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*La inundación y las campañas políticas.

Ya estamos inmersos en el proceso electoral que oficialmente arrancó el pasado 15 de diciembre y habrá de concluir con la elección el próximo 5 de junio para elegir al nuevo gobernador de Hidalgo que asumirá tal responsabilidad el 5 de septiembre, en una contienda que ya desde ahora -sin que hayan iniciado campaña- se ve cerrada.

Pero al margen de la cuestión política hay un tema que, a varios municipios de esta región como Tlahuelilpan e Ixmiquilpan, pero principalmente a Tula, mucho preocupan y son las consecuencias de la grave inundación que padecimos en la primera semana del pasado mes de septiembre.

A casi cinco meses del desbordamiento del rio Tula, un gran número de familias no se han podido recuperar de la catástrofe vivida, pues las pestilentes aguas terminaron con sus viviendas o con sus negocios –y en algunos casos con ambos- y hasta hoy el apoyo del gobierno ha sido mínimo, por no decir que nulo.

No son pocos los que piensan que el gobierno federal, con ese estilo que distingue al jefe del ejecutivo, está en espera de que la fecha de la elección se acerque y sacar raja política entregando la ayuda que hasta ahora ha escatimado.

En cuanto a los tiempos para la elección del gobernador, ahora estamos en las precampañas, periodo que viene del 2 de enero y termina el 10 de febrero; del día siguiente hasta el 2 de abril viene un proceso que algunos llaman intercampañas, mientras que del 19 al 23 de marzo vendrá el registro formal de los candidatos. Y las campañas propiamente del 3 de abril al 1 de junio.

Mientras los precandidatos Carolina Viggiano y Julio Menchaca han recorrido prácticamente todo el estado sobre todo las cabeceras distritales, al tiempo que Francisco Javier hace lo propio a su capacidad y una vez que desistió en su intento de buscar el cargo por la vía independiente. Ahora lo cobija el partido naranja.

Y aunque son dos temas diferentes la inundación y la elección, irremediablemente ambos se entrelazan entre otras cosas porque a querer o no el primer asunto se habrá de convertir en parte importante del discurso, sobre todo de quienes serán los adversarios de Morena, precisamente por la pasividad del partido en el gobierno ante lo ocurrido entre el 5 y 6 de septiembre.

Lo cierto que cuando hablamos de Carolina y de Julio, como inminentes candidatos para gobernador, estamos hablando de dos políticos que de esto saben un buen rato. Ambos trabajaron en diferentes tareas en los más recientes gobiernos priistas hidalguenses y los dos son gente con cualidades y tamaños para una responsabilidad como la que buscan.

Ver a Viggiano platicar con el gobernador Fayad y días después observar a la diputada federal participar en un evento junto con quien fue sin duda su adversario más fuerte para conseguir la nominación, el presidente municipal Israel Félix. habla de un cerrar filas alrededor de la dama y con ello crecer sus posibilidades ante lo que para algunos era ya una derrota anticipada ante la “aplanadora” que hoy en día es Morena por lo que significa la tarea del hoy primer mandatario y hace apenas pocos años fundador de este partido: AMLO.

Los tulenses hemos hecho varios intentos de diferentes formas para recuperar parte de lo perdido. Como era de esperarse el alcalde como autoridad más cercana a los hechos, ha vivido momentos complicados ante el reclamo ciudadano y él ante la imposibilidad financiera del municipio para atender sus justas demandas.

A lo anterior habrá que agregar que a mucha gente nadie le cambia la idea que las consecuencias se pudieron evitar con una llamada oportuna de alerta, aunque Badillo ha dicho una y otra vez que él mismo no fue avisado oportunamente del enorme caudal de agua que a la media noche del lunes 5 de septiembre invadía varias calles del centro de Tula.

No sabemos si al paso del tiempo los habitantes conozcamos la realidad de los hechos. Con la información que se fue conociendo algunos nos mantenemos en la idea que Conagua, el gobierno de la CDMX y el Edomex en sus áreas correspondientes, no calcularon la magnitud del daño que originaron al dejar venir del Valle de México tal cantidad de agua por los emisores central y oriente principalmente.

Hoy estamos interesados en observar cómo marchan las campañas políticas para el relevo de Omar Fayad; pero no es menor el interés de los tulenses en insistir ante el gobierno federal, con el apoyo del propio gobierno estatal y del municipal, para que se destinen recursos económicos suficientes y resarcir las millonarias pérdidas sufridas.

Los partidos políticos están ya inmersos apuntando sus baterías al triunfo, solos o en alianzas o coaliciones, mientras que los tulenses no podemos quitar el dedo del renglón. Nos anima saber de reuniones como la de la semana pasada en donde representantes de varias organizaciones, asociaciones y clubes de servicio están dispuestos a hacer un solo frente y exigir lo que por derecho nos corresponde.

Por hoy es todo, nos leemos en la próxima entrega, pero…En Confianza. *NI*



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