RECUERDOS DEL MUNDIAL.
Por José Antonio Trejo Rodríguez.
Tenía cinco años cuando se celebró el primer mundial de futbol en México, lejanamente recuerdo a la simpática mascota del evento: Juanito, de quien una popular marca refresquera ha sacado un pin conmemorativo en un paquete promocional de sus bebidas, me parece que son 10 primorosas figuritas, de las cuales tenemos al citado Juanito, a pique del mundial de 1986 y al jaguar del mundial 2026. También tengo en mi memoria que en 1971 se jugó un mundial femenino, eso porque cada vez que íbamos a la capital del país, al hospedarnos en la casa de mi hermano Daniel, mis hermanas Guille y Lola gustaban de sintonizar la tele y ver los partidos en vivo; ya que en Jalpa no había luz, mucho menos tele. La red de energía eléctrica se instaló en 1972.
Ya estando en la secundaria atestigüé, de manera más consciente y con alto nivel de afición, la participación de la Selección en el campeonato celebrado en Argentina durante 1978. El equipo tenía ocho años sin presentarse en una copa del mundo, al ser eliminado para participar en el campeonato organizado en Alemania Federal (RFA) en 1974. La población futbolera de la secundaria federal Tollan, así se llamaba nuestra secundaria, ansiábamos salir temprano de clases y correr para ver el debut de nuestro equipo, elegantemente uniformado por LEVI’S; la moda imponía largas melenas entre nuestros jugadores, por ejemplo: la de Leonardo Cuéllar, nombrado por Ángel Fernández como “el león de la Metro”, aludiendo a la figura emblemática de la empresa cinematográfica Metro Goldwyn Mayer.
En punto de las dos de la tarde, bastó escuchar la chicharra que anunciaba la conclusión del horario matutino para que los estudiantes saliéramos disparados a tomar el delfín o cualquier otro medio de transporte y alcanzar a ver el partido contra Túnez. Ya se había gastado mucha tinta en los periódicos y en los programas deportivos para analizar los compromisos del equipo tricolor, llevando a los seguidores a la conclusión que al equipo africano se le ganaba; que se perdía frente a la RFA en ese entonces último campeón del mundo y se empataba con Polonia y en una de esas, se daba el campanazo para poder seguir en el torneo.
El equipo mexicano marcó primero, gracias a un gol de penalti cobrado por su capitán, “el gonini” Vázquez Ayala pero, al final del juego, el equipo africano nos derrotó 3 goles a 1, desatando coraje, decepción, malhumor entre los aficionados; incluidos mis compañeros de la secundaria que, ese mismo día, más tarde, nos reunimos para realizar una tarea en equipos. Uno de ellos, narraba que su papá ordenó en su casa que se apagara la tele antes de que terminara el partido, para ya no seguir viendo la paseada que les daban a nuestros muchachos.
El segundo partido no tuvo la euforia del primero, ya la afición estaba curada de espanto, pero no preparada para el vendaval que los teutones desatarían contra el marco mexicano. Tres pepinos en el primer tiempo que se zampó el cancerbero tricolor, Pilar Reyes, quien salió lesionado tras un choque con Rummenigge y otros tres goles en el segundo tiempo al guardameta Pedro Soto. Incluso los arqueros cuentan una anécdota al respecto, sobre que ambos terminaron empatados a tres goles por cabeza.
El ambiente futbolero en la secundaria Tollan era un reflejo de lo que se vivía a nivel nacional. El desempeño del equipo era tomado como ejemplo en las clases de matemáticas impartidas con genialidad por el Maestro Tito Buitrón Maldonado quien decía, al explicar la ecuación de la recta que: así tiraban los alemanes y al explicar la ecuación de la curva que: así tiraban los mexicanos. Luego explicaba las series numéricas, si: en el primer partido nos metieron tres y en el segundo seis, podía esperarse que en el tercero nos metieran nueve; si es que se hablaba en múltiplos de tres o nos recetaran doce goles si se consideraba multiplicar por dos el resultado anterior. Todos reíamos, aunque con un rictus de dolor. Afortunadamente contra Polonia solo fueron tres a uno, dando fin la participación mexicana en Argentina 1978.
Para España 1982 no se asistió por castigo de la federación, siguiendo con la mala racha que se venía arrastrando desde Argentina 1978; pero a partir de 1986 la selección no ha dejado de acudir a la cita mundialista, lo cual habla muy bien del equipo y de su organización. Aunque se tiene pendiente la asignatura de disputar un quinto partido, tengo la ilusión de que en el próximo mundial se logrará un buen papel, no obstante que en la preparación se han visto desdibujados, pero hay que tomar en cuenta que, nuestros muchachos están muy experimentados y en los antecedentes se encuentran estupendos resultados internacionales: dos medallas olímpicas: un oro y un bronce, más dos campeonatos mundiales sub-17. Ya falta poco para vivir y disfrutar del mundial 2026. *NI*

