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*Apuntes sobre las dimensiones políticas de las fake news. (Primera Parte)

Por MIGUEL ANGELES ARROYO

Las redes sociodigitales (RSD) facilitan grandes flujos de información marcando un antes y un después en la forma como las personas se comunican, organizan e interrelacionan. La primera entrega de esta columna se centra en las dos caras de las rsd; por un lado, la facilidad para crear, consumir y compartir contenido de forma horizontal y deslocalizada y, por otra, la mayor exposición a las fake news y la post verdad, fenómenos que, si bien no son propios del ciberespacio, sí se reinventan y catalizan dentro de éste.

I. Las redes sociodigitales nos pueden hacer naufragar.

Marshall McLuhan predijo, en la década de 1960, una Aldea Global donde “la información instantánea crea participación en profundidad” (citado en Roszak, 1988, pág. 195). Podemos decir que tuvo razón sólo en la primera parte, ya que la internet habilitó datos instantáneos en todo el mundo, no obstante, la infoxicación (1) impide ese análisis y esa participación a profundidad.

A través de las redes sociodigitales (RSD) hemos traslapado las representaciones de la vida cotidiana desarrolladas en un espacio físico a un espacio virtual. Al tipo de individuo, que a través de las RSD rompe la verticalidad del consumidor o espectador pasivo, se le concibe como artífice de su propia elección para consumir, crear y difundir contenido se denomina Espectactor (2).

No obstante, a pesar de que las rsd se presentan como Espacios de Autonomía para la exposición del hartazgo y la indignación (Castells, 2012), se corre el riesgo de generar simples actitudes reactivas más que constructivas (Cansino, 2016), haciendo del Espectactor miembro de una comunidad de cuestionamientos y críticas más que de proyectos. Asimismo, la facilidad para la creación de contenidos hace que la información se vuelva efímera debido a su constante renovación, a la vez que abre paso a los socialbots, la propaganda social, las contra esferas públicas, los filtros burbuja (Lobo, 2017).

I.I. Fake News y Post Verdad: un impacto en las emociones.

La forma en que las fake news afectan la vida en sociedad tiene múltiples aristas, ya sean fines propagandísticos, partidistas, actualmente la Infodemia e incluso linchamientos. Básicamente lo que las vuelve virales, por un lado, es su influencia sobre las emociones de las personas, y por otro, la falta de definición que obstaculiza los mecanismos de regulación.

Por su parte, la post verdad se refiere a cómo reaccionamos ante la realidad. Impacta, sobre todo, en las formas de ser, sentir e, incluso, pensar y actuar de los ciudadanos; es decir, a partir de nuestras emociones y juicios personales aceptamos o negamos algún tipo de información sin importar que esté verificada o no (McIntyre, 2016, pág. 19). Su efecto no sólo difumina “la línea entre hechos y opiniones, sino que cada vez es menos nítida la que existe entre lo que creemos y lo que queremos creer” (McIntyre, 2016, pág. 15).

De esta forma, las rsd en sí sólo son el medio, porque lo que hace que estos términos entren en acción y configuren nuevas dimensiones sociopolíticas son las agendas políticas. Si para un actor político los medios de comunicación se muestran hostiles, plataformas digitales, como Twitter, hacen que sus mensajes lleguen directamente a la gente sin cuestionamientos ni oposiciones.

Las fake news y el desinterés apático por una verificación de la información se suman a la desconfianza que tienen los ciudadanos en las instituciones gubernamentales. Como consecuencia de estos síntomas, México no tiene un marco jurídico que regule las noticias falsas.

Esta ambigüedad termina siendo el mayor obstáculo para establecer mecanismos de regulación. Así, una noticia puede ser real, pero tener ciertos errores, por tanto, no es un caso de fake news sino un sesgo en la verificación de información; por el contrario, si la noticia en su totalidad es errónea y en suma intenta desprestigiar, sí hablamos de una fake news (McIntyre, 2016; Cirécife, 2018, pág. 120-121).

1 Término que combina el concepto de información con el de intoxicación aludiendo a la idea de una afectación por tanta información sin procesar o analizar.

2 Espectactor es un concepto de Augusto Boal recuperado por Arditi (2015), en el que replantea la relación entre quienes hacen y quienes observan; es decir, entre actores y público, porque en las redes sociodigitales los espectadores también actúan, subvierten y redefinen los contenidos.





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