*2026: 497 AÑOS DE LA LLEGADA DE LOS FRANCISCANOS A TULA.

Por José Antonio Trejo Rodríguez.

“Y tomando segunda vez todos los doce la bendición de su prelado, que presente estaba, y llevando juntamente la del Sumo Pontífice Adriano VI, que por sus letras apostólicas les concedía, fuéronse al puerto de San Lucar de Barrameda, donde se embarcaron y dieron a la vela martes veinte y cinco de enero de mil y quinientos y veinte y cuatro, día de la conversión del apóstol S. Pablo…Llegaron estos doce santos varones a la Gomera, isla de las Canarias, viernes a cuatro de febrero, … y navegando por espacio de veinte y siete días llegaron a la isla de San Juan de Puerto Rico, donde desembarcaron a tres de marzo,… y fueron a la isla Española o de santo Domingo donde entraron miércoles de la semana santa…se embarcaron la cuarta vez y llegaron a la isla de Cuba, donde llaman la Trinidad, postrero día de abril,… vueltos a embarcar la quinta vez dieron consigo en el deseado puerto de san Juan de Ulúa, que es de la tierra firme de la Nueva España, en trece de mayo del mismo año de veinte y cuatro…” escribió fray Gerónimo de Mendieta en “Historia eclesiástica indiana” publicada por primera vez por Joaquín García Icazbalceta en México, Antigua Librería, en el año de 1870, libro que puede consultarse en línea en la biblioteca virtual de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Entre los doce franciscanos encabezados por el custodio fray Martín de Valencia, llegó fray Antonio de Ciudad Rodrigo, de quien los historiadores refieren que fue a España en representación de sus hermanos a hablar con el emperador para que los naturales no sufriesen esclavitud ni malos tratos, siendo escuchado por Carlos V quien le encargó velar porque sus deseos se cumpliesen. Regresó a la Nueva España en 1529, acompañado por 20 franciscanos, entre quienes se hallaba fray Alonso Rengel, “Era hombre de buena habilidad y suficiencia de letras, y muy ejemplar y grande obrero en la conversión de los indios. Aprendió en breve tiempo las dos lenguas más generales de esta Nueva España, es a saber mexicana y otomí y las puso en arte, particularmente la mexicana, de la cual hizo arte muy perfecto… En la otomí fue el primero que la alcanzó a saber (aunque es bárbara y dificultosa) y el primero también que en ella predicó la palabra de Dios y su evangelio en las provincias de Jilotepec y Tula (que eran las más populosas de indios otomís)”, cita fray Gerónimo de Mendieta.

Añade fray Gerónimo que, en sus labores, fray Alonso Rengel puso en peligro su vida: “…trataron muchas veces de matarlo, y en dos partes lo quisieron poner por obra; la primera vez junto a un cerro de un pueblo llamado Chiapa, y la otra, cerca de otro que se dice Tepetitlán…” Agrega que a los pobladores de estas tierras les agradaba la paciencia y la pobreza de fray Alonso, más la transparencia y la limpieza de la religión católica, lo cual contrastó con los ritos de los naturales. Se menciona que fue varias veces guardián del convento de Tula, construyó la primera iglesia de la cual gozaron, antes de que construyera la actual, por lo cual se entiende que edificó la capilla abierta que se encuentra en el parque nacional Tula. Además, fue quinto ministro provincial de la orden de frailes menores en 1546, falleciendo en un viaje rumbo al capítulo general de Asís.

“Acabada la elección, luego a pocos días se fueron con el favor de Dios, a andar la provincia y a congregar los indios en los pueblos y a dar guerra a los naguales e idolatres, que fue este viaje muy cierto y favorable que los indios quedaron unidos y congregados y muy contentos y conformes y creídos en la fe cristiana, y de esto quedó el padre fray Alonso muy gustoso de haber logrado con tantas almas el anzuelo de su doctrina y el favor de Dios y la ayuda de los principales que le guiaron para cuyo efecto y favor se congregaron doce pueblos sin trabajo ninguno por la diligencia que se hizo de la acertada elección, y así acabaron con gusto y conten[to] y se volvieron a su cabecera.” Se lee en la página 62 de la excelsa edición del “Códice de Jilotepec, Estado de México”. Rescate de una historia” con prólogo de Xavier Noguez y estudios de Rosa Brambila Paz; Alejandra Medina Medina; María Elena Villegas M.; Ana María Crespo y Óscar Reyes Retana, publicado en el 2013 por FOEM, El Colegio mexiquense, el CONACULTA y el INAH.

En tres años más estaremos celebrando cinco siglos, quinientos años, medio milenio, de la llegada de los franciscanos a Tula; de la llegada de fray Alonso Rengel, personaje importante de la historia de nuestra región, al ser el primer franciscano en llegar a Tula hace 497 años. *NI*

Por Nueva Imagen de Hidalgo

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