¡El que más tiene paga y el que nada tiene nada paga!
Por Martín Israel Campuzano Aguilar
En el marco de la salud esta frase con tinte de slogan político pesa y con justa razón, pues hace referencia a lo equitativo en el que el gasto en salud se distribuye en la capacidad de pago de los hogares independientemente del nivel socioeconómico, en los últimos 6 años el gasto en salud de los hogares mexicanos se ha disparado de manera sostenida lo que genera presión financiera entre los mexicanos más vulnerables , una vez más comprobando aquel viejo refrán “al perro más flaco se le pegan más las pulgas”, los gastos catastróficos en salud se relacionan con frecuencia a las enfermedades complejas y de difícil tratamiento entre las que se encuentran el cáncer y las afecciones renales, afecciones que son frecuentes en la región de Tula por las variables ambientales generadas por la cercanía a fuentes de alto impacto como lo es la presa Endhó, el consumo de alimentos provenientes de zonas de cultivo con aguas negras y la mala calidad del agua que se consume en este municipio y en los de nuestros vecinos con los que compartimos dichas variables nocivas, aunado a esto debemos considerar otro factor el sistema de salud en México esta fragmentado aunque existen intentos por hacerlo “universal” aun dista mucho de esa realidad.
El riesgo de empobrecimiento por motivos de salud está latente…no olvidemos considerar que los hogares donde el jefe de familia cuenta con algún tipo de aseguramiento del orden social o voluntario son una cifra menor comparada con los que no tienen esta certeza, esto es un tremendo problema de injusticia social y también es un ciclo que se perpetúa , en cualquier caso, el nivel de salud desempeña un papel obvio en la determinación de la capacidad física (por ejemplo, fuerza y resistencia) y las capacidades mentales (por ejemplo, funcionamiento cognitivo, capacidad de razonamiento, inteligencia), por tanto la salud es una forma importante de capital humano, pero la correlación entre el nivel de salud y la prosperidad económica ha permanecido como una cuestión debatible, ha sido vista como un reflejo del vínculo causal entre nivel de ingresos y nivel de salud es decir vinculan directamente el nivel de ingresos con el nivel de salud pero por el contrario no se relaciona el aumentar los niveles de salud de la población con el crecimiento económico, queriendo descartar que las condiciones desfavorables en salud sean la causa de la pobreza de las naciones.
Si partimos del supuesto de que la salud es un bien público y que en consecuencia el estado debe financiar la demanda de salud de la población, entonces los gastos catastróficos en esta materia, derivados de los llamados gastos de bolsillo que las familias realizan, son una expresión de la oferta insuficiente en que incurre el estado en la provisión del bien público salud. Para muestra basta un botón, los hospitales que atienden a la población trabajadora y la que no tiene seguridad social en este municipio no se dan abasto para un universo de más 100 mil usuarios, la situación es compleja así que mientras algo cambia para beneficio de la salud, el bolsillo de los habitantes de Tula tendrá que apoquinar. *NI*
