*EN UN AÑO. EL MUNDIAL 2026.

Por José Antonio Trejo Rodríguez.

Exactamente en un año tendrá lugar la inauguración del campeonato mundial de futbol 2026, evento único en la historia por un par de razones: es organizado por tres naciones: México, Estados Unidos y Canadá y tendrá 48 selecciones clasificadas, divididas en 12 grupos, lo que habla de inclusión hacia las selecciones menos competitivas del orbe; también de un esfuerzo descomunal en la organización y la logística.

El estadio azteca será sede, por tercera vez en su historia, de la ceremonia de apertura de un mundial de futbol; la primera fue en 1970; la segunda en 1986 y en un año la de 2026. Como todos los mundiales de futbol, sin duda seremos testigos de una fiesta descomunal alrededor del juego.

Estaba por cumplir cinco años cuando ocurrió el mundial de 1970, solo recuerdo a “Juanito” la mascota de la copa, un pequeño vestido con el uniforme de la selección, la playera le quedaba a media panza y un enorme sombrero charro. Tengo presente también que al siguiente año se repitió la euforia futbolística con el mundial femenil de 1971, fiesta deportiva no oficial, con su mascota “Xóchitl”, campeonato en el que concursaron seis selecciones, jugando en los estadios Jalisco y Azteca y en el que la selección, con sus jugadoras estelares: María Eugenia “la peque” Rubio y Alicia “la pelé” Vargas eran muy famosas, junto a sus compañeras abarrotaron el azteca, 110 mil aficionados, al enfrentarse y caer en la final ante Dinamarca por 3 a 0. Por cierto, Marco Antonio “el peque” Rubio, histórico defensa central de la Máquina Celeste es hermano de “la peque”, de ella heredó el sobrenombre deportivo.

Para 1986 estudiaba en la Ciudad de México y un par de compañeros, “el conde y el chochán”, llegaron a la universidad sonsacando a quien se dejaba para de ir con ellos al partido inaugural al azteca en donde se verían las caras la selección mexicana y la de Bélgica. Argumentamos que ya no había boletos, pero aquellos tercos y nosotros creídos y esperanzados, allá fuimos muy temprano hasta las taquillas del azteca. Mis amigos: “el ojeras, el mojarra, el niño, el rolo, el compita, el zancudo” expectantes nos distribuimos en las taquillas solo para escuchar que ya no había boletos.

Un grupo de estudiantes preparatorianos gritaban enardecidos, caras y melenas pintadas, exigían entrar al coloso de santa Úrsula porque iban a apoyar, pensaban quizá que estaban en algún juego sin importancia, no en la inauguración de un campeonato mundial, cuya mascota era un chile con largos bigotes y sombrero, figura decepcionante después de que se había especulado que sería cantinflas, vaya usted a saber que tan cierto o no sería la especie.

Un grupo de granaderos a caballo resguardaba el zaguán de la entrada, los preparatorianos eran comandados por una joven pareja enjundiosa, hasta que un mando policiaco se les acercó, les dijo algo y asintieron; de inmediato echaron la enjundia al bote de la basura y se retiraron. Nosotros nos poníamos nerviosos, el partido iniciaría en un par de horas y no íbamos a conseguir entradas y apenas nos daba tiempo de regresar a verlo por la tele en casita. Cuando recordamos que cerca de allí, en Xochimilco, las autoridades habían dispuesto una pantalla gigante para ver el encuentro y hacia allá nos dirigimos en taxi.

La pantalla gigante se puso en una explanada, rodeada de estands que ofrecían bebidas y bocadillos; el respetable se sentaba en el piso. El sol arremetía con fuerza y en algún momento pegaba en la pantalla, nublando la visión. Definitivamente hubiera sido mejor ver el juego en casita, pero ya estábamos allí y reímos cuando en la ceremonia inaugural el público le chifló una mentada al entonces presidente De la Madrid. De ese hecho se derivó una exitosa cumbia interpretada por Laura león, “la tesorito”: “Se lamentaron, se lamentaron, el pueblo se lamentó…”.

Gozamos el triunfo de México. Salimos felices de la explanada y a lo lejos vimos a un grupito de gañanes queriendo bajarle los cartones de cerveza a un camión repartidor. El chofer se bajó hecho una fiera y con una larga cadena arremetió contra los gandallas que, corrieron risa y risa, repartiendo el contenido de unos tres o cuatro cartones de cerveza tibia que habían conseguido arañarle. Hablando de cerveza, en un comercial del mundial de una bebida de origen regiomontano, surgió a la fama “la chiquitibum” Mar Castro de nombre, a causa de sus movimientos enfundada en una camiseta de la cerveza patrocinadora.

Caminamos hasta la unidad Xochimilco de la UAM para tomar un pesero al metro Tasqueña, a donde llegamos con muchos trabajos, ya que el tráfico estaba a reventar. El metro atestado, miles de aficionados gritaban felices, otros tantos ondeaban banderas en los puentes peatonales de calzada de Tlalpan, incluso muchos extranjeros descamisados, unidos al fervor de la victoria. Algunos querían cantar en el metro, pero pocos les hacían caso.

Llegamos al metro Ermita, allí salía un pesero hacia la UAMI y vimos pasar un interminable desfile de autos, camiones, peatones ondeando banderas, gritando por el triunfo de México. Un emocionado porrista, con medio cuerpo fuera de la ventana del autobús de pasajeros en el que se transportaba, arrimó una caguama al agente de tránsito que supuestamente agilizaba la circulación, como si eso fuera posible. El tamarindo tomó la botella y con satisfacción le dio un largo trago, parado junto a su motocicleta y se unió a las porras, bailes y cantos. Nosotros reíamos al verlo. De regreso a las aulas, “el chochán, el conde y el Cornelio” nos compartieron que compraron boletos en la reventa y entraron a ver el juego, bien por ellos, pero no volvimos a acompañarlos a ningún partido. Aunque tuvimos que chutarnos los sermones del profe Ernesto Ayala de Teoría Económica III que, nos amenazaba diciendo que en el siguiente examen habría sorpresas, como la de Marruecos, que jugando en Monterrey había calificado a la siguiente ronda del torneo. Esa es la euforia que despierta un mundial de futbol y lo tendremos de vuelta justo en un año ¡A disfrutarlo! *NI*

Por Nueva Imagen de Hidalgo

Medio de comunicación impreso que nació en 1988 y con el correr de los años se convirtió en un referente en la región de Tula del estado de Hidalgo. Se publica en formato PDF los miércoles y a diario la página web se alimenta con información de política, policíaca, deportes, sociales y toda aquella información de interés para la población.

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