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*“El episodio más oscuro del fútbol mexicano”.

Esta semana se ha suscitado lo que ha sido catalogado como el episodio más oscuro del balompié mexicano, el sábado 5 de marzo las barras de los equipos del Querétaro y el Atlas se enfrentaron en una riña campal en el estadio Corregidora que derivó en lesionados y aunque al principio se hablaba de 17 muertos, al cierre de esta edición aún no quedaba claro el número de víctimas de la mencionada pelea, ya que el gobernador Mauricio Kuri afirmó categórico que no hubo pérdida de vidas en el conflicto.

No me gusta el futbol ni soy fan de algún equipo, lo que sí, he sido testigo de la mal llamada “pasión” con la que algunos aficionados se dirigen a sus adversarios en redes sociales, muchos hasta de manera violenta, lo cual, desgraciadamente como muchas otras cosas hemos normalizado.

No quisiera entrar en detalle de lo que se rumora en medios sobre supuestos grupos de huachicol señalados como orquestadores de la emboscada a los aficionados del Atlas en Querétaro, tampoco sobre lo mucho que le falta a la Liga de futbol mexicano en cuanto a seguridad en los estadios, ya que a nivel mundial no tenemos ni siquiera cámaras o boletos personalizados para entrar a los partidos.

Hay muchas vertientes que se pueden analizar con lo que pasó el sábado pasado, pero sin duda hay una parte que ha quedado al descubierto y es la pobreza de valores que como sociedad hemos permitido a lo largo y ancho del territorio nacional. Sí, los tres órdenes de gobierno tienen su parte culpa y ya nos encargaremos de exigir la seguridad que hoy merecemos, pero por favor, que no se pierda y que no se quede en el olvido la normalización de la violencia masculina en un país tan machista como el nuestro… y habrá quien diga “hubo mujeres”, claro que las hubo, pero la gran mayoría fueron hombres golpeando a otros hombres por un partido de futbol.

Y es que mire, a lo largo de mi vida he conocido mujeres que sus maridos las llevan a partidos de futbol que se convierten en grandes cantinas y, no me va a dejar mentir, la mayoría de las veces las peores peleas se dan en el futbol llanero, muchas de ellas terminan en la nota roja de los periódicos locales, las peores con víctimas mortales.

Es alarmante que las rivalidades se alimenten desde los medios con el disfraz de “pasión”, cuando lo que hacen es teñir el deporte de masculinidad tóxica; porque sí, el futbol también es esto que vimos en las gradas de la Corregidora, desgraciadamente en México, así es el futbol y lo hemos normalizado a tal grado que el día de los hechos no bajamos de “animales” a los que hicieron los destrozos y golpearon a los aficionados, como si hubieran llegado de “otro mundo” a invadir nuestro espacio.

No podemos pretender que las personas involucradas en la trifulca son ajenas a nuestra sociedad, estos personajes caminan en nuestras mismas calles y visitan lugares que visitamos, están en nuestra vida diaria. Haga de cuenta que lo que usted vio el sábado es lo que viven cientos de personas todos los días en las calles; es como sí le hubieran puesto un megáfono al futbol para que escuche claramente lo que está pasando en nuestra sociedad. La violencia en general es condenable y la marcada violencia hacia la mujer por hombres como los que usted observó en los cientos de videos que hay en la red, existen y sí, nos da miedo.

Miedo de vivir en una sociedad violenta marcada por el machismo tóxico disfrazado de pasión, porque hasta los medios alientan esa parte de fanatismo… escribían en las redes “esto no es futbol”, desgraciadamente en México “lo es” y no sólo televisado, también en los partidos que se juegan en las canchas de su colonia o municipio.

Detengamos la pelota un momento y analicemos cómo llegamos a dónde estamos, qué estamos haciendo como sociedad para solucionarlo, en qué país verdaderamente queremos vivir… y si aún tenía duda del por qué como mujeres le tememos a este tipo de hombres que abundan en las calles espero le haya quedado claro que vivir con así no es humano.

Por último, quisiera mencionar los testimonios e imágenes del encuentro entre Querétaro y Atlas que evidenciaron la falta de elementos de seguridad en el estadio y la falla en los filtros de acceso al inmueble, pues algunos agresores portaban consigo navajas y otros objetos punzocortantes, cuando el reglamento lo prohíbe reiteradamente. Es imposible no poder comparar las fuerzas policiales que custodian las marchas del 8M vs lo que debiera existir en un estadio, a lo mejor y debido a la proximidad del Día Internacional de la Mujer estaban ocupados realizando las estrategias a seguir para las tradicionales marchas y, por supuesto, tapando y protegiendo los monumentos.

Todos debemos reflexionar sobre nuestro grado de responsabilidad y qué hacemos para sumar hacia una mejor convivencia y un mejor país, nuestra tarea es transformarlo en lo que queremos que sea, al igual que nuestro entorno social, del cual este deporte es simplemente minúscula parte de todo lo que estamos viviendo.

Mis redes sociales están abiertas para usted Magda Olguín en Fb y @malenitaol en Twitter e Instagram. *NI*





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