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Depresión y ansiedad. Lo más difícil aceptarlo: Montserrat

Actualizado: 9 abr

*Una joven universitaria con ambos padecimientos.

*La depresión es un estado constante de tristeza y sentimientos de impotencia; ansiedad es la sensación de nunca lograr lo que queremos. Así los define.

Por MARLENE GODÍNEZ PINEDA

Parece una enfermedad silenciosa, pero hace estragos no tanto en el cuerpo sino en el alma. Y quien la observa de lejos no alcanza a percibir en su gran dimensión, para hacer que quien la padece no se abandone completamente en sus garras hasta no tener “ganas” de hacer ni el mínimo esfuerzo en la vida cotidiana.

Se trata de la depresión que de acuerdo con datos de la Secretaría de Salud se presentan en mayor cantidad de casos al igual que ansiedad, esto con respecto a Hidalgo. La pandemia ha sido una condicionante para ese incremento, pero desde antes ya se padecían estas enfermedades consideradas dentro de la salud mental.

“Hoy en día quién no conoce a una persona que padezca depresión o a la fecha quién no ha sufrido un pequeño ataque de ansiedad”, se pregunta Montserrat, una joven universitaria diagnosticada primero con depresión a los 15 años y un par de años después con ansiedad.

“Sentir esto de una manera constante durante un mes, dos meses, incluso varios años”, comenta joven paciente que a la fecha sigue en tratamiento con trastorno mixto de ansiedad y depresión. Ella sabe lo que es vivir día con día sufriendo el trastorno mixto de ansiedad y depresión, los cuales al ser detectados no hay un nivel que sobrepase al otro.

“La depresión es un estado constante de tristeza y sentimientos de impotencia de una realidad existente ante un pasado o incluso así lo que estamos viviendo día con día”, explica Montserrat sin el menor interés en ocultar lo que la aqueja, porque se trata de una enfermedad.

Y continúa “la ansiedad nos habla un poco más del futuro acerca de la sensación de no poder lograr lo que queremos; el hecho de sentir que todo el tiempo estamos fallando, son sentimientos constantes, de ser prepotente, de no obtener lo que queremos, tener esta sensación de no estar avanzando”.

Aunque sabe que existen diversos tratamientos, lamenta que la gente a la fecha sigue viendo a la depresión como un tremendo cliché. Para ella lo más difícil es aceptarlo uno mismo y posteriormente los familiares. Como paciente diagnosticada con trastorno mixto de ansiedad y depresión, sabe bien de esto.

A ella la han dejado sola en cuestión económica, recibe uno que otro apoyo que se complemente con lo que logra sacar de su trabajo y así solventar los gastos que le genera el tratamiento que recibe. Como estudiante universitaria le ha sido sumamente complicado continuar.

Trabaja de medio tiempo en una cafetería y su sueldo no es suficiente para sostener sus estudios y además cubrir su tratamiento; pero el punto es continuar adelante, al menos es lo que se ha dicho toda la vida y de ser únicamente la solución entonces no habría tantas personas con el mismo trastorno, reflexiona la joven.

A veces se piensa que exageran, tienden a decir que es normal que se sientan tristes o desanimadas, pero en su experiencia no se puede controlar y solamente con medicación, como es su caso, puede continuar medianamente con sus actividades. Sus estudios le preocupan pues pasan a segundo término en sus crisis.

La medicación además no es tan rápida como quisiera, pues tarda en hacer efecto mínimo dos semanas, si es que no se logra suspender; sin embargo, al tener tareas u otras actividades tiene que dejar de tomar los medicamentos. Esto se debe a que una de las medicinas modifica totalmente sus horarios de sueño.

Montserrat conoce bien su enfermedad y explica que para lograr la serotonina que es la parte que hace falta al desarrollar estos trastornos, tanto de ansiedad como la depresión, es necesario realizar de forma correcta tres actividades: considerar los horarios adecuados para dormir el tiempo que corresponde a fin de descansar y reponer todo el cansancio generado a lo largo del día.

Asimismo, realizar actividad física, “tareas que curiosamente son las mismas que vamos perdiendo en cuanto empezamos a generar estos trastornos debido a que la serotonina es la que nos apoya y son estas actividades las que generan la serotonina, volviéndose un círculo vicioso”.

En conclusión, Montserrat invita a todos a que aprendan a ser un poco empáticos, cuando existan estas situaciones porque nadie tiene idea de lo difícil que es llevar tanto tiempo en esta situación y no se lo desea a nadie.

Esta joven fue diagnosticada mucho antes de la pandemia, pero especialistas de la Secretaría de Salud de Hidalgo afirman que la crisis sanitaria impactó en la salud mental de la población, porque se generaron sentimientos de incertidumbre, confusión, miedo, sobre todo por el aislamiento que provocaron estrés.

Entre los indicadores que muestran episodios de depresión son: dificultad repentina para dormir, alteración del peso de forma súbita, dolor físico sin motivo aparente o perder capacidad de planear a futuro. Y la ansiedad se puede manifestar con: malestar en el cuerpo, temblores, sudoración sin motivo, mareos, dolor de cabeza u hormigueos en extremidades, nerviosismo y pensamientos de miedo a la muerte.

Para ellos, existe la Línea de la Vida, donde se ofrece ayuda profesional para personas con depresión. La atención temprana de la depresión puede prevenir intentos de suicidio o su consumación. Durante la pandemia de COVID-19, la línea telefónica Línea de la Vida 800 911 2000 ha constituido un mecanismo para brindar apoyo emocional a las personas que lo requieran y recibir un tratamiento adecuado. *NI*





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