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*42 AÑOS DEL VIADUCTO FERROCARRILERO DE TULA.

Por José Antonio Trejo Rodríguez.

Circuló en redes sociales una hermosa fotografía tomada en 1980, hace 42 años, de los alrededores de la Malinche en Tula. En ese año se estaba construyendo y se concluyó el viaducto del ferrocarril que cruza desde el Tesoro hasta la Malinche, por ello en la foto citada no aparece dicho puente. Al momento recordé que una tarde acudió a la prepa un empleado de la compañía que estaba allí trabajando, para avisar que se iba a dinamitar el cerro para poder abrir un corte y poner la vía doble.

En el sitio de internet de Carlos Fernández Casado, S.L. Oficina de proyectos, se brinda la siguiente descripción: “Puente Tula, Hidalgo. México. 1980. Es un viaducto de ferrocarril de vía doble de 496 m de longitud, formado por 10 vanos, dos extremos de 40 m y ocho intermedios de 52 m. El viaducto se ha hecho con dos vigas continuas independientes con sección en cajón rectangular, de 4,00 m de canto, análogo al del puente de Guadalquivir. Las pilas son comunes para las dos vías y tienen 30 m de altura.” Quizá se refería al puente construido en Sevilla, España, en los años 60 para cruzar el río Guadalquivir.

En el apartado de la citada página se pueden admirar fotografías de la construcción, incluso se observa una planta de concreto. En otra imagen se ve el puente ya concluido, incluso con catenarias instaladas, pues el servicio sería eléctrico y el sencillo puente de las tres culturas que se edificó para que los constructores del viaducto pudieran cruzar de un lado a otro del río Tula. En otra foto se aprecia la flora que entonces rodeaba las columnas del viaducto. Incluso, hay planos del alzado, la planta inferior, la sección transversal, el alzado lateral y frontal de pila. Los puede disfrutar en https://www.cfcsl.com/puente-tula-hidalgo-mexico-1980/

Don Jorge Vega, que en gloria esté, asiduo fuente de los relatos de este columnista me comentó en una ocasión que él trabajó en la construcción del puente y con lujo de detalle, como si lo estuviera viendo en ese momento, narraba el proceso de construcción del viaducto. En la página arriba referida se cita: “En principio la idea era construir primero un cajón y después el segundo, utilizando los mismos encofrados del parque y el mismo pico de lanzamiento, pero se acortó el plazo de terminación de la obra y por ello resultó necesario desdoblar los equipos, llevando los dos cajones casi en paralelo. El parque se hizo en dos fases, igual que el puente de Guadalimar. El pico de lanzamiento tenía una longitud de 30 metros, y era de alma llena.” Quizá se esté refiriendo al puente mixto que cruza el río Guadalimar en Linares (Jaén) España.

Y también: “El problema de este puente, como el de la mayoría de los que hemos hecho en México, es el debido a las acciones sísmicas. En este caso, una viga continua de gran longitud fue necesario anclar el viaducto a uno de los estribos, y a su vez anclar éste al terreno mediante anclajes activos para resistir las fuerzas longitudinales debidas al sísmico. Fue necesario también hacer unos apoyos de neopreno teflón que a través de las guías resistieran las fuerzas transversales producidas por el sismo, que a su vez tenían que ser resistidas por las pilas.”

Estando tan cerca de la zona arqueológica, resultaba predecible que en la construcción se encontraran vestigios toltecas, se dice que se trataba de un temazcal, que se pueden admirar a la altura del auditorio de la Colonia 16 de Enero, al igual que piedras talladas, rescatadas de las aguas del río Tula. En un artículo publicado el 22 de agosto de 2014 en la columna “Notas de arqueología hidalguense” de la autoría del Arqueólogo Carlos Hernández Reyes, se establece: “Los monumentos de la zapata 2 son posteriores a los de la Plaza Central de Tula ya que las lápidas de la pirámide de los atlantes que representan águilas fueron desmontadas y reutilizadas aquí. Además, esta ocupación tolteca fue construida directamente sobre el tepetate o roca base de la ladera del cerro del Tesoro; es decir no hay ninguna ocupación anterior. Sobre estos restos arqueológicos aparecieron enterramientos con sus ofrendas de la cultura azteca.”

El viaducto es una gran obra de ingeniería, comentó con satisfacción el Ingeniero Domínguez que, siendo director del Instituto de Capacitación Ferrocarrilera, feliz de la vida llegó un sábado de enero, creo que fue en 1982, a acompañar a mi papá, que trabajaba en el citado Instituto, en la celebración de su cumpleaños. Fungiendo como guía del Ingeniero y de su esposa, me pidió los llevara a dar la vuelta a la zona arqueológica, desde donde con satisfacción admiraba el viaducto; enseguida me pidió buscar un punto de observación para admirar el puente, a lo que solo se me ocurrió conducirlos a la carretera a Jalpa, arriba del Chayote. El Ingeniero no cabía en sí de orgullo y gusto, no paraba de tomar fotografías, su esposa me comentó la razón, él era Ingeniero Civil y se había especializado en tratamiento de madera para durmientes. La información brindada por la página de Carlos Fernández Casado, S.L. Oficina de proyectos, me hace entender, cuatro décadas después, los motivos de admiración y orgullo del Ingeniero Domínguez.

El paso de los trenes pasajeros sobre el viaducto era espectacular y la vista como viajero lo era mucho más. Pude disfrutarla en un viaje hacia Querétaro y también al regresar por la tarde a Tula. Desde abajo, aún disfruto al ver pasar los trenes cargueros de la compañía Kansas City Southern de México, muchos de ellos multimodales, cargando contenedores apilados uno sobre otro, corriendo a gran velocidad.

La construcción del viaducto y del resto de la línea férrea también tuvo sus leyendas, pues había quien tenía amigos que se estaban trabajando con la constructora y comenzaron a circular versiones de que, al abrir el cerro de la Malinche, se habían encontrado con una caverna conteniendo artículos de la época colonial; se hablaba de lanzas, cascos, armaduras, estandartes y algunos enseres. Agregan que, de inmediato, llegaron altos funcionarios gubernamentales para clasificar y llevarse los artículos, sellando posteriormente la cueva. La verdad nunca se supo, quizá formó parte del imaginario de quienes, con esfuerzo y dedicación, sumaron su esfuerzo para construir una de las últimas grandes obras ferroviarias que hay en Tula. *NI*




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