*La Tortuga y su función simbólica en Tula.
Por Magda Olguín
Lunes, tranquilo diría yo, terminando el ciclo escolar y sin más pendientes que entregar calificaciones a los menos afortunados que no pasaron mis materias… de pronto una noticia en redes llamó mi atención, acompañada de una foto, estaba ahí: La Tortuga, siendo demolida por las autoridades para dar paso al nuevo parque infantil “Quetzalcóatl”.
Con una inversión de más de 22 millones de pesos y un plazo de ejecución de 167 días naturales, la obra, contempla, de acuerdo a la informado en el arranque de los, las siguientes características: Acceso remodelado con estructura representativa de Quetzalcóatl, jardinería con árboles de diversas especies y pasto, 71 luminarias, Zona de juegos infantiles con piso de caucho flexible, zona interactiva con fuente de chorros de agua y reflectores RGB y baños remodelados con accesibilidad para personas con discapacidad.
Hasta aquí todo sonaba muy bonito, sin embargo, comencé a leer los comentarios y es que el problema no es la obra, sino la manera en cómo se dio a conocer a todos la noticia del cierre del parque, nos tomó desprevenidos y a muchos la melancolía del antiguo lugar en el que crecieron varias generaciones no les cayó nada en gracia comenzar algo nuevo a partir de la destrucción de tan emblemático juego que coronaba el parque que lleva el mismo nombre “La Tortuga”.
Desconozco si hay un trasfondo político, pero es lo que menos importa, vayamos por partes, dentro de todo este tema cabe mencionar una definición muy importante: La cultura, que es el conjunto de conocimientos, creencias, costumbres, valores, normas, tradiciones, lenguas, arte, religión, leyes y formas de vida que caracterizan a una sociedad o grupo humano. Es todo aquello que las personas aprenden como parte de una comunidad y que se transmite de generación en generación.
Una vez detallada esta definición le refiero a usted querido lector otra definición importante: La función simbólica de la cultura que se refiere a la capacidad que tiene la cultura de asignar significados a objetos, acciones, palabras y comportamientos, dándoles un valor que va más allá de lo puramente físico o funcional. Es decir, gracias a esta función, las personas pueden interpretar el mundo, comunicarse y construir identidad.
Pero ¿Qué implica la función simbólica? Dar significado a la realidad: La cultura transforma hechos naturales o cotidianos en símbolos cargados de sentido. Por ejemplo, una bandera no es solo un pedazo de tela, sino un símbolo de identidad nacional.
También, la función simbólica implica la comunicación entre individuos: Los símbolos culturales (como el lenguaje, los gestos o los rituales) permiten que las personas se entiendan, compartan ideas y emociones.
Y algo muy importante, la función simbólica construye identidad, los símbolos culturales ayudan a las personas a sentirse parte de un grupo. La religión, la lengua, los trajes típicos o las festividades son símbolos que unen a las comunidades.
Algunos ejemplos de símbolos culturales son; La cruz en el cristianismo (símbolo de fe y redención), el anillo de bodas (símbolo de compromiso y unión), el Día de Muertos en México (símbolo de la relación entre la vida y la muerte), el lenguaje (símbolo más importante para transmitir la cultura).
La función simbólica de la cultura permite interpretar el mundo, unir a las personas y transmitir conocimientos y valores. Sin esta función, no podríamos darles sentido a nuestras experiencias ni convivir como sociedad.
Bueno, una vez dada la explicación sobre la cultura y la función simbólica en la sociedad no queda más que decir que sí, El parque La Tortuga y la tortuga que parecía algo tan sin importancia en el mapa de nuestra ciudad resultó ser un símbolo que se identifica con la niñez de muchas generaciones de Tula, de ahí el enojo y la indignación de los ciudadanos.
Queda como enseñanza a los gobiernos en turno, tomar en cuenta a la gente antes de realizar un acto protocolario como el de ayer en el que el discurso (no hablado sino entre líneas) pareció más una venganza política (no sé si haya sido, pero así se leyó por la mayoría de los ciudadanos) a costa de derribar un ícono de la vida de muchas niñas y niños tulenses que externaron su descontento e indignación en redes sociales.
Para todo hay un por qué y la cultura nos lo explica puntualmente que la función simbólica es esencial porque da sentido, orden y unidad a la vida social. Es lo que permite que una sociedad no solo exista físicamente, sino que tenga significado, historia, identidad y valores compartidos… algo que mucha falta hace en esta capital Tolteca en estos tiempos, esperemos que esta historia tenga un final en beneficio de todas y todos pero que además el pueblo sea escuchado como tanto presumen los gobiernos actuales, y comprendan que no es exageración, es parte de la vida cultural de nuestra bella ciudad…
Mis redes sociales están abiertas para usted Magda Olguín en Fb y @MalenitaOl en Instagram. *NI*
