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*CARRERA CON CAUSA.

Por José Antonio Trejo Rodríguez.

Este domingo 1º de mayo, en las calles de la colonia El Llano, en Tula, se realizó una maravillosa demostración de solidaridad, de amor con el prójimo, aunque no se le conozca personalmente. Alrededor de un centenar de corredores, de la cada vez más nutrida comunidad atlética de Tula, se dieron cita para participar en una carrera con causa en beneficio del joven Jafet Raziel Trejo Quijano, vecino de El Llano, quien se encuentra muy enfermo, luchando día a día por seguir con su vida al lado de su esposa y de su pequeño hijo.

La convocatoria circuló en redes sociales, también fue difundida por medios de comunicación, como la Nueva Imagen; la cita se fijó para el día del trabajo a las 7:00 de la mañana en las inmediaciones de una conocida tienda de conveniencia y de allí fueron guiados hacia el lugar de salida de las competencias de 10 y de 5 Km en las cuales no habría premios y la inscripción sería de la cantidad que cada corredor quisiera cooperar.

Antes de las 8 de la mañana los atletas tomaron a zancadas las calles de El Llano, perfectamente marcadas con una línea continua de cal; recorrido plano y mañanero que nos llevó a atestiguar la entrada a trabajar de un grupo de enfermeras que presurosas llegaron al centro de salud; dando tiempo y gusto por saludar a los fieles que llegaban a misa dominical en la capilla de la Purísima Concepción, como Bruno y Marlene quienes acompañados de su abuelita preguntaban la razón de la carrera y siendo buenos y solidarios deportistas se quedaban con las ganas de participar y apoyar esta noble causa.

En vista del calor agobiante, el equipo comandado por la güera dispuso acertadamente un centro de hidratación en cada kilómetro. El locutor ubicado en la línea de meta programaba música guapachosa y anunciaba sorpresas al concluir la carrera. Familias completas trotaban y al cansarse caminaban, una vez recuperados volvían a trotar, recibiendo ánimos y porras de los espectadores que madrugaron para realizar sus actividades dominicales, como Juan Carlos que con una cortadora de pasto en mano preguntaba sobre la carrera y animaba a los atletas.

En una motoneta conducida por Benjamín, papá de Jafet, viajaba una jovencita con teléfono en mano, llevando las imágenes de la competencia; el Benjas aprovechaba para animar a los atletas. El joven Emiliano Nivón Chacón, espigado deportista que en 2019 ganó el premio municipal al mérito deportivo, avanzaba al frente de los corredores con una gran ventaja, a unos 150 metros lo seguía su más cercano perseguidor y otro atleta más a unos 300 metros. Más de 5 minutos después se dejaba ver un pelotón nutrido y al frente la corredora líder, devorando los últimos kilómetros antes de entrar a la meta.

Los perros ladraban al paso del sansón y de la borrega, nuestras pequeñas mascotas que felices trotaban a nuestro lado, ambos con sus correas; hasta que a la altura del kilómetro 3 un nutrido grupo de facinerosos y corpulentos canes nos rodeaba y trataba de atacarlos sin éxito, ya que cargué a nuestros peludos para esquivar las dentelladas que le lanzaban al sansón, que sin amilanarse trataba de devolverlas, al igual que la borrega, que ya mostraba bastante cansancio y decidí llevarla cargando. Encontramos a una corredora que nos platicó que tenía una seria lesión, pero su ánimo por apoyar era más grande que su dolor y caminando seguía hacia la meta.

Seguimos corriendo y llegamos a una recta de terracería, con frondosos árboles a la vera y verdes campos, que nos llevó a las vías del llamado ramal “B” a cuya tangente continuamos, encontrando a unas vacas que lentamente caminaban en busca de su pastura; a los lejos se escuchaba la música emanando desde las bocinas instaladas en la meta, sabíamos que estábamos cerca y sansón jalaba cada vez más rápido a medida que nos acercábamos al fin de nuestro trote. Escuchamos que el locutor anunciaba que también las mascotas se habían esforzado y alegremente cruzamos la meta en la que nos esperaban familiares y amigos.

De inmediato recibimos una bolsa con fruta y una alegría; las primas de Jafet repartían fresca y deliciosa agua de cítricos, explicaban que estaba hecha de naranja, limón, piña, chía y rodajas de pepino. Nos devolvimos unos metros para que el sansón muy gustoso jalara a mi esposa y a la atleta lesionada hasta la meta, de premio nos despachamos una fruta y una alegría.

El joven del sonido anunciaba que la competencia había contado con el apoyo y patrocinio de los negocios de los alrededores, una pareja comerciante de artículos deportivos otorgó premios a los ganadores quienes los recibieron con mucho gusto. La comunidad atlética charlaba y convivía de excelente humor, compartían sus planes y acordaban sus siguientes entrenamientos; adquirían unos chilaquiles o un sándwich o unas papas a la francesa que los organizadores pusieron a la venta.

Patricia Quijano, mamá de Jafet, así como sus primas y demás equipo de organización encabezados por doña “güera”, lucían sus playeras con la foto del joven y en la espalda una leyenda: “Su lucha nos inspira a que nunca nos rindamos y siempre seguir adelante”. Patricia dice que aún en las condiciones de salud en que se encuentra, él está muy contento por la respuesta que la comunidad atlética de Tula tuvo para su causa; agrega que toda ayuda es bienvenida y brinda su número telefónico para quien desee contactar y apoyar a su hijo: 773-106-8190 concluyendo una mañana dominical plena, rebosante de solidaridad, de amor con el prójimo ¡Ánimo, Jafet, esperamos verte pronto, sano y al lado de tus seres queridos! *NI*



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