*El huachicol del agua.

Por MAGDA OLGUÍN

En los últimos años, México ha enfrentado un fenómeno preocupante conocido como “el huachicol del agua”, un término que hace referencia al robo, desvío o uso ilegal del agua potable. Al igual que el robo de combustibles —de donde proviene la palabra “huachicol”—, esta práctica afecta gravemente la economía, el medio ambiente y el acceso equitativo a un recurso fundamental para la vida.

Tan solo en el Estado de México, el pasado fin de semana las autoridades de la fiscalía mexiquense informaron que hicieron operativos hasta en 48 municipios para desmantelar, junto a las fuerzas armadas, redes dedicadas a la sustracción ilegal y al comercio ilícito de agua.

Las autoridades realizaron este operativo bajo el nombre ‘Operación Caudal’, a partir del cual intervinieron 51 pozos y 138 tomas clandestinas de agua y aseguraron 322 transportes tipo pipas de diferentes capacidades, además de otros 37 vehículos diversos. También detuvieron a 7 sujetos en flagrancia robando agua.

En consecuencia, el pasado lunes, más de 200 trabajadores de purificadoras y transportistas de agua realizaron bloqueos en la Ciudad de México y en el vecino Estado de México, tras el ‘Operativo Caudal’.

Los manifestantes acusaron que el operativo los deja sin sustento, así como a sus familias, y defendieron que solo son transportistas de agua, y que no están cometiendo ningún acto ilícito.

El huachicol del agua consiste en la extracción clandestina o fraudulenta del líquido, ya sea mediante tomas ilegales, manipulación de medidores o aprovechamiento sin permiso de pozos y manantiales. En algunos casos, se perforan ductos de la red pública; en otros, se alteran los sistemas de medición para pagar menos o simplemente no pagar el consumo.

Esta actividad suele pasar desapercibida, pero tiene un impacto enorme en la distribución del agua potable, sobre todo en zonas urbanas donde la demanda supera la oferta y las redes de distribución son antiguas o insuficientes.

El robo de agua genera desigualdad: mientras algunas personas o empresas se benefician del líquido de manera ilegal, otras comunidades sufren escasez y cortes en el suministro. Además, la pérdida de agua por estas prácticas representa un daño económico para los organismos operadores, que dejan de percibir ingresos necesarios para mantener y mejorar la infraestructura.

En el ámbito ambiental, el huachicol del agua acelera la sobreexplotación de los acuíferos, reduce la disponibilidad del recurso y contribuye a la crisis hídrica que ya afecta a diversas regiones del país. Cada litro robado o desperdiciado es un golpe directo al equilibrio ecológico y a la sostenibilidad futura.

En estados como Puebla, Hidalgo, Nuevo León y la Ciudad de México, se han detectado redes clandestinas de extracción de agua. Durante la crisis hídrica de Monterrey en 2022, las autoridades descubrieron pozos ilegales y desvíos de agua hacia industrias y ranchos privados. De igual forma, en zonas urbanas se han encontrado fraccionamientos con conexiones ocultas o medidores manipulados, lo que evidencia la magnitud del problema.

El robo de agua está considerado un delito ambiental y patrimonial, sancionado con multas, clausura de instalaciones e incluso procesos penales para los responsables. Sin embargo, la falta de vigilancia y las dificultades técnicas para detectar el robo complican la aplicación de la ley.

Combatir el huachicol del agua requiere tanto acciones institucionales como cambios culturales. Es necesario modernizar las redes con tecnología de monitoreo inteligente, fortalecer la supervisión y sanciones, y sobre todo, educar a la población sobre el valor del agua y su uso responsable.

Cuidar el agua no es solo una obligación legal, sino una responsabilidad ética y social. En un país donde millones de personas enfrentan dificultades para acceder al líquido, el huachicol del agua se convierte en una práctica inaceptable que amenaza el bienestar colectivo y el futuro de las próximas generaciones.

Mis redes sociales están abiertas para usted Magda Olguín en Fb y @malenitaol en X. *NI*

Por Nueva Imagen de Hidalgo

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