*Tuberculosis: enfermedad reemergente

Por Martín Israel Campuzano Aguilar


En los últimos años ha tenido lugar en el mundo la emergencia o reemergencia de muchos eventos epidemiológicos, dentro de los que se encuentra el descubrimiento de nuevas enfermedades infecciosas, sus agentes etiológicos y su fisiopatogenia, así como otras enfermedades que tuvieron determinados niveles de control y ahora se muestran con incidencias cada vez más altas convirtiéndose en problemas sanitarios de primera magnitud, tanto en los países en vías de desarrollo como en los desarrollados.


Las enfermedades reemergentes se refieren al resurgimiento de enfermedades que ya habían sido aparentemente erradicadas o su incidencia disminuida. Son todas aquellas enfermedades infecciosas conocidas, que después de no constituir un problema de salud, aparecen a menudo y cobran proporciones epidémicas.

La tuberculosis muestra un incremento preocupante en México durante el inicio de 2026, con mil 289 casos confirmados tan solo en el mes de enero, superando los números reportados en el mismo periodo de 2025. Esta alza coincide con un contexto nacional marcado por un brote de sarampión con más de 9 mil contagios en las 32 entidades del país, lo que intensifica la vigilancia epidemiológica y la respuesta de las autoridades sanitarias.

Especialistas atribuyen el incremento a diversos factores, entre ellos las bajas tasas de vacunación y la persistencia de tuberculosis multirresistente, que dificulta el tratamiento y control de los contagios.

La tuberculosis, es una enfermedad infecciosa causada por una bacteria que suele afectar a los pulmones. Se transmite por vía aérea cuando una persona enferma tose, estornuda o escupe. Se trata de una enfermedad prevenible y curable.

Se estima que alrededor de una cuarta parte de la población mundial se ha infectado por el bacilo tuberculoso. En general, las personas infectadas no se sienten enfermas ni contagian la enfermedad, pero entre el 5 y el 10 % acaban presentando síntomas y enferman de tuberculosis. Los bebés y los niños tienen un mayor riesgo de contraer la enfermedad si se infectan.

En general, las personas infectadas no se sienten enfermas ni transmiten el bacilo, y solo una pequeña proporción enferma y presenta síntomas. Los bebés y los niños tienen un riesgo mayor de contraer la enfermedad si se infectan.

Los bacilos tuberculosos pueden multiplicarse en el organismo y afectar a varios órganos; en ese momento se considera que la persona tiene tuberculosis. Los síntomas pueden ser leves durante muchos meses, lo que facilita la transmisión inadvertida a otras personas. Estos síntomas dependen de la zona del cuerpo afectada: aunque habitualmente afectan a los pulmones, también pueden producirse en los riñones, el cerebro y la columna vertebral.

Además, algunas personas con tuberculosis no presentan síntomas, pero pueden transmitir la enfermedad.

Los síntomas habituales de la tuberculosis son:

● tos persistente, a veces con sangre;

● dolor torácico;

● astenia;

● cansancio;

● pérdida de peso;

● fiebre; y

● sudores nocturnos.

Aquí hay algunos consejos para prevenir la infección de tuberculosis: 

Evite el contacto cercano con personas con tuberculosis activa. 

Lávese las manos con frecuencia y cúbrase la boca al toser o estornudar. 

Siga una dieta nutritiva y haga ejercicio regularmente para fortalecer su sistema inmunitario. 

Además de la vacunación BCG.

Nuevamente “por tu bien y el de todos, vacúnate y sigue las recomendaciones de las autoridades sanitarias”.

Por Nueva Imagen de Hidalgo

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