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Exigen justicia para Misael, empleado cementero fallecido

*Su hermano dijo que las autoridades no actuaron a pesar de las advertencias.

Por Francisco Villeda

Justicia para Misael Cruz Morales, trabajador de la cementera Cruz Azul asesinado durante el enfrentamiento registrado en el acceso 3 de la planta la madrugada del sábado cuando un grupo de choque intentó tomar la planta, exigió su hermano Fidel.

“Exijo justicia para mi hermano porque dejan a una hija sin padre, a una esposa sin esposo, a una familia sin sustento, porque él era el pilar de su familia, el pilar económico; me duele mucho perder a mi hermano, era muy cercano a él, convivíamos a diario, convivíamos en el trabajo, yo exijo justicia”, expresó Fidel Cruz Morales, de 34 años de edad, quien también labora en la planta cementera y se encontraba en la zona del enfrentamiento la madrugada del jueves.

Responsabilizó de los hechos violentos de la madrugada del jueves “a los líderes de los que se hacen llamar Socios por la transparencia, los líderes de CruzHada, que son personas que han intentado desde el comienzo de esta disputa tomar la planta, responsabilizo a las cooperativas horizontales que también se prestan a este tipo de actos y algunas apoyaron al grupo de choque que vino atacando la subestación y dejándonos sin luz durante el momento del ataque”.

Incluso responsabilizó “a los que fueron sus compañeros de trabajo y abandonaron el mismo, permitiendo todo tipo de sabotajes; mi hermano siempre tuvo la convicción, siempre estuvo dispuesto a defender su fuente de trabajo”.

Relató que su hermano, de 36 años de edad, y quien egresó de la Universidad Tecnológica Tula-Tepeji (UTTT) como Técnico Superior Universitario (TSU) en Electrónica, se desempeñaba como operador de molino en el área de control central, un cargo relevante en el funcionamiento de la planta.

Dijo que su hermano tenía amor y convicción por su trabajo, el cual le permitía desde hace aproximadamente nueve años sostener económicamente a su familia, compuesta por su esposa Guadalupe, de 31 años de edad, y su hija, de 10 años de edad.

Misael, nació el 13 de agosto de 1985 y era el tercero de cuatro hermanos. Hijo de Ceferino Cruz Martínez, de 65 años de edad, socio de la cooperativa con más de 30 años de antigüedad, y de Benita Morales, de 66 años de edad.

A Ceferino desde hace dos años “el grupo de Socios por la transparencia, que encabeza José Antonio Marín Gutiérrez y Víctor Manuel Velázquez Rangel, le han quitado sus pagos”, dijo Fidel.

Misael también enfrentó adversidades, pues llegar hasta el puesto que desempeñó hasta el último día de su vida fue difícil, pues de acuerdo a su hermano, tuvo que luchar a contracorriente por el bloqueo que le aplicaron los miembros de Socios por la transparencia, quienes estaban en puestos claves de Supervisión y Producción.

Narró que los empleados comienzan trabajando en las cooperativas horizontales de Cruz Azul, para luego pasar a una empresa horizontal, en las cuales las prestaciones laborales y las condiciones son mejores, pero a Misael le negaron muchas ocasiones el ascenso y pasó tiempo en una cooperativa.

Pero no descansó y buscó un lugar, demostrando su capacidad con resultados y presentando un examen, en el cual, dijo su hermano, obtuvo la calificación más alta y así fue como puedo llegar al área de Producción, primero como encargado de molino de cemento, para después subir a control central y ser operador de molino en control central.

Al momento del enfrentamiento Misael se encontraba en el acceso 3, desde donde defendió junto con los empleados de la cementera su centro de trabajo y sostén de más de 200 socios, además de otro número importante de trabajadores.

Y es que el trabajo de su padre Ceferino para la planta le permitió a él y sus hermanos estudiar una carrera universitaria, gozar de las prestaciones y demás beneficios para una vida decorosa.

Misael fue herido durante el enfrentamiento y trasladado a un hospital en donde minutos después, a las 6 de la mañana, falleció. Ahora Fidel se encarga de los trámites tras la muerte de su hermano, tanto del sepelio realizado en la comunidad Pueblo Nuevo, de Tula de Allende, como del proceso para el apoyo funerario de parte de la empresa y desde luego los que se llevan ante la Procuraduría General de Justicia del Estado de Hidalgo (PGJEH) por el deceso de su hermano.

Autoridades los dejaron solos

Fidel acusó que se hicieron muchos llamados telefónicos al 911 para solicitar apoyo, pero fueron desatendidos, dejados a su suerte ante el grupo de choque que arribó a la planta cementera.

Pero no es la primera vez que enfrentan solos un hecho similar, pues recuerda que a principios de diciembre un convoy de 300 policías estatales, “con una acción legaloide quisieron ingresar, ahí también hubo gente que nos golpeó, espero que no hayan sido ellos, al parecer eran gente infiltrada, disfrazada como ellos, a las 3 de la mañana, no es lógico que lleguen a ejecutar una orden a esa hora”.

Dijo que en esa ocasión los policías estatales se retiraron debido a que “la planta de Hidalgo tiene un amparo, el cual nos defiende de cualquier acción legal que quieran tomar para arrebatárnosla”.

Morales agregó que “la corrupción es un duro golpe que nos ha dado, y espero que no haya sido el caso, pero a simple vista suena a corrupción para que no llegaran a actuar, pues desde la tarde del miércoles ya se informaba, ya se habían hecho algunos comunicados del posible arribo de estas personas”.

Exigió justicia para su hermano, pero también pidió que se solucione la problemática para que no haya más personas que pierdan la vida como parte de este conflicto, y en este aspecto pidió a las autoridades aplicar los resolutivos, pues dijo que aunque se emiten no se acatan y se permite que el conflicto escale. *NI*




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