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Crece el robo de ganado

*Por las noches ya no pueden dormir en el occidente de Tula

*Para cuidar borregos, reses, caballos, burros y hasta perros por el aumento del abigeato.

*En Xitejé de la Reforma y Macuá de las poblaciones más afectadas


Por las noches ya no pueden ni dormir en el occidente de Tula. El robo de ganado, es decir el abigeato, se ha intensificado y los dueños de animales se pasan las noches y madrugadas pendientes de cualquier ruido de automotores para salir y evitar que se lleven sus borregas, reses, caballos, burros y hasta sus perros.

Los ladrones no discriminan al momento de llevarse a los animales que encuentren en las comunidades más alejadas del municipio, entre ellas Xitejé de la Reforma y Macuá, a donde difícilmente llegan los rondines policíacos, al menos no de manera constante como se requiere para frenar la ola de robos de ganado.

Este fenómeno no es nuevo, recuerdan vecinos de esa zona del municipio tulense. Sin embargo, en los últimos meses se ha intensificado sin que nadie pueda frenarlo; ya pidieron la presencia de la Guardia Nacional, en tanto comenzaron los rondines de la policía municipal, apenas en estos días, después de la muerte de un hombre que fue arrastrado con su propio caballo. Al parecer el hombre llegó al momento en que se llevaban su ganado y le costó la vida.

Quienes lo conocieron aseguran que no era la primera ocasión que le robaban, sino la segunda y esta vez eran más de 30 animales los que le hurtaron, la mayoría borregas. Pero lo peor de todo es que dejaron a la familia sin su ser querido. Era uno de los vecinos que vivía en las orillas de la comunidad de Xitejé de la Reforma, donde suelen ocurrir la mayoría de los robos porque no están a la vista.

Tienen miedo los vecinos de enfrentarse a los ladrones, porque no descartan que anden armados; pero no ven una intervención definitiva de las autoridades. Ahora por la muerte del hombre de 65 años se ha visto mayor presencia policíaca, pero no es para siempre y menos por las noches que es cuando ocurren los ilícitos. Ya hasta saben que los ladrones pagan el servicio de fletes y escuchan la unidad con el remolque que no tarda en entrar y salir, pues únicamente va por los animales.

Los robos son continuos y no importa si el corral está o no cerca del dormitorio de la familia, de todas formas, se llevan lo que encuentren de animales. Han llegado a pensar que les avientan algo para que no despierten los propietarios ni sus perros que tienen para cuidar la casa. Porque resulta que no escuchan nada y se levantan por la mañana con la sorpresa de que los dejaron sin ganado.

Y el miedo que sienten no es para menos, aseguran, pues han sacado conclusiones de que los responsables de los robos son personas de la misma zona del municipio; quienes saben el movimiento de las familias, lo que tiene cada una, sin importar que los animales estén aretados o marcados. Lo que les importa es obtener el dinero con la venta, pues un becerro puede costar entre 20 y 30 mil pesos, las vacas entre 15 y 20; los precios varían, pero se habla de miles.

Han encontrado un modus vivendi quienes asolan la zona occidente de Tula, dejando a pocas familias con su ganado y eso porque no están tan alejados o bien se encuentran sus corrales más a la vista de todos. Pero, aun así, insisten que esta situación los está superando, pues cuando terminen los ladrones de despojar a los de las zonas más alejadas, irán seguramente a otras. Por eso han dejado de dormir para estar al pendiente entre ellos de cualquier automotor que entre a sus comunidades, aunque sea para únicamente cuidar lo propio. (MGP)




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