EL SALEM DE TULA.

Por José Antonio Trejo Rodríguez.

“Sabrina, la bruja adolescente” es una comedia de televisión que estuvo en el aire a partir de 1996 hasta 2003; estelarizada por Melissa Joan Hart, en el papel de la adolescente que, a la edad de 16 años se da cuenta que es bruja, al igual que el resto de su familia, a excepción de su mamá. A causa de la separación de sus padres, Sabrina vive con sus tías Hilda y Zelda, de apellidos Spellman (Caroline Rhea y Beth Broderick) y un gran gato negro de nombre Salem Saberhagen que, además de hablar con la voz de Nick Bakay, resulta que es un brujo que en el pasado codició dominar al mundo y por ello fue condenado por el Consejo de Brujas a vivir 100 años en el cuerpo del michi al lado de la familia Spellman, en el pueblo de Greendale, muy cerca de Riverdale, cosa nada rara al ser creación de Archie Comics.

La serie sigue programándose en México a través de canales de paga, lo cual da cuenta de su popularidad, con voces dobladas al español y alusiones a la vida cotidiana en nuestro país. El gato Salem también habla, la ironía es su principal característica en su trato hacia Sabrina, Zelda e Hilda.

Así que, al ver a un gran gato negro, de por sí los mininos tienen fuerte personalidad, muy seguro de sí mismo, echado displicente en el mostrador de un estanquillo abandonado en un pequeño terreno en forma de triángulo, formado por la “Calle La Región” y el derecho de las sepultadas vías del ferrocarril del ramal A-B, frente al Club de Leones, nos dio por llamarle Salem.

Las inmediaciones del mentado estanquillo son muy visitadas; allí hace parada el transporte colectivo que corre hacia San Lorenzo, El Montecillo, San Marcos, Zaragoza, Cruz Azul, Bomintzhá, Tepeji; también por allí caminan muchas personas que ahorran pasos hacia y desde el Centro de Tula. El Salem los mira con desdén, descansando en su plataforma metálica, no acostumbra a corresponder a los guiños de simpatía que muchas personas le prodigan, entre ellos muchos niños; aunque tampoco es agresivo y llega a aceptar las Whiskas que le ofrecen, eso sí, las degusta a la hora que decide hacerlo.

Salem gusta de acompañar en silencio y desde su trono, al señor que despacha a los colectivos y a los taxistas que allí esperan pasaje. De repente desaparece, se va; al día siguiente estará de vuelta viendo pasar la vida cotidiana en Tula, como lo ha hecho al menos durante los últimos dos o tres años, que es el tiempo que llevo de conocerlo y saludarlo desde lejos con un lacónico “Salem”; él ni me topa, continúa observando a su alrededor, empapándose de Tula, de su acontecer, de su población que le quiere y que le respeta, quizá porque lo vemos como un símbolo de la libertad de hacer lo que le gusta y a la hora que lo desea.

Si un corpulento gato negro pudiera encarnar al felino personaje de “Sabrina, la bruja adolescente” ese tendría que ser el Salem de Tula. Personalidad tiene de sobra, solo le falta la grave voz para expresar con fina ironía sus opiniones a las charlas de los viandantes, pasajeros, choferes y despachadores que a diario cruzan en su camino. Si lo llega a ver admírelo, respételo y no le moleste, ni le agravie; el Salem también es tulense y tiene derechos legítimos como habitante de esta ciudad, al igual que los tenemos usted y yo y miles de animalitos de diversas especies con los que compartimos y convivimos diariamente en este nuestro querido terruño llamado Tula. NI

Por Nueva Imagen de Hidalgo

Medio de comunicación impreso que nació en 1988 y con el correr de los años se convirtió en un referente en la región de Tula del estado de Hidalgo. Se publica en formato PDF los miércoles y a diario la página web se alimenta con información de política, policíaca, deportes, sociales y toda aquella información de interés para la población.

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