*En una reciente asamblea informativa en Michimaltongo.
Por MARLENE GODÍNEZ PINEDA
Vecinos de comunidades reubicadas por la construcción de la presa Endhó y que se ubican en la ribera de este cuerpo de agua, solicitaron que sus propuestas sean tomadas con mayor énfasis dentro del Programa de Restauración Ecológica que se plantea para la región, al argumentar que son las poblaciones que padecen de primera mano los impactos ambientales y sociales derivados de esa la llegada de esa infraestructura hídrica.
Durante la reunión informativa sobre el programa llevada a cabo en la Santa María Michimaltongo, municipio de Tula, un vecino señaló que las comunidades afectadas deben ser consideradas necesariamente en las decisiones y en la elaboración de propuestas, particularmente aquellas que fueron reubicadas por la construcción de la presa.
Entre ellas mencionó al menos cinco localidades como las más afectadas por la presa: Santa María Michimaltongo, San Francisco Bojay y Xijay de Cuauhtémoc, pertenecientes a Tula; así como Daxthó y San Pedro Nextlalpan del municipio de Tepetitlán. Aunque también hizo referencia a Pedro María Anaya.
El ciudadano explicó que estas comunidades viven de forma directa las consecuencias de la presa, lo que ha derivado en afectaciones socioeconómicas importantes. Indicó que muchas personas deben dedicar su tiempo al trabajo para sobrevivir, lo que también explica la baja asistencia a las reuniones comunitarias.
“Somos muy pocos los que estamos aquí porque trabajamos para sobrevivir. La cuestión socioeconómica que implicó la construcción de la presa generó un rezago fuerte”, expuso, al tiempo que insistió en que las comunidades reubicadas deben recibir mayor atención en las propuestas del programa, al ser quienes sufren más directamente los impactos.
Asimismo, señaló que el planteamiento presentado se enfoca principalmente en aspectos ambientales y no observa con claridad una línea directa que atienda el daño que la presa ha provocado en la calidad de vida de los habitantes. Entre las preocupaciones expuestas mencionó problemas relacionados con gases y moscos generados en la presa, los cuales, aseguró, han deteriorado la salud de la población.
Por su parte, representantes técnicos de la Secretaría de Medio Ambiente y Recurso Naturales (Semarnat) explicaron que la definición de comunidades consideradas en el programa se basó en el estudio técnico justificativo que dio origen al decreto correspondiente. Dicho estudio identificó tres polígonos que en conjunto abarcan alrededor de 36 mil hectáreas.
Con base en esa superficie, se localizaron las comunidades indígenas dentro de esos polígonos, lo que inicialmente arrojó 14 localidades participantes, a las que posteriormente se sumaron otras cuatro adicionales.
Otro de los asistentes respaldó la petición de priorizar la opinión de las comunidades ribereñas, al considerar que no todas las localidades dentro del polígono enfrentan el mismo nivel de afectación por la presa. Cabe mencionar que de igual manera el delegado municipal de Michimaltongo, al inicio de la asamblea, reclamó la presencia de la Secretaría de Salud y también de Pemex.
Ante los comentarios del ciudadano, personal técnico reiteró que el estudio identificó diversas problemáticas ambientales en la región y que el programa de restauración busca establecer intervenciones específicas en temas de aire, agua y suelo, las cuales serán explicadas con mayor detalle en el área técnica.
Finalmente, los participantes reiteraron la necesidad de que se tome en cuenta de manera prioritaria la situación de las comunidades que enfrentan directamente los efectos de la presa, así como problemáticas ambientales específicas que consideran urgentes atender. *NI*
