*MARAVILLOSO APORTE DE LOS LECTORES.
Por José Antonio Trejo Rodríguez.
A raíz de mi columna de la pasada semana, sobre las investigaciones que realiza León Martínez para escribir una monografía de la Colonia Jalpa, me escribió Naye Rodríguez desde su hogar en los Estados Unidos: “Es lindo descubrir cosas del pasado. Había una aplicación que tiene actas de bautizo escaneadas, por ahí encontré la de mi abuelita. Luego la busco y te la paso.”
Transcurrieron unos minutos para que me enviara el vínculo de una poderosa plataforma en internet de nombre “familysearch” y que se puede consultar en https://www/familysearch.org/es/global en donde se pueden rastrear documentos personales de nuestros antepasados. En virtud de la gran cantidad de información que la base de datos maneja, es necesario ser muy puntuales en las búsquedas: en primer lugar, contar con el nombre y apellidos de nuestros seres queridos; el lugar en el que se quiere enfocar la búsqueda; el año aproximado en el que nació y si es exacto mucho mejor.

Debo agregar que, aunque el motor de búsqueda no te lo pregunta, es primordial contar con un poco más de información sobre nuestros antepasados, por ejemplo: los nombres de sus padres; pues es normal que se desplieguen datos de muchas personas con las que compartieron nombre y apellidos. También es importante conocer que, la base de datos no proporciona información sobre personas vivas, por privacidad y respeto a sus datos personales.
La primera prueba que realicé en la plataforma fue con el nombre de mi papá, recibiendo la grata sorpresa de encontrar su registro de bautizo fechado el 15 de febrero de 1915, escrito con hermosa letra caligrafiada que, cuesta un poco entender. Leí con emoción que su nombre era igual que el mío: José Antonio; no solo Antonio como siempre le conocimos. Tuve muchísimo gusto al ver el nombre de mis abuelos: Ponciano Trejo y Balbina García, a los que nunca conocimos pues fallecieron hace muchos años y saber que sus madrinas fueron: Ausencia Nieto y Honorata Maldonado. Dando fe el presbítero y vicario foráneo de la parroquia de San José Tula, Marcos Tovar con una hermosa firma.
Busqué datos de mi mamá y feliz les comparto mi hallazgo: localicé su registro de nacimiento, celebrado a las 8 de la mañana del jueves 24 de marzo de 1921 en Dolores Hidalgo, Guanajuato; tramitado por su padre, mi abuelo, Arnulfo Rodríguez de 37 años: “presentó una niña viva de raza indígena mezclada con blanco” se lee en el libro, a la que puso por nombre Antonia Rodríguez. Firmando Ramón Pérez M., presidente municipal y encargado del registro civil de la cuna de la independencia. Con razón, mi mamá me decía que ella, al igual que su abuela y su madre, yo agrego que por supuesto sus hijas e hijos, somos descendientes de los pueblos originarios y que así constaba en sus documentos. Yo le decía que prácticamente todos los mexicanos lo somos, ahora al leer su registro me siento aún más orgulloso de mis raíces familiares.
Enseguida me hallé una hoja con datos del 5º Censo de Población, realizado en 1930, en el Barrio de Nantzha en Tula de Allende, Hidalgo; con los datos de la familia de mi papá, en ese entonces de 14 años, los nombres de sus padres y hermanos, cuyas edades iban de un año el más pequeño a 22 años la hermana mayor; además del nombre de su abuelita: doña Crescencia García de 60 años, viuda, dedicada al quehacer doméstico, que vivió con ellos. Les comparto la hoja del censo, también el libro de bautizo de mi abuelo Clemente Ponciano Trejo celebrado en 1889 en Ezequiel Montes, Querétaro. Por el tiempo transcurrido es un milagro que esté en línea y que todavía se pueda apreciar.
Con estos hallazgos estaba más que satisfecho, pero la semana no había terminado cuando León Martínez me compartió una antigua foto de una de las primeras alineaciones del club de futbol Jalpa, que le hizo llegar su hermano Lalo “el Fernando Bustos de Jalpa”. Una imagen histórica recortada de un ejemplar de periódico, quizá se trate de La Región, en el que se da cuenta de que el equipo goleó en su último encuentro deportivo. Entre los jugadores que posan orgullosos se encontraban: Fernando Villeda (+); Mundo Villeda; Tello Martínez; Moi Villeda; José Acevedo como cancerbero; Mundo Ángeles; Víctor Cerón (+); Héctor Trejo; Rutilo Cerón; Juanito Villeda con su hijo Luis; Lalo Martínez; León Martínez; José María Bustamante. El campo parece ser el de Nantzha, a decir de León.
Tiene razón Naye, es muy lindo y además enriquecedor descubrir la historia familiar y de la comunidad. Nos eleva el espíritu y el orgullo por nuestras raíces y nuestro entorno. *NI*
