Impacto de la violencia en la salud.
En las últimos meses la región de Tula como una muestra representativa de lo que ocurre en el panorama nacional, se ve envuelta en situaciones constantes de violencia de diversa índole, en esta oportunidad quiero hablar de cómo impacta esto en la salud de la población, pues se ha demostrado que existe una relación directa y profunda entre la violencia y las enfermedades en México, ya que la violencia no solo causa muertes y lesiones físicas, sino que también dispara problemas de salud mental y enfermedades crónicas, convirtiéndose en una crisis de salud pública con graves costos sociales y económicos.
“Su impacto transforma profundamente a los individuos y comunidades. Para ello es puntual comprender sus causas, factores de riesgo y posibles soluciones desde un enfoque integral es esencial para promover un entorno más seguro y equitativo.”
La violencia colectiva, impulsada por la delincuencia organizada y factores sistémicos como la desigualdad, es un problema de salud que afecta a toda la sociedad, no solo a víctimas directas. “La violencia es un término polisémico, con múltiples formas de expresión, que incluye la visible, la cultural y la estructural, que son menos perceptibles, pero igual de dañinas”.
La exposición prolongada a la violencia causa estrés crónico, liberando citocinas proinflamatorias que aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes e hipertensión. Además, impacta directamente generando alta prevalencia de ansiedad, depresión, trastorno de estrés postraumático y tendencias suicidas, es decir un círculo vicioso que no termina, que no se agota, pero como enferma.
En México, los homicidios son una de las principales causas de muerte entre jóvenes y adultos, superando a muchas enfermedades, especialmente en rangos de edad de 15 a 44 años, según datos del INEGI. Cada día, más de ochenta personas son asesinadas en nuestro país, principalmente jóvenes. Hoy tenemos tres veces más riesgo de morir asesinados que hace 14 años. Además de los miles de personas con discapacidad por temas relacionados con actos violentos. Es importante destacar que la violencia incrementa la utilización de servicios de salud y los costos asociados, a pesar de que las víctimas eviten la atención preventiva.
“La salud pública prioriza la prevención, y en el caso de la violencia, asumimos que las conductas violentas y sus consecuencias pueden prevenirse.”
La violencia es mayor en las zonas con más presencia del crimen organizado, pero vivir en condiciones de pobreza, con poco acceso a educación y oportunidades de empleo también favorecen los hechos violentos. Nos hemos acostumbrado a estar inmersos en la violencia. Hemos aceptado la violencia como algo normal que no puede modificarse.
Invito a la población a resistir ante la normalización de la violencia y a participar de forma más activa en su prevención, desde su trinchera, desde su humanidad, eso sin duda impactará de manera positiva en nuestra salud y la de la población a la que pertenecemos, no toda está perdida pues la gente de Tula se ha levantado incontables ocasiones de panoramas dolorosos para muestra- una inundación-.
