REDESCUBRIENDO A LOBO Y MELÓN.
Por José Antonio Trejo Rodríguez.
Eran músicos excelentes que, aún hoy, quien los escucha piensa que se trata de alguna orquesta cubana. Los metales, el piano, las percusiones y las voces tan caribeñas que la sorpresa se vuelve mayúscula al enterarse que son mexicanos. Incluso, en algún canal de YouTube, en el corte de “Amalia Batista” los comentarios son más que satisfactorios para la agrupación, incluso un melómano extranjero comenta que para él la mejor versión de esa canción es la de Lobo y Melón, agregando que, aunque la agrupación era pequeña sonaba como ninguna.
Los registros históricos que se encuentran en la red, señalan que la agrupación se formó en 1958 a invitación del percusionista “Lobo”, de nombre Carlos Navarro al cantante “Melón”, llamado Luis Ángel Silva. Al lado de ambos participaron excelentes músicos: Enrique Chávez en el piano; Manuel Osorio en la trompeta; Andrés López en el contrabajo; Mario González en los timbales. En 1959 graban su primer álbum, en el que se incorporó la citada “Amalia Batista”, que originalmente es una zarzuela cubana de la autoría de Rodrigo Prats, que narra la historia de una bellísima mulata que juega con el amor que despierta en adinerados sujetos blancos. La pieza se estrenó en 1940 con la cantante y pianista cubana Rita Montaner y las críticas fueron abrumadoramente positivas para Montaner.
“Amalia Batista” fue la llave que abrió el camino del éxito a la agrupación a su carrera tan brillante que incluye seis álbumes de larga duración grabados durante el periodo de 1959 a 1972, aunque la agrupación se separó en 1971. En “Amalia Batista”, Lobo y Melón y su conjunto realizan una fusión genial, alegre, de corte tropical, de la letra de origen cubano, con versos de sones tradicionales como “la iguana” y corridos mexicanos como “la cama de piedra” del gran Cuco Sánchez. Esa fórmula los acompañaría a lo largo de su carrera. Escúchela, gócela, en cualquier canal de YouTube.
Pero no es todo, de Lobo y Melón se puede recomendar una pieza titulada “La sitiera” obra maestra de la pluma cubana de Rafael López, con un cambio de ritmo en las voces que nos remite directamente a Bahía Onda, la tierra natal de Rafael López, a quien se le reconoce como uno de los más destacados exponentes de la música cubana al exterior de la isla bella. En la página de “Ecured” se menciona que, para escribir “La sitiera” se inspiró en el bautizo de su hermana menor. Eso sí, el cambio de voces que realizan Lobo y Melón nadie lo ha igualado hasta la fecha y eso que la versión de 1947 del Conjunto Casino es sublime, bellísima.
La agrupación tuvo muchos más éxitos, entre los que se pueden contar: “Botecito de vela”; “Cachita”; “Luna lunera” con una trompeta que embruja; la dinámica y vertiginosa y beisbolera “La bola”; la bellísima “Cosas del alma”; “Drume negrita”; “El muerto vivo” aquel que no estaba muerto, andaba de parranda; “Pámpano”; la graciosísima “Mi ranchito”; “África”; “La pena de Memo”; “Domitila”; Juancito Trucupey”; “Dice mi gallo”; “Niebla del riachuelo”; “Salud, dinero y amor”.
Atrévase a amenizar su siguiente fiesta con la música de Lobo y Melón y va a comprobar que, usted y sus invitados no podrán dejar de bailar y de disfrutar algunas de las piezas maestras más sublimes de la fusión musical entre México y Cuba, a mano de excelentes músicos mexicanos que merecen seguir trascendiendo a través de las generaciones que aman la música alegre, sublime y que de seguro admirarán a Lobo y Melón como si de la mismísima Amalia Batistase tratara. *NI
