*La importancia de escuchar al cuerpo: lo que nos dice el oído, la nariz y la garganta.
En la vida cotidiana solemos restar importancia a molestias que, aunque parecen simples, pueden revelar problemas más complejos de salud. Un dolor en la cara, una nariz constantemente tapada o un mareo recurrente muchas veces se normalizan, cuando en realidad pueden ser señales de que algo no está funcionando correctamente en nuestro organismo.
Para hablar de estos temas, conversamos con la Dra. Emma Sharon González Arrioja, médico cirujano por la Universidad Autónoma de Guadalajara y especialista en otorrinolaringología por la Universidad Autónoma del Estado de México, además ha profundizado sus conocimientos y técnica quirúrgica realizando diversos fellowships a nivel internacional, en Lisboa Portugal con el Dr. José Carlos Neves, en Izmir Turquía con el Dr. Fazil Apaydin, en Londres Inglaterra con el Dr. Hesham Shaleh y con el destacado médico Brasileño Mario Ferraz.
Es miembro activo del Consejo Mexicano de Otorrinolaringología, de la Sociedad Mexicana de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello y es miembro activo de la Academia Europea de Cirugía Plástica Facial.
En una conversación amena y con mucho fondo la Dra. González Arrioja mencionó que, aunque muchas personas asocian esta especialidad únicamente con procedimientos estéticos como la rinoplastia, la realidad es muy distinta. El campo de la otorrinolaringología abarca una amplia variedad de padecimientos que van desde infecciones respiratorias hasta trastornos del equilibrio.
Al cuestionar sobre los problemas más comunes que ve en la consulta la especialista fue enfática- la obstrucción nasal-que con frecuencia se piensa que se trata simplemente de un resfriado o alergia, pero puede estar relacionado con rinitis o sinusitis. La diferencia es importante: mientras que la rinitis corresponde a la inflamación de la mucosa nasal —particularmente de los cornetes que filtran y acondicionan el aire que respiramos—, la sinusitis implica la inflamación e infección de los senos paranasales, cavidades ubicadas en el interior del rostro.
Cuando estas cavidades no drenan adecuadamente, pueden aparecer síntomas característicos como moco verde, mal olor dentro de la nariz y dolor en la zona de los pómulos o detrás de los ojos. En esos casos, acudir con un especialista resulta fundamental para evitar complicaciones.
Otro problema frecuente es el “vértigo o mareo”. Muchas personas desconocen que una gran parte de estos casos tiene origen en el oído interno, específicamente en el sistema que regula el equilibrio. En ocasiones, pequeños cristales que forman parte de este sistema se desplazan de su lugar, provocando episodios de mareo al mover la cabeza.
Aunque algunos medicamentos pueden aliviar el síntoma momentáneamente, el tratamiento adecuado suele requerir maniobras de rehabilitación vestibular, orientadas a recolocar estos cristales y restablecer el equilibrio.
En el caso de los niños, una consulta muy común tiene que ver con el tamaño de las amígdalas. No siempre deben retirarse, ya que cumplen una función importante en la defensa del organismo durante los primeros años de vida. Sin embargo, cuando los menores presentan infecciones repetidas —por ejemplo, más de ocho al año— o cuando las amígdalas son tan grandes que dificultan la respiración y el descanso, puede ser necesario recurrir a la cirugía.
Actualmente, estos procedimientos se realizan con técnicas modernas que permiten menor sangrado, recuperación más rápida y menos dolor.
La conversación también abordó uno de los procedimientos más conocidos: la rinoplastia. Este tipo de cirugía puede tener dos objetivos distintos. Por un lado, está la rinoplastia funcional, destinada a mejorar la respiración corrigiendo desviaciones del tabique nasal. Por otro, la rinoplastia estética, que modifica la forma externa de la nariz.
En muchos casos ambos procedimientos se realizan al mismo tiempo, ya que el cartílago del propio tabique puede utilizarse para reconstruir o mejorar la estructura nasal.
Sin embargo, es importante recordar que cada nariz es distinta. La forma final depende de la estructura ósea, el tipo de piel y los cartílagos de cada persona. Por ello, las cirugías deben adaptarse a la anatomía individual y no a modelos idealizados.
Finalmente, la doctora González Arrioja subraya un punto que pocas veces consideramos: la prevención. Así como acudimos al dentista o al médico general para revisiones periódicas, también es recomendable evaluar regularmente la salud del oído, la nariz y la garganta.
“En regiones como la nuestra, donde el clima seco y la contaminación pueden afectar las vías respiratorias, una revisión preventiva puede marcar la diferencia entre un problema menor y una complicación mayor.”
Escuchar a nuestro cuerpo y atender sus señales sigue siendo, al final, la mejor forma de cuidar nuestra salud. *NI*

