¡Subí al Xicuco!
Por Magda Olguín
Anita, Elsa, Mony y yo quedamos de vernos a las 4:15 de la mañana en Soriana para ir a escalar el Xicuco atendiendo una convocatoria del grupo Toltecas Fem, que este año cumple sus primeros cinco años. Recuerdo muy bien haberlas entrevistado durante la pandemia, un grupo de mujeres tulenses abrieron este grupo en la red social de Facebook con el propósito de apoyar emprendedoras que estaban saliendo adelante en aquella época que no estaba nada fácil con lo que ocurría con el COVID-19: Ivonne, Zafiro, Coral y Rubí Ponce, decidieron crear este espacio para mujeres de la ciudad Tolteca.
Regresando a mi relato, cabe destacar que cuando decidí asistir, entré al enlace del grupo de WhatsApp y rápidamente me llegó la información de la caminata y a pregunta expresa de una participante decidí abrir espacios en mi auto para quienes no tuvieran transporte para llegar, así fue, como, sin saber, conocí a mis nuevas amigas de la aventura “xicuquera”.
Puntuales llegaron a la cita y junto con otras “toltes” (como ellas se llaman) nos enfilamos al lugar donde algunas ya habían llegado un día anterior a acampar; tan pronto pisé el lugar, recordé aquellas aventuras que pasamos con los Scouts del Grupo 2 en éste emblemático cerro por allá en la década de los ochentas principios de los noventas, cada año en el aniversario del grupo se organizaban caminatas e incluso competencias para subirlo: Troperas, Troperos, Gacelas y Lobatos, escalábamos hasta llegar a la punta y bajamos a preparar alimentos hechos por nuestras propias manos, había dos premios: a los que primero llegarán y a la comida mejor preparada.
Eran buenos tiempos… mientras recordaba todo aquello se llegó la hora de partir, aún de noche Fernando Flores Pérez propietario de Oasis Xicuco contó algunos datos interesantes sobre el cerro: se encuentra en el municipio de Tezontepec, entre los municipios de Tlahuelilpan y Tula de Allende en el Estado de Hidalgo, México.
Cuenta la leyenda que en el cerro del Xicuco, existe una cueva en donde los que han logrado entrar ya no regresan, si estos son ambiciosos, pues en ella habita el diablo que les ofrece riquezas de todo tipo. Sí la ambición los domina y aceptan las riquezas, se quedan encantados, pero que si vencen las tentaciones que se les presentan logran salir inmensamente ricos.
Otros señalan que la caverna es la entrada a otras dimensiones, un umbral para viajar en el tiempo y principalmente la entrada al infierno.
La cueva del cerro del Xicuco se volvió una leyenda, que actualmente existe y que se ha transformado como la morada del diablo. Donde este personaje emerge de las profundidades cada luna llena. Esta tradición oral viene desde el siglo XVI.
Cuentan también que el reconocido arquitecto mexicano Pedro Ramírez Vázquez se encontraba en la búsqueda de ideas e imágenes que le dieran luz a su nuevo proyecto; la Basílica de Guadalupe en la CDMX, que es quizá el santuario más visitado de América Latina gracias a la fe católica.
Para lo anterior, el experto buscó apoyo en Gutierre Tibón, renombrado autor del libro El ombligo como centro cósmico y juntos buscaron una forma en la silueta que tiene el cerro del Xicuco; que pasó a la cúpula de la nueva Basílica de Guadalupe, que comenzó a construirse en 1974 y fue terminada en 1976.
Gutierre Tibón sabía del significado sagrado para los antiguos pueblos originarios de la región y concluyó que el nuevo edificio adoptara la forma emblemática de ese cerro, acto de inspiración y respeto a lo prehispánico que aún perdura y da identidad a miles de mexicanos que acuden a La Villita donde está el edificio.
Sobre lo que significa Xicuco, se trata de una palabra proveniente de la lengua náhuatl compuesta por “Xictli” que es ombligo o centro, y “co”, que es “lugar” o “en”, por lo que el nombre del extraño cerro en Tezontepec de Aldama es entonces “Lugar del ombligo” o “En el ombligo”, citan expertos en etimología.
Pero hay más, ya que, en la antigüedad, la cultura tolteca le daba mucha importancia a esa elevación rocosa, pues para ese pueblo tenía gran significado y decidió hacerlo un sitio de adoración; incluso, al Xicuco se le relaciona con el mapa de la Bóveda Celeste tomando el lugar de Venus y dio un punto de referencia para construir edificios toltecas.
Arturo Bautista fue nuestro guía, a las 5:10 am enfilamos hacia las faldas del montículo; niñas, niños, jóvenes, mujeres y algunos hombres conformamos el grupo, poco a poco comenzamos a subir y de cuando en cuando volteamos a ver si ya mero amanecía, y así fue, minutos más tarde los primeros rayos de luz alumbraron el camino, atiné a mirar hacia atrás y era increíble el contraste verde con la refinería Miguel Hidalgo, “parece Mordor” dije entre mí… imponente el paisaje, avanzábamos poco a poco a la meta. Casi 45 minutos después subíamos la última parte, algunas personas exhaustas prefirieron sentarse en una piedra y tomar un descanso antes de llegar.

Rápidamente al alcanzar la cima ubiqué perfecto aquellas cosas que se habían quedado en mi mente por décadas, una cruz blanca a la que llegábamos con los scouts y gritábamos el nombre de la seisena; señal de que todos los miembros del equipo habían logrado la travesía. Me senté y comencé a observar el paisaje tratando de ubicar los municipios, las carreteras y los terrenos, la vista era imperdible, después de las sesiones de fotos llegó la neblina y tuvimos que esperar a que se dispersara para poder bajar.
Cerca de las ocho de la mañana llegábamos nuevamente a Oasis Xicuco donde nos deleitamos con un buen desayuno y una plática sobre el comercio local y las nuevas formas de venta que existen hoy en día, dos de mis acompañantes, mujeres comerciantes, atinaron a realizar el análisis sobre la caída de ventas en la ciudad después de la inundación…Poco tiempo después nos despedimos de la organizadora, Ivonne y tomamos camino hacia Tula nuevamente.
Contenta llegué a casa y dormí un rato, escribí en el grupo familiar que me había ido muy bien y que había aguantado la travesía sin dolor alguno, dos horas de sueño fueron suficiente para reponerme de la desmañanada, sin embargo, al levantarme mi cuerpo no mintió, han pasado más de 30 años de aquella época scout, y la factura aún hoy miércoles sigue pasando, mis rodillas y los muslos cuentan a cada paso mi aventura del fin semana, pero, no importa, regresar al Xicuco ha sido una de las cosas más bonitas e impactantes de este 2025. Lo recomiendo ampliamente, subirlo por lo menos una vez en la vida es algo que un tulense debe hacer… agradezco infinitamente al Grupo Toltecas Fem la invitación (súper organizadas y puntuales en todo por cierto) y que el grupo siga creciendo, cada mes realizan una caminata en diferentes lugares, así que no lo duden y únanse a estas actividades familiares, mis redes sociales abiertas para usted Magda Olguín en Fb y @Malenitaol en Instagram. *NI*
