• nuevaimagendigital3

CFE y PEMEX, una bomba de tiempo

*Por las torres de alta tensión y ductos que están sobre terrenos que con otra crecida de agua pudieran provocar mayores problemas en San José Acoculco .

Por BEATRIZ FLORES

ATOTONILCO DE TULA, Hgo.- A casi nueve meses de las inundaciones del 6, 7 y 9 de septiembre del 2021, ninguna autoridad ha acudido para revisar el grave riesgo que se avizora luego de que la creciente del río agrandó el cauce y queda el peligro de que una siguiente llegada de aguas negras de la misma o mayor magnitud, socave más los muros de tierra y jale y arrastre al menos seis torres de alta tensión y en su caída rompan los ductos de Pemex que ya están al descubierto en algunos tramos del cuerpo de agua.


Pobladores de San Antonio, de San José Acoculco, viven con la incertidumbre de que en las próximas lluvias les roben la tranquilidad y aunado a eso, la vida, preocupación que han manifestado ante las instancias como la Comisión Federal de Electricidad, así como a Pemex, lo mismo que a la Comisión Nacional del Agua, sin que hasta el momento hayan atendido sus demandas.

Grandes extensiones de tierra utilizadas para parcelas fueron desaparecidas con la corriente de las aguas arrojadas de los túneles emisor central y emisor oriente; millones de litros de aguas negras arrasaron a su paso con esas superficies, agrandando el cauce del río hasta 400 metros de ancho y generando socavones en tierra frágil que al bajar el nivel de las aguas, han ido deslavándose y creando zanjones, llevándose la naturaleza y con ello creando un grave riesgo ante una posible acometida que pudiera generarse si otra vez con las lluvias tanto la Ciudad de México como el Estado de México decidieran volver a desfogar sus aguas negras y dirigirlas a los túneles que desembocan desde la comunidad de Benito Juárez en Tepeji del Río y San Antonio, de Atotonilco de Tula.


Pobladores acusan a la Conagua de haber desviado el cauce del río, hecho que ocurrió en el año 1979, acción que ha derivado en los desgajamientos de las paredes que antes estaban utilizados para la siembra; tierras que pertenecen a nueve ejidos, mismos que con esa afectación de la Conagua no han recibido las indemnizaciones correspondientes, que superan los mil millones de pesos; aunado a los daños que se generaron al paso de los años, pero mucho más los que se generaron en el mes de septiembre del 2021.

Aunado al peligro que representan las torres de alta tensión que podrían caer ante otra acometida de aguas negras sobre los ductos de Pemex que están en el cauce del río, medio protegidos con gaviones de piedra y malla para evitar que las piedras se vayan, con la fuerza de la corriente que provocó las inundaciones en varias partes de Tepeji, pero más allá en los municipios de Tula, Tlahuelilpan, Mixquiahuala y otros, también está la Planta Tratadora de Aguas Residuales; infraestructura en la que convergen las aguas negras del TEC y del TEO, lo que han puesto al descubierto uno de los ductos de Pemex y de ocurrir que cayera alguna torre, ante la fricción que se genere, podría provocar una explosión que alcanzaría obviamente los biodigestores de la planta que tienen un almacenamiento de gas, mismas que de llegar a afectarse originarán una mega explosión que podría ser comparada a lo ocurrido hace 37 años, en San Juanico, Estado de México.

Esta problemática debiera ser atendida por el gobierno federal, es un riesgo de seguridad nacional, por estar involucradas las dos paraestatales, CFE y Pemex, así como la Conagua, que mucho ha afectado a los campesinos, a los ejidos de Ocampo, Cañada, Progreso, Pueblo Nuevo, San Miguel Vindhó, y otros, pero de generarse un siniestro, no sólo a los ejidatarios, si no a la comunidad en general. *NI*

5 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo