*QUE BONITA PRIMAVERA.
Por José Antonio Trejo Rodríguez.
“Qué bonita primavera, ya renace la arboleda…” canta con toda razón Salomón Robles, acompañado por el acordeón de Ramón Ayala y sus Bravos del Norte. Ya la temperatura ronda durante el día por encima de los 24 grados Celsius, aunque por las noches el invierno se niega a abandonarnos, contagiando uno que otro día nublado, con viento fresco y con algo de lluvia.
El alumnado de las primarias recorre gozoso las calles, luciendo espectaculares disfraces de animalitos; organiza rondas que adornan ceremonias escolares y desfiles y trae a recuerdo aquella bella melodía de Cri Cri: “Caminito de la escuela”. A los más viejos le llega a la memoria alguno que otro gélido día de la primavera en su juventud, cuando el frío les sorprendía en pleno desfile al que acudían portando prendas ligeras y se dicen a sí mismos: “Marzo otro poco” por aquello del “febrero loco”.
Y renace la arboleda, ya las granadas y las higueras reverdecen, las abejas y las avispas rondan las flores para posarse y continuar con su febril y sustentable labor. Las aves migratorias preparan su regreso al norte del continente y las familias se alistan para las vacaciones de semana santa.
Las aves de corral despiertan más temprano y por ende levantan al vecindario; gracias a que la luz del sol asoma más temprano y se guarda más tarde. Unas ocho semanas atrás oscurecía a las 6:00 de la tarde, ahora una hora más tarde. Por ende, tenemos más tiempo para realizar actividades familiares, sobre todo las deportivas por influencia del mundial de futbol.
Sabemos que, a medida que pasen las semanas el calor se ensañará y llegará el momento en que, ni nos permita dormir a gusto, mucho por los moscos y por la alta temperatura que obliga a prender ventiladores o cubos enfriadores. También regresan los insectos, algunos de respeto como los alacranes tan abundantes en las zonas pedregosas, pierdan cuidado, las gallinas son sus mejores administradoras.
Si se tiene la fortuna de contar con un calentador solar, llegó la temporada de ahorrar gas para calentar el agua para bañarse, pero con prisa, porque la temporada de secas hace que escasee el agua. Y ni qué decir de cuidar la dieta para no enfermar de una infección gástrica, habida cuenta de que el calor descompone los alimentos más rápido.
Eso sí, que no falte el agua limpia y fresca para beber y saciar la sed, cosa que no puede lograrse con una soda por más helada que se encuentre. Que la dulce nieve y las paletas de hielo producidas por manos artesanas tampoco nos evadan, sin que importe si se es chico o se es grande; el calor no distingue edades, la primavera nos llega a todos y esa es la época más bonita en nuestra región. Niéguemelo. *NI*
