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*CORRIENDO EN EL SAN FELIPE.

Por José Antonio Trejo Rodríguez.

“Vamos a la carrera del Colegio San Felipe de Jesús” me dijo muy animada vía telefónica mi brother: Alfredinho Díaz, quien vive y trabaja en la Ciudad de México. La escuela es dirigida por el estimado sacerdote Héctor García Vázquez, una excelente persona, hace algunos años fue párroco del Sagrado Corazón de Jesús y tuve el gusto de conocerlo, así que decidí acudir a echarme un trote, ya que la última carrera que hicimos juntos fue la de UNNE en diciembre de 2019, antes de la pandemia.

La cita estaba fijada para el domingo a las 7 de la mañana y puntuales llegamos a las instalaciones del Colegio en El Llano, siendo atendidos con mucha gentileza por los organizadores en el trámite de inscripción que implicaba una aportación voluntaria para apoyar al Colegio. Charlábamos de varios tópicos cuando una palmada en la espalda llamó mi atención, era el padre Héctor y con mucho gusto nos saludamos como lo hacen los amigos, con un fuerte abrazo. El padre lucía el uniforme de la escuela y dirigía los esfuerzos de los voluntarios; en el sonido local se escuchaba una voz conocida, la de la dinámica Yaz Chávez Guzmán, quien de excelente humor saludaba a todos los corredores.

Coincidentemente tres colaboradores de la NI nos encontramos para tomar la salida: Rosy Ángeles, Norma Salazar y este su amigo; entre risas y buena camaradería compartimos nuestras últimas experiencias deportivas y comenzamos a especular para revivir la mítica y clásica carrera de aniversario del periódico que, durante varios años se celebraba con un recorrido que partía de San Andrés y culminaba en el Centro. Nuestra idea es convencer a los altos mandos del periódico para volverla “La Milla de la Nueva Imagen” con recorrido a partir de la antigua estación del ferrocarril y llegada en la Plaza de la Constitución; una competencia rápida, que permita a los corredores brindar su máximo esfuerzo en un recorrido plano, céntrico y veloz. Ya les comentaré lo que vayamos avanzando.

El sonido local llamaba a los inscritos a que acudiéramos a recoger nuestro número; los trabajadores de una refresquera inflaban el arco de meta y colocaban botellas de agua en una mesa. Los atletas trotaban y hacían ejercicios para calentar. Las patrullas se perfilaban para abanderar a los competidores, muchos de ellos integrantes del “Club Bios de Tula” perfectamente uniformados, cuyo entrenador cuidaba con ojo experto la preparación de sus corredores. Por fin nos indicaron formarnos en la línea de salida, me despojé de mi sudadera, guardé mi cubrebocas y tomé una foto de recuerdo, antes de formarme hasta atrás del pelotón.

Antes de salir encontré al ingeniero Javier Alvarado que gentilmente me saluda y me dice que sigue esta columna ¡Saludos Alvarado! Le agradezco su elección y escucho que está lastimado de una rodilla, lo cual no fue obstáculo para que saliera como bólido al ver el banderazo del padre Héctor. Comenzamos a trotar en un bonito circuito interior del Colegio, el padre Héctor tomaba fotos y video, abandonamos las instalaciones y continuamos por un circuito perfectamente marcado con líneas de cal, pasando a un costado del templo de San Juan Bautista, santo patrón de Tultengo, antiguo señorío tolteca y mexica, por ello don Pedro Tesifón de Moctezuma y de la Cueva, descendiente del gran Moctezuma, Huey Tlatoani de México Tenochtitlán, tenía el título nobiliario, ya en la época de la colonia, de primer Conde de Moctezuma de Tultengo.

Descendimos hacia los rumbos del conchal y de inmediato emprendimos el regreso hacia el Colegio, solo que de subida. Fue impresionante escuchar el poderoso tren carguero de Kansas City pasar por encima de nuestras cabezas mientras nos aproximamos a la Telesecundaria de Tultengo, frente al estudio del maestro Paco Meza, artista que difunde el arte de la pintura entre niños de su comunidad. Estábamos por entrar al circuito del Colegio, desde una ambulancia se escuchaban los poderosos acordes de AC/DC, los corredores que llegaron primero animaban a los demás, lo mismo que sus acompañantes, la meta estaba a la vista y el padre Héctor gentilmente me tomaba una foto.

Mis vecinas de la NI ya me esperaban en la meta, les pregunté quién había llegado primero y esa fue Rosy, haciéndose acreedora del título de “La gacela de la Nueva Imagen”, Norma tuvo gran mérito, pues la mayor parte del recorrido se mantuvo por delante, pero al final se impuso la velocidad y destreza de la gacela; ambas llegaron mucho antes que yo. Una jovencita me obsequió una botella de agua, Yaz Chávez anunció la premiación de los ganadores que recibieron hieleras, termos, mochilas y hasta un ventilador y un juego de jarra y vasos ¡Imposible no recordar con nostalgia las premiaciones de las carreras de los años 80!

Mi brother vio que ofrecían boletos de a $100 para una rifa de 30 mil al primer lugar, 20 mil al segundo y 10 mil al tercero, en beneficio del Colegio y sin chistar le echó mano a uno y hasta me invitó otro; a ver si ganamos un premio y si no, pues ya apoyamos gustosos a la escuela. El evento terminó, era la hora de regresar sobre nuestros pasos para disfrutar de un desayuno reparador y recibir las buenas intenciones de un nutrido grupo de excelentes amigos, quienes dicen que se apuntarán para la siguiente edición. *NI*



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