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*Aquí, igual o peor.

Al leer esta columna de Sandra Romandía aparecida en fechas recientes en un periódico de circulación nacional, de inmediato me sentí reflejado en sus razonamientos que ella hace sobre la realidad del periodismo que hoy se vive. Ella lo encuadra a nivel global como un problema “que ahoga a muchas de las empresas y, por tanto, a sus trabajadores”.

Sandra es una reconocida periodista dedicada –como aquí mismo lo dice- al periodismo de investigación y de opinión. Es coautora de dos libros “Narco CDMX” de Ed. Grijalbo en 2019 y “Los doce mexicanos más pobres” de editorial Planeta en el 2016. Es ganadora de la beca María Moors Cabot que otorga la Universidad de Columbia.

Periodismo que vale

*Sandra Romandía.

Apostar por el trabajo de un periodista o un medio para apoyarlo, es también una acción en pro de la democracia.

Hace no muchas semanas atrás recibí un mensaje directo por Twitter de una amiga mía: “¿Me pasas en PDF tu columna de EL UNIVERSAL, por favor? es que no estoy suscrita”. Sin pensarlo mucho, y en modo multitasking como a veces andamos, le respondí que pagara por leerla. Así de fácil. Segundos después de enviado el mensaje reflexioné si no habría sido muy abrupta mi respuesta. Entonces con más calma y más conciencia tomé el celular y le expliqué: “El periodismo necesita vivir de algo y los modelos de negocio de antaño no son suficientes. Para que yo tenga un salario digno, así como mis demás colegas, es necesario que la gente pague por lo que hacemos, una disculpa si me expresé de modo agresivo”.

No tuve respuesta.

Unas horas más tarde, vía WhatsApp mi amiga, quien es catedrática de la UNAM y Del Tec de Monterrey, me respondió: “Tienes razón, ya me suscribí y ya pude leerla, gracias”.

La industria de los medios de comunicación y especialmente del periodismo duro enfrenta desde hace años y a nivel global un constreñimiento que ahoga a muchas de las empresas y, por tanto, a sus trabajadores.

Una encuesta de la Sociedad Interamericana de Prensa realizada a trabajadores de 350 medios de comunicación publicada este mes revela que el 27% de los empleados ve probable que su compañía cierre en menos de dos años; el 44% dijo que no tienen modelo para monetizar su contenido, y un porcentaje similar que no cuenta recursos para invertir.

Según el Digital News Report 2021, del Reuters Institute, en nuestro país sólo 18% de las personas que consumen noticias ha pagado por ellas o han accedido a un servicio en línea pagado.

En el caso de México y de América Latina donde no existe una cultura de pagar por las noticias que consumimos, ni por las investigaciones o columnas de opinión; los modelos de negocio que durante décadas se centraron en los convenios publicitarios de los gobiernos federales y locales quedaron agotados. Y esto es, verdaderamente, un paso para bien del periodismo y un salto en su proceso de maduración. Pero eso no quiere decir que por arte de magia las finanzas están sanas y los honorarios puedan fluir para todos los reporteros, editores, diseñadores, y los inmersos en la cadena de producción de esta industria.

Que hay publicidad de la iniciativa privada, podrían decir, es verdad. Pero ésta aún no es suficiente para sostener la estructura salarial de todos los que están en la cadena.

En mi caso, que me dedico al periodismo de investigación y de opinión, y tengo la fortuna de poder liderar dos equipos sobre ambas vertientes, sé perfectamente el tiempo y esfuerzo que supone sacar a la luz un reportaje. Detrás de esas cuartillas, video o audio están días, a veces semanas o meses, de los desvelos, idas y venidas, salidas a campo, horas dedicadas a revisar expedientes, entrevistas , traslados, copias, comidas o cafés con fuentes, gasolina, esfuerzo intelectual, y más... ¿Quién paga todo ello detrás del simple “click”? Muy pocos.

Recientemente mi colega Laura Manzo escribió en Opinión 51 una pregunta pertinente: “¿Cree usted que podemos ser un mejor país si los ciudadanos financiamos mejores investigaciones periodísticas?”

Apostar por el trabajo de un periodista o un medio de comunicación de su confianza para suscribirse y apoyar como sea posible es también una acción en pro de la democracia. El periodismo vale. Todas y todos debemos encontrar la manera de apoyarlo.

Así las dificultades que ella y mucha gente dedicada a esta apasionante profesión padecemos. A nuestro nivel local hoy más que nunca es casi imposible vivir sólo del periodismo. No pocos los debemos tomar como un hobby, simplemente porque por mucho que nos guste, vivir de él es someterse a todo tipo de intereses, escribir no lo que uno piensa o cree, sino lo que te ordenan quienes pagan.

A pesar de todo vamos adelante. Ah y por favor les pido nos entiendan cuando en todos los tonos nos piden publiquemos o escribamos esto o lo otro con un “gracias”; tenemos que decir que hacerlo cuesta. Porque al impresor, al diseñador, al repartidor, al reportero no le podemos dar un “gracias” como sueldo.

Por hoy es todo, nos leemos en la próxima entrega, pero… En Confianza. *NI*



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