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*Frente Cívico Nacional.

No resulta nada novedoso que cuando una fuerza política llega al poder, surja un nuevo movimiento con miras a desplazarla del privilegiado lugar que significa ser gobierno, sea del nivel federal, estatal o municipal. En un sistema de gobierno como el nuestro, ello –el poder- se logra a través del voto obtenido bajo las siglas de un partido político o ya también como candidato independiente.

La historia de México nos dice que después de la Revolución se consolida la vida democrática plasmada en nuestra Carta Magna, que permite a Plutarco Elías Calles fundar en 1929 el Partido Nacional Revolucionario; refundado en la época de Lázaro Cárdenas para llamarse Partido de la Revolución Mexicana y con Manuel Ávila Camacho en el poder, en 1946 se convierte en el Partido Revolucionario Institucional, siempre en el gobierno hasta el año 2000 cuando llega a presidente el panista Vicente Fox.

Después gana otra vez Acción Nacional ahora con Felipe Calderón y para las siguientes elecciones el PRI nuevamente logra la primera magistratura a través de Enrique Peña Nieto que en el 2018 le entrega el poder a Andrés Manuel López Obrador, quien después de dos intentos fallidos ahora sí se convierte en presidente de México bajo las siglas de un nuevo partido político que él creó como Movimiento de Regeneración Popular llamado Morena.

Con alrededor de 30 millones de votos el triunfo de AMLO es incuestionable en el 2018 y nuestro país vive desde entonces un viraje total, pero principalmente en lo político, en lo social y en lo económico. Hoy López Obrador disfruta de una aceptación de alrededor del 60 por ciento, cuando a estas alturas de su gobierno Peña ya iba cuesta abajo con un 40 por ciento y Calderón tenía, también a la mitad de su sexenio, el 52 por ciento.

El tema es que hoy el autollamado “presidente de los pobres” ha ganado la voluntad de millones de mexicanos no por buenos resultados en su gobierno; sino porque su política de regalar dinero a la gente, bajo diversos programas sociales, se ha traducido en forma automática en ser el preferido de la gente, quienes lo consideran ya el mejor presidente en la historia de nuestro país.

Pero lo que en época del PRI dio lugar a una opción diferente, como lo fue el PAN y hoy que la figura de los partidos políticos está cada vez más desgastada, surge un movimiento que apenas comienza a tomar forma y que pretende no convertirse en un partido político, sino agrupar a la oposición que no está de acuerdo con las políticas de Morena y a la sociedad civil que no siendo de partido alguno, también está en desacuerdo con el actual gobierno.

Apenas la semana pasada se integró el Frente Cívico Nacional. Porque están convencidos que cada grupo o partido político hoy en día en México, sin mucha dificultad sería derrotado en las elecciones presidenciales del 2024 por cualquier candidato –mujer u hombre- que proponga el partido del presidente de la República.

A dos años de distancia pocas dudas hay de lo anterior. Si tomamos en cuenta que Morena podría llevarse alrededor del 40 por ciento de la votación, el 60 restante para aspirar a ganar debe convertirse en un solo bloque. Así entonces hablamos de que PRI, PAN, PRD y tal vez MC vayan en un mismo sentido junto con empresarios, grupos o asociaciones civiles estatales o nacionales y entre todos lograr más votos que Morena y sus partidos satélites como el Verde y el PT.

Según el analista José Antonio Crespo, el Frente Cívico Nacional busca crear un escenario alternativo con un programa de cambio gradual, reformista, sensato, factible, planeado, que oscile entre el centro-izquierda y el centro-liberal. Se precisa que no se trata de un nuevo partido, sino de sumar a los mexicanos que no comparten las ideas del gobierno que hoy encabeza López Obrador.

La tarea no es sencilla, los impulsores de este Frente Cívico hablan de buscar un candidato de unidad. Se tiene la idea de llevar a cabo una especie de elecciones primarias como en Estados Unidos y en algunos otros países como Uruguay en América Latina, para buscar con ello que sea la ciudadanía la que elija a su abanderado a partir de un número razonable de precandidatos, cinco, por ejemplo.

De esta lista sacar al ganador a través de una elección directa y confiable que pueda hacer frente al candidato de Morena, que como se ven hoy las cosas será producto de un dedazo –como en el viejo PRI- de la mano de Andrés Manuel López Obrador. Pocos dudan que pueda ser de otra forma y hay analistas que ya desde ahora se atreven a garantizar que el dedo habrá de apuntar a la hoy jefa de gobierno de la Ciudad de México: Claudia Sheinbaum Pardo.

Será interesante saber cómo le hará AMLO para dejar quietos a Monreal y a Ebrard, quienes abiertamente han dicho que van con todo por la candidatura. El segundo sobre todo será un tipo de cuidado porque sabe que por su edad no tendría una nueva oportunidad o sería muy difícil lograrla con 68 años a cuestas dentro de seis años. Y bueno, el senador Monreal apenas tiene un año menos.

El plan del Frente Cívico Nacional suena interesante, ponerlo en práctica no será cosa sencilla pero tal vez sea peor no intentarlo. Tener un candidato único para hacerle frente al de Morena, parece ser la mejor opción, la más viable para aspirar deveras a ganar. Cada uno por su lado será presa fácil del partido en el gobierno.

Por hoy es todo, nos leemos en la siguiente entrega, pero…En Confianza. *NI*





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