroe nacional. A quienes les tocaba participar en un bailable, en una poesía colectiva, acudían personificados: charros, chinas poblanas, jarochos, yucatecos, norteños. Quienes leían las efemérides, los integrantes de la banda de guerra y de la escolta se presentaban perfectamente uniformados.

Todos con familiares e invitados quienes orgullosos acompañaban a sus vástagos, encargando a los profesionales fotógrafos como don Héctor Hernández y su hermano don Óscar Hernández y a su sobrino “el chivis”, capturar las mejores tomas y guardarlas con cariño para, con el paso del tiempo, rememorar el paso de los hijos, nietos, sobrinos, por la escuela que con orgullo lleva el nombre del Benemérito de las Américas.

Dos décadas después, acompañando a mis sobrinos al festival en patio de la querida escuela primaria: “Ahora el grupo de tercero “b” interpretará para todos ustedes “el jabalí” Anunció la pequeña maestra de ceremonias; enseguida la alegre música con marimba dio la señal para que un grupo de niños vestidos de blanco y niñas ataviadas con vestidos floridos formasen dos filas paralelas, mostrara sus mejores pasos, hasta que una voz avisaba “Ahí viene el jabalí”, los niños corrieron, las niñas siguieron en formación y un pequeño disfrazado como un jabalí irrumpió para bailar con las pequeñas, daban unos pasos y “el jabalí” les daba una vuelta; hasta que los niños regresaron corriendo, atraparon al jabalí, lo ataron a un mástil, lo cargaron y bailando felizmente abandonaron el escenario. Aplaudí feliz ante uno de los bellísimos festivales organizados en la primavera, con motivo del natalicio de uno de los más queridos y admirados héroes mexicanos, en mi querida escuela primaria, la Benito Juárez. *NI*




34 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo