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De la Liga Mexicana de Béisbol a los diamantes de Tula

*La historia del destacado pitcher Agustín Figueroa Vázquez, quien, de su natal Tonalá, Chiapas, salió para finalmente establecerse, hasta su muerte, en tierras hidalguenses.

Por MARLENE GODÍNEZ PINEDA

Hablar de béisbol en esta zona sur de Hidalgo nos remonta a la época de la llegada de personas oriundas de estados del país donde este deporte se juega más que el popular futbol. La construcción y posterior puesta en operación de la refinería Miguel Hidalgo trajo consigo la migración de mano de obra de diferentes partes de México, principalmente de Tamaulipas y Veracruz.

Pero también de otras entidades llegaron para establecerse junto con sus familias e hicieron de Tula de Allende su lugar no sólo para vivir sino también para desarrollarse en lo deportivo. Así es como descubrimos la historia de Agustín Figueroa Vázquez, quien nació el 4 de mayo de 1940 en el ejido de Vicente Guerrero del municipio de Tonalá, Chiapas.

Para conocer un poco de su historia, su familia recibe a este medio de comunicación en su casa ubicada en la colonia El Cielito en Tula, donde hablan del primer beisbolista chiapaneco en llegar a la Liga Mexicana de Béisbol y uno de los mejores pícheres que dio su municipio de origen, donde Agustín formó junto con sus hermanos un equipo llamado “Los Azules de Vicente Guerrero”, aunque también se le conocía como “Los Figueroa”.

En los años sesenta Agustín y sus hermanos Artemio, Pedro, Gaspar, Roberto y Juan Figueroa se dedicaban al rey de los deportes en la liga municipal. De entre ellos sobresalió el lanzador de bolas y fue descubierto por el cubano Camilo “el Corito” Barona, quien se llevó al entonces joven Agustín a la Ciudad de México, luego de que éste maniató con sus lanzadas a experimentados jugadores de las grandes ligas de Estados Unidos.

Su esposa Socorro Albarrán Duarte, viuda de Figueroa, recuerda que fue en Salamanca, Guanajuato, tierra natal de ella, donde conoció a su esposo con quien procreó tres hijos: Fabiola, Agustín y Asunción, quienes ya les dieron siete nietos y una bisnieta; don Agustín llegó a la Liga Central de Guanajuato, sucursal del Club Tigres, en 1964, con 24 años.

Su meteórica carrera deportiva continuó en la Liga Mexicana de Béisbol al ser reclutado por el entonces equipo de los Tigres de México, con el que ganó los campeonatos de 1965 y 1966; permaneció en la organización hasta 1970. En su haber está su participación en la Liga de Sinaloa (ahora llamada Liga del Pacífico) con el equipo de “Cañeros” de los Mochis, Sinaloa; “Tigres” de Ensenada, Baja California.

Jugó también, siempre como pícher, en el equipo de Los Algodones del Club Unión Laguna, en Coahuila; en 1972 continuó con los Saraperos de Saltillo, Coahuila; en 1973 con los Mineros de Coahuila; en 1974 con Los Petroleros de Salamanca y posteriormente con los Piratas de Sabinas, Coahuila, y Leones de Yucatán. Estuvo 14 años en el máximo circuito de la Liga Mexicana de Béisbol.

Cuenta Agustín Figueroa Albarrán que su padre se salió de la organización cuando un grupo de peloteros pretendió crear un sindicato, hubo huelga y las situaciones no se dieron como ellos querían. Figueroa Vázquez llegó a Tula en 1980 primero para trabajar en compañías y luego en la empresa Pemex, entonces acompañado por su esposa y dos de sus hijos, pues la más pequeña nació aquí.

En Tula continúan todos viviendo y el 20 octubre de este 2021 le dijeron adiós al patriarca de la familia, quien a los 81 años perdió la batalla contra una enfermedad que lo aquejaba. Pero son varias las anécdotas que su compañera de vida tiene para compartir, pues desde que se enamoraron en Salamanca, ya no se separaron y ella lo acompañó siempre a los juegos de béisbol.

Ya en Tula practicaba béisbol y recuerda el hijo que su padre se juntó con algunos trabajadores de Pemex que ya jugaban en la liga municipal, en Cruz Azul y El Carmen, incluso también participó don Agustín en la liga de Zumpango, Estado de México y en Tizayuca. Con 40 años a su llegada a este municipio todavía tenía mucho que dar como pícher y así lo demostró en cada lanzada que dio desde el centro del diamante.

Varios equipos tulenses tuvieron la fortuna de contar con la participación del experimentado pelotero de la Liga Mexicana de Béisbol e incursionó también en el fomento de este deporte con equipos infantiles. Hoy en el municipio esta disciplina no está tan arraigada como en antaño, cuando Leonel Pulido como líder del sindicato petrolero lo fomentaba, pero aún se pueden presenciar partidos de softbol (primo hermano del béisbol) en los campos del 7 de Agosto en San Lorenzo.

Los hijos de don Agustín recuerdan los domingos de béisbol y cuán atractivos resultaban los partidos con él por haber sido pelotero de la Liga Mexicana. En sus últimos años como trabajador petrolero continuó jugando en la liga interdepartamental de softbol de la refinería Miguel Hidalgo, hasta que llegó la hora de jubilarse de su empleo.

La señora Socorro Albarrán recuerda que con la administración de Gadoth Tapia se quiso dar impulso de nuevo al béisbol con el fomento de este deporte entre los niños, por ello convocó su gobierno a jugadores que como don Agustín Figueroa destacaron a nivel profesional. Pero por diferentes circunstancias no continuó el proyecto, sobre todo por el fallecimiento de Rodolfo Nieto, uno de los principales promotores.

Don Agustín nunca dejó de disfrutar de los partidos de béisbol o de softbol cuando Tula era sede de torneos como el de los interpetroleros o de exhibición; o bien por televisión los encuentros de las grandes ligas en los Estados Unidos. Un gran pelotero en cuya casa se observan todavía algunos trofeos y que inculcó en sus hijos el gusto por este deporte.

Antes de su fallecimiento, don Agustín y su esposa Socorro tenían planeado para este diciembre visitar Tonalá, Chiapas, específicamente el ejido Vicente Guerrero, donde en anteriores ocasiones lo recibieron siempre como un héroe, pues hasta la fecha es considerado como un ídolo de la afición a la pelota caliente.

El 29 de diciembre del 2012, el Ayuntamiento de Tonalá le rindió un merecido homenaje en el campo de Los Azules de Vicente Guerrero, ante su familia, habitantes del lugar y peloteros oriundos del mismo municipio que igualmente destacaron. Aquí en Tula no encontramos mejor manera de recordarlo que dejar plasmada por escrito una pequeña parte de su historia. *NI*




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