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*La emergencia no ha terminado.

Las necesidades tampoco. Decenas de familias perdieron todo en la inundación de Tula.

Los apoyos de particulares son importantes, pero insuficientes.


Por José Guadalupe Rodríguez C.


“Que la mano izquierda no sepa lo que hace la derecha”, estoy de acuerdo en esta frase que todos hemos escuchado alguna vez; sin embargo, les comparto lo siguiente para buscar que la gente de Tula y de otras partes apoye –o siga apoyando- en la medida de sus posibilidades a muchas familias –cientos- que no se han recuperado de la catástrofe que significó la inundación aquí del 6-7 de septiembre.

He pedido el apoyo de varios amigos, Ismael Vázquez de San Pedrito Alpuyeca, Carlos Buitrón que es de aquí, pero desde hace años vive en Oaxaca, mis hijas Claudia y Laura y otros, me han ayudado para entregar en La Malinche cama y colchón para Bartola López, láminas para Rosa María Trejo; además 15 estufitas de gas y eléctricas en la 16 de Enero con el auxilio de Poli Santos y su familia.

En el negocio con Pepe ofrecimos sin costo clarasol, productos de limpieza, armamos cientos de despensas con Griselda, otros familiares y además mis compañeros de la Asociación Adelante. Todavía tenemos productos como pañales y leche en polvo. Lo anterior es nada para el tamaño de las necesidades de quienes perdieron casa o negocio o ambos bienes.

Qué bueno que hay gente como Noé Paredes Meza para quien sería más cómodo seguir en sus exitosos negocios como UNNE, en lugar de dedicar tiempo y dinero para apoyar a mucha gente. Gracias a su labor en estos días entregaron viviendas que él y sus amigos e instituciones han amueblado en varios puntos de la ciudad y que quedaron bajo el agua hace tres meses.

Tula necesita la ayuda del gobierno. Les pido a los particulares hagamos lo propio. A nuestro alcance, pero no permanezcamos indiferentes ante la desgracia.

Sí, tal como dice el evangelio de San Mateo “no dejes que tu mano izquierda sepa lo que hace tu derecha”.

Bueno que sí lo sepa tu izquierda y otras manos y otras voces. Que extendamos ambas manos para ayudar, porque lo más importante es que sí lo hagamos. Estoy a sus órdenes. 773 73 6 05 60. *NI*





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