*NO A LA MONTAÑA DE BASURA.

Por José Antonio Trejo Rodríguez

Hace unos 8 años, los municipios de la región buscaron una solución al problema de la basura urbana y se exploró la posibilidad de invitar a que se asentara en esta zona una planta de valorización; se escucharon propuestas de diversas empresas, unas con amplia experiencia en el mercado; todas coincidían dos requisitos: cubrir la capacidad instalada y contar con un contrato a largo plazo.

Para ese entonces, los municipios generaban menos de 400 toneladas por día y había propuestas de una planta con capacidad instalada para atender mil toneladas diarias, cantidad imposible de cumplir con la generación de ese momento; una ofreció una planta valorizadora para atender 400 toneladas diarias. Todas las ofertas de inversión requerían que los municipios se comprometieran a firmar un contrato de al menos 20 años, para asegurar el retorno de su inversión. Allí fue donde la marrana torció el rabo.

Ningún municipio accede a comprometerse en términos de largo plazo, eso no lo hacen ni en materia de deuda pública, equivocadamente por supuesto, puesto que les permitiría abordar con diferente estrategia la provisión de servicios públicos, por ejemplo: el del alumbrado público que, al no contar con una planeación maestra que involucre la construcción de infraestructura propia, está condenado a perpetuidad a ser ineficiente y dependiente, indebidamente, de la infraestructura de la CFE o de algunos servicios de telecomunicaciones.

Mientras tanto, el problema de la disposición de la basura municipal siguió creciendo y de contar con un relleno, el espacio pasó a convertirse en una pequeña montaña, todo en el breve lapso de un lustro. Ahora el cerro de basura es visible desde varios kilómetros y ese es el basurero al que hay que decirle ¡Basta!

La propuesta del gobierno federal de convertir un terreno propiedad de PEMEX en un parque industrial de reciclaje, con inversiones privadas, es una magnífica oportunidad para terminar con la constante pesadilla de las áreas de servicios públicos municipales que, cada que entregan basura temen que suceda un accidente en la citada montaña, desde una volcadura hasta algo peor, considerando que bajo la misma se acumula gas.

También sería un alivio para la sociedad dejar de alimentar, con nuestra propia basura, un sitio inseguro e insalubre como es la susodicha montaña de basura. Ojalá que esta iniciativa del gobierno federal hubiera llegado hace 20 años; la de líos que como sociedad nos hubiéramos ahorrado. Hoy seríamos un modelo para seguir.

Como sociedad debemos de estar conscientes de que, nadie vendrá a hacer lo que nos corresponde a nosotros. Eso implica responsabilizarnos de nuestros desechos y de nuestro modelo de consumo. Analicemos si hemos realizado lo correcto en nuestra relación con nuestro entorno y recapacitemos de ser necesario; al fin y al cabo, solo las piedras no cambian.

“Es la mejor noticia en medio siglo”, escribí al escuchar a Claudia Sheinbaum durante su campaña en Tula, en marzo del año pasado; al referirse a limpiar el agua, la tierra y el aire de nuestra región, algo que ninguno de sus contrincantes por la presidencia de México ofreció, es más ni se molestaron en pasar por estos rumbos. Ahora lo está cumpliendo y aunque no tiene una varita mágica, la presidenta ha demostrado con creces que le sobra voluntad política y está empeñada en hacer realidad su oferta de campaña.

Le tomo la palabra y estoy de acuerdo en que se establezca aquí el parque ecológico y de reciclaje. Voy a votar por ello en la próxima consulta pública, tomando en cuenta que será benéfico para el ambiente y la salud pública y hasta novedoso en nuestra región; para tratar de ponernos al parejo con el mundo, pues desde hace un siglo hay ejemplos de ello y si se duda pregúntenle a los integrantes de la Asociación Tula – Benicia que encabeza mi amigo el Licenciado Rogelio González Paredes, quienes regularmente visitan a sus pares de la ciudad hermana de Benicia, en donde hemos tenido oportunidad de visitar la planta de Recology, empresa fundada hace un siglo, propiedad de sus trabajadores, dedicada a la disposición de residuos que, sumado a la política pública de “basura cero”, transporte ecológico y duras medidas para hacer respetar las disposiciones viales, hacen de San Francisco, California y las ciudades vecinas un ejemplo mundial de respeto al ambiente.

Yo votaré por el sí al parque ecológico, porque ya no quiero ver más montañas de basura. *NI*

Por Nueva Imagen de Hidalgo

Medio de comunicación impreso que nació en 1988 y con el correr de los años se convirtió en un referente en la región de Tula del estado de Hidalgo. Se publica en formato PDF los miércoles y a diario la página web se alimenta con información de política, policíaca, deportes, sociales y toda aquella información de interés para la población.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *