*EL PARQUE ECOLÓGICO DE ECONOMÍA CIRCULAR.

Por José Antonio Trejo Rodríguez.

Poco a poco se ha ido develando el misterio de lo que será el llamado parque ecológico de economía circular, también conocido como el polo de desarrollo económico y de bienestar que se pretende ubicar en el predio que se destinó a la nunca lograda refinería bicentenario.

De acuerdo con la SEMARNAT, encargada del proyecto, este aún no está concluido y están abiertos a escuchar comentarios, críticas, propuestas que enriquezcan el parque que, se sugiere sea reforestado, contenga un humedal, un jardín polinizador, muestrario de jardines, muestrario de cactáceas; además de instalaciones deportivas: canchas multiusos, pista de atletismo, parkour, pista de patinaje, gimnasio. También juegos infantiles, laberinto, parque para perros grandes, otro para perros pequeños y zona de relojes solares y esculturas.

Ya que se trata de proponer y enriquecer las ideas de la SEMARNAT, es la oportunidad de que el gobierno federal se luzca con la población de esta región y se erija una verdadera ciudad deportiva: un estadio para el atletismo con pista sintética y medidas reglamentarias (óvalo de 400 metros y 8 carriles, fosa de steeplechase, fosa de saltos) Una alberca olímpica con fosa de clavados; estadio de béisbol; estadio de futbol; gimnasio olímpico con cancha sintética para basquetbol y la práctica de la gimnasia olímpica. Instalaciones que ni Tula, Tlaxcoapan, Atitalaquia, ni Tlahuelilpan tienen, por falta de espacios y por falta de recursos.

El punto que más debate genera es el del parque industrial que considera: un biodigestor; una planta de trituración de cascajo y residuos de la construcción; una planta de recuperación y reciclaje de llantas; una planta de reciclaje de vidrio; una planta de reciclado de plásticos mezclados; una planta de procesamiento de plásticos flexibles; una planta separadora de basura urbana; una de reciclaje de electrónicos; una planta de carbón hidrotermal y una de eliminación de hidroclorofluorocarbonos.

Aunque escueta, la información hace pensar en el enorme complejo de Recology, empresa asentada en San Francisco, California, que opera desde hace varios años; incluso cuenta con un programa de empleo bien pagado para población en riesgo social; opera un muelle para enviar los productos recolectados y además cuenta con un relleno sanitario para depositar la basura de la basura. Todo ello acompañado de un programa público de “cero basura” que los vecinos pagan mensualmente como si de la luz o el agua se tratase.

Acá se hace necesario que la SEMARNAT genere más información sobre sus propuestas, que sea clara y con la disposición a ser retroalimentada. Con los avances tecnológicos, las cosas se facilitarían y se podría sostener un diálogo sano. La falta de información ha sido una pesada carga que las autoridades han cargado, sin tener necesidad de ello.

Por ejemplo: algunos colectivos han acusado a la SEMARNAT de pretender traer basura y cascajo de la zona urbana de la Ciudad de México y la especie no ha sido desmentida, tampoco aceptada, por las autoridades. Pero en el debate público pesa más la falta de una respuesta clara.

En contraparte, las autoridades ambientales han exhibido la necesidad de que la región cuente con una planta de revalorización de la basura urbana, suceso que acumula decenas de años de indiferencia social y gubernamental.

Pongo dos ejemplos: hace un cuarto de siglo, Ernesto Viveros, entonces alcalde de Tlahuelilpan propuso la adopción de una planta de tratamiento con tecnología alemana, incluso tenía a los inversionistas dispuestos a entrar al mercado, pero no contó con el respaldo de los municipios vecinos, ni del estado; quienes prefirieron el relleno que hoy es una peligrosa montaña de basura.

Hace ocho años, los municipios de Tula, Tlaxcoapan y Atitalaquia, acompañados de la autoridad estatal, promovieron la llegada de una planta de valorización de basura y se conocieron varias opciones, las más viables: Querétaro y Tecámac. El obstáculo estribaba en la necesidad de los inversionistas por amarrar compromisos de largo plazo, para garantizar el retorno de su inversión; lo cual no podía ser garantizada por las administraciones municipales que entonces duraban cuatro años.

En resumen, me agrada mucho el proyecto de la SEMARNAT, creo que la autoridad requiere más determinación y claridad en su función informativa, de diálogo y retroalimentación con la población en materia del parque industrial. Y su propuesta de parque ecológico y deportivo debe ser mucho más ambicioso, con ganas de agradar a la población regional y eso de seguro implicará fuertes inversiones multianuales que, por supuesto, el rescate ambiental de nuestra región se merece. *NI*

Por Nueva Imagen de Hidalgo

Medio de comunicación impreso que nació en 1988 y con el correr de los años se convirtió en un referente en la región de Tula del estado de Hidalgo. Se publica en formato PDF los miércoles y a diario la página web se alimenta con información de política, policíaca, deportes, sociales y toda aquella información de interés para la población.

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